Política Parroquial
CUANDO EL PODER DEJA DE PEDIR PERMISO
Columna de opinión
Por: Víctor Rodríguez Fajardo
#ColumnaOC Por: El Man del Sombrero
- El detonante: No fue renuncia, fue ruptura
¡Ajá! Ahora sí se prendió esta vaina.
Y no es cualquier chispa: es candela pura en el corazón del #Magdalena. Lo que hemos presenciado no es una «renuncia protocolaria» ni un simple reajuste de gabinete. Aquí lo que hubo fue una ruptura sin anestesia.
El caicedismo ha salido de la administración de Margarita Guerra, y quien no lo quiera ver así, está viendo la película al revés.
2. El mito del «volteo»
Ya arrancaron con el libreto viejo: “Margarita se volteó”. ¡NOJODA!
¿Voltearse de qué? ¿De gobernar?
Lo que algunos llaman «voltearse», en el mundo real se llama ejercer autoridad. El error de cálculo en nuestra #PolíticaParroquial es grave: hay quienes creen que por haber estado cerca del poder, ya son el poder. Peor aún, creen que por ser devotos del “presidente fundador”, pueden pasarle por encima a quien hoy tiene la firma, el decreto y la responsabilidad legal.
III. Los síntomas del desgaste
La salida de Adriana Trujillo no es un hecho aislado (SALUD, SECRETARIA GENERAL Y FABBO también); es un síntoma de tensiones que se venían cocinando. Había ruido administrativo, falta de cohesión y una desconexión peligrosa entre la política y la gestión. Mientras unos seguían haciendo política de pasillo, otros empezaron a gobernar. Y gobernar no es discurso ni lealtad ciega; gobernar es conseguir mayorías, tomar decisiones, ejecutar y, cuando es necesario, sacar a quien no encaja en el engranaje.
- El fracaso del modelo anterior
Hay un dato que nadie quiere discutir: el modelo anterior fracasó hasta en lo básico. No pudieron construir consensos mínimos en la Asamblea ni mover con solvencia decisiones elementales. Mucho ruido y poca ejecución. En ese escenario aparece Margarita Guerra, quien entendió el juego distinto: sin show ni escándalos, pero con capacidad de decisión. Donde otros bloquearon, ella construyó; donde hubo parálisis, ella avanzó. Y eso, en esta tierra, no se perdona fácil.
2. Una guerra de modelos
Hay guerra, es cierto, pero no es una guerra de nombres propios. Es el choque entre dos formas de ejercer el poder: el poder como culto frente al poder como responsabilidad. Cuando estos modelos colisionan, uno de los dos termina saliendo por la puerta.
Aquí no liquidaron a una persona; empezaron a liquidar una forma de hacer política. Y eso, sí es peligroso. Porque cuando el poder deja de pedir permiso, ya no hay comunicado «llorón» que lo detenga.
Es mi palabra. 🎩
#PoliticaParroquia mas caliente que Fundación… y eso es mucho decir.
P.D. «El diablo sabe a quien le sale»
CUANDO EL PODER DEJA DE PEDIR PERMISO
Por: El Man del Sombrero
I. El detonante: No fue renuncia, fue ruptura
¡Ajá! Ahora sí se prendió esta vaina.
Y no es cualquier chispa: es candela pura en el corazón del #Magdalena. Lo que hemos presenciado no es una «renuncia… https://t.co/Q3e247a8Su pic.twitter.com/h1pmX4AHBq— Victor Rodriguez Fajardo (@by_vicro500) April 9, 2026
