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Metrópolis

La incesante violencia aterroriza a la ciudad de Santa Marta

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La falta de resultados en estos crímenes subraya las limitaciones de las instituciones encargadas de garantizar la seguridad en Santa Marta.

 

Por: Arnol Sarmiento

Redacción: OPINIÓN CARIBE

Ayer, 10 de octubre de 2023, la ciudad de Santa Marta vivió uno de sus peores días en materia de seguridad, donde los hechos delictivos tienen azotada y atemorizada a la ciudad. Queda claro que los samarios están expuestos al poder y violencia implacable de las Bacrim, que al parecer tienen control total sin que haya una reacción por parte de las instituciones.

Hoy, Santa Marta amanece de luto tras el atroz crimen de una familia en las horas de la noche de ayer, cuando esta se desplazaba en su vehículo en una zona conocida como Ayapel, entre los barrios Vista Hermosa y Cristo Rey. Allí perdió la vida Luis Alberto Aarón, Piedad Peñaranda y una niña de tan solo 10 años de edad, quienes eran familiares de la diputada del Magdalena, Claudia Patricia Aarón.

Lo relevante en este vil asesinato es que al parecer los asesinos habrían utilizado armas de asalto, lo que da una visión de cuán sevicia ejecutaron este acto criminal que acabó con una familia samaria.

Ante los hechos, las autoridades, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, han ofrecido una recompensa de hasta 100 millones de pesos para quien brinde información sobre los responsables de esta masacre.

Pero este no fue el único caso; ayer, la violencia indiscriminada cobró la vida de seis personas, cuatro de ellas en Santa Marta y dos más en Ciénaga, hechos que han dejado en jaque a las autoridades, que no han podido reaccionar ante la ola de criminalidad desatada en la ciudad, dejando al descubierto las falencias que padece la seguridad de Santa Marta y su área metropolitana.

En el caso de Ciénaga, Magdalena, que también forma parte de la jurisdicción de la Policía Metropolitana de Santa Marta, al mismo tiempo en que ocurría la masacre de toda una familia en Santa Marta, en el barrio La Frutera de Ciénaga, fueron asesinados Jesús Javier López Thomas y Willy Gregory, donde también resultaron dos personas más heridas.

Sin embargo, ante la incesante violencia, el pasado 2 de octubre, Santa Marta se despertó con la trágica noticia de que tres personas habían sido acribilladas al interior de una cabaña ubicada en Gaira, exactamente en el sector conocido como ‘Ojo de Agua’. Allí fueron asesinados a sangre fría en medio de la madrugada Elkin Ríos Osorio, Alejandro Vera y Andrea Trujillo Reyes, sin que hasta el momento este caso haya dado resultados o capturas de los responsables de esta masacre.

Pero no olvidemos lo que sucede en el departamento del Magdalena. El sábado 7 de octubre, una balacera dejó el saldo de tres personas muertas en zona rural del municipio de El Banco, Magdalena. Allí fallecieron Chelo García Carpio, Jesús Manuel Carpio Velásquez y Abel Carpio Velásquez, quienes se dedicaban a la pesca, y de este caso hasta el momento las autoridades no han dado resultados que esclarezcan los móviles de esta masacre, que también fue perpetrada con sevicia.

Los recientes eventos en Santa Marta y en el departamento del Magdalena han dejado en evidencia una alarmante situación de inseguridad en la ciudad y su área metropolitana. La presencia y el poder de las Bacrim parecen estar fuera de control, y los samarios se encuentran expuestos a una violencia despiadada. Los trágicos asesinatos de familias enteras, así como otros incidentes violentos, han dejado a las autoridades en una posición de incapacidad para contener la ola de criminalidad.

Es evidente que se requiere una respuesta más efectiva por parte de las autoridades y una revisión exhaustiva de las políticas de seguridad en Santa Marta y sus alrededores. La comunidad se encuentra en un estado de constante temor, y es fundamental que los entes de control tomen medidas concretas para restaurar la seguridad en la región.