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Región Caribe

Air-e: una “solución” que empeoró el problema

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En la última década, el servicio de energía se ha convertido en el mayor motivo de inconformidad entre los habitantes de la costa Atlántica.

Una investigación periodística realizada por OPINIÓN CARIBE hace siete años – agosto de 2017 – dejó en evidencia que, en ese entonces, Electricaribe fue identificado con el principal factor de alteración del orden público en una región que parecía haberse convertido en tierra de nadie, debido a la frecuencia con la cual los ciudadanos de distintas poblaciones se tomaban las vías de hecho ante el indeficiente e intermitente servicio de energía que recibían en sus casas.

Tras un recorrido realizado en cuatro departamentos – Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena – y de consultar con los respectivos comandantes de la Policía de la época, se logró establecer que el 80% de las protestas y bloqueos reportadas en vías intermunicipales e interdepartamentales se debían precisamente al inconformismo existente en torno a la empresa.

Aunque en el 2016 Electricaribe fue intervenida por la Superintendencia de Servicios Domiciliarios alegando “iliquidez para operar y fallas en el servicio” y posteriormente ubicada en un proceso de liquidación que la hizo desaparecer, la realidad es que dicha decisión sólo generó una falsa sensación de alivio entre los ciudadanos, pues es el problema, lejos de ser resuelto, al parecer, sólo cambió de dueño.

Air-e inició operaciones, ¿se agravó el problema?

Desde el 1 de octubre de 2020 en el Caribe colombiano iniciaron operaciones Afinia y Air-e con amplias expectativas relacionadas con el suministro de energía eléctrica, sin embargo, poco después el problema evolucionó y sólo cambió el foco de los reclamos.

Hoy, la situación está en medio de un punto álgido. Air-e, encargado de los departamentos de La Guajira, Magdalena y Atlántico, no ha logrado corregir los inconvenientes que provocaban resistencia hacia a Electricaribe y, por el contrario, generó la sensación de un servicio con peores características.

Además de un fluido eléctrico con cortes frecuentes sin explicación alguna, mantenimientos eternos que no parecen mejorar nada, apagones que acaban con la vida útil de los electrodomésticos y una organización que no escucha los reclamos de la ciudadanía, el problema se magnifica cada vez, debido al alto precio que hoy ostenta el kilovatio en esta zona del país ($1,164.92), haciendo que sean los costeños quienes paguen el precio más alto por energía en Colombia, con mucha diferencia.

El rechazo se hace sentir en las calles, en Santa Marta, por ejemplo, el domingo 21 de abril la ciudadanía resolvió incendiar un carro de Air-e, luego de 35 horas sin luz en más de diez barrios del Distrito. En Fundación, norte del Magdalena, prendieron fuego a la bodega de la organización utilizada para los vehículos de la misma, tras un corte de luz que afectó a más de 400 viviendas.

Así las cosas, a sólo tres años y seis meses de empezar a funcionar, la organización ya es objeto de protestas de una población indignada que pide en las calles tarifas justas o, en su defecto, la salida de la empresa.