Editorial & Columnas
Política de verdad
Por: Saúl Alfonso Herrera*
La política, también administración de poder, tiene como esencia el poder estatal y se ha dicho de ella que es la forma ideológica que centra el poder a un conglomerado de personas que lideran y velan por las garantías de una población; de allí que se haya dicho que por ser la política la administración de poder que tiene un encargado y sus seguidores, debe ser tratada con cautela. Hoy la política posee distintos vectores, dadas las formas de pensar de diferentes pueblos con distintas culturas y estilos de vida, debiéndose adecuar a las condiciones y entorno geográfico en la que se emplea. Obedece también a la doctrina de que fue creada, con el propósito de ayudar a la gente a administrar sus bienes y recursos, a efecto de garantizar su mayor aprovechamiento y optimización, para configurar un Estado cuyo desarrollo sostenible sea favorable.
Se entiende como sinónimo de leyes, ya que ante cualquier trato, negocio, acuerdo o configuración de sociedad se fijan términos y políticas de condiciones para ser respetadas y ejercidas por las partes. Existe política para todo y las leyes que rigen las políticas de un país, comunidad o sociedad son clave para su desarrollo, avance y proyección. Intenta la política, responder a los interrogantes sobre quién debe detentar el poder, cómo ejercerlo, cuál la estructura más conveniente y la participación de la sociedad en el ejercicio del poder, entre otras preguntas que tratan de responder las distintas ideologías políticas.
Con la aparición de la democracia, los partidos políticos lanzan propuestas que el pueblo elige por voto popular. Admite la democracia diversidad de opiniones sobre visiones políticas de los problemas que afectan a la sociedad; pluralidad que compite en un plano de respeto e igualdad por el ejercicio del poder estatal. Llamamos actividad política a la desplegada por todo tipo de participación de la comunidad que pretende el bien social a través de acciones y dinámicas varias. El fin de la política es el bien común, concepto ligado a la ética. No obstante, algunos políticos legitiman cualquier salida para acceder al poder y ejercerlo.
De allí que no sea dable permitir que muchos de nuestros políticos vivan en un mundo imaginario ejerciendo una política de ficción, al mal entender que hacer política no es ser estrategas ni ver por el bien común de los ciudadanos que los eligieron. Para ellos, la política es hacer otras cosas, en lo que fallan, puesto que no sabemos porque estúpidas razones, se sienten superiores y creen que todos deben dejarles el camino expedito para ellos avanzar a sus anchas.
Son los nuestros en muchos casos, políticos sobredimensionados, vedettes aspirando a fama, fortuna y objeto de atención, preocupados sobremanera de cosas y asuntos baladíes, al tiempo que dejan de lado sus funciones legislativas o coadministradoras; y sin remordimiento alguno, interés ciudadano, requerimientos y justas demandas. Les interesa sólo el poder, que utilizan como un medio propicio para imponer su voz, en la creencia que se gana en la democracia con intriga, despecho, ego, soberbia y demás desafueros y desatinos como protagonistas de primer orden y máximo nivel. saulherrera.h@gmail.com *Abogado. Especialista en gestión pública.

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