Editorial & Columnas
#BlogOC: ¿Celulares fuera de las escuelas?
Leía en días pasados en diferentes medios la noticia sobre la propuesta de un representante de la banca liberal que busca prohibir el uso de dispositivos móviles en centros educativos públicos, para los estudiantes y docentes en cursos de primero hasta noveno grado, proyecto que en plenaria de la Cámara de Representantes se aprobó en su segundo debate.
Rodrigo Rojas autor de esta iniciativa, busca según él, garantizar espacios seguros en los que el aprendizaje prime, considerando que el uso excesivo de los Smartphone ha afectado el desarrollo intelectual del estudiantado, lo cual, para mí, como docente de tecnlogia e informática en el nivel básico y universitario no deja de ser extrema dicha medida.
No cabe duda que la seguridad cibernética de los menores es importante, como también lo son los efectos cognitivos y emocionales que podría ocasionar el uso desaforado de la tecnología como lo demuestran algunos estudios, pero no hay que desconocer que esta también es una gran aliada en los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Pero si en lugar de ver el uso de los Smartphone como el cuco del proceso realizamos un análisis de fondo en lo que respecta al sistema educativo en sí. Es decir, dejar de apuntar al síntoma he ir a la enfermedad.
Sin duda los celulares facilitan la distracción del estudiante, lo hacen perder de la realidad y hasta reducen actividades básicas como lo son la física y la interacción, pero pasaría días describiendo las cosas que hacías para no aburrirme de la clase del profesor Ramón, cuya clase se fundamentaba en las anécdotas de su juventud en su natal fundación.
Con esto no quiero decir que debemos como profesores y padres de familia ignorar los resultados presentados por diferentes estudios por ejemplo el realizado en 91 instituciones educativas en Francia que indicaba que el celular en la sala equivale a 1 semana perdida al año, pero sin duda desde mi punto de vista seria el desarrollo de un sistema educativo, con un profesorado comprometido que realmente lograra captar la atención del estudiante, esto lleva tiempo y podría ser costoso para el estado pero sin duda es un esfuerzo que merece el tan golpeado sector educativo.
Según Robalino y Korner (2005), en el documento formación docente y las tecnologías de información y comunicación publicado por la Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe, un docente que no maneje las tecnologías de información y comunicación está en clara desventaja con relación a los alumnos, lo cual debería llevarnos a la reflexión sobre la práctica.
Sin duda el debate sobre el abandono escolar, el uso o no de los celulares por los más chicos y la descontextualización del sistema educativo en nuestro país seguirá, lo que no podría seguir es el desinterés por parte de los actores de un sistema que pide agritos ser reformado.

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