Connect with us

Metrópolis

Basura, deforestación y negligencia, los principales desafíos del Río Manzanares

Published

on

La ciudad de Santa Marta enfrenta un creciente problema ambiental debido a la acumulación de basura y residuos en el río Manzanares, una situación que se agrava especialmente durante las temporadas de lluvias. Cada vez que llueve, grandes cantidades de plásticos, ramas, desechos orgánicos y otros residuos son arrastrados por la corriente, desembocando en el mar y evidenciando una crisis ecológica que requiere atención urgente.

Según declaraciones del biólogo, Luis Miguel Moisés, el río Manzanares se origina en la Sierra Nevada de Santa Marta. Sin embargo, en su tramo final, ya no puede considerarse un río en el sentido tradicional, debido a la alteración de su cauce y funciones ecológicas originadas por la urbanización y la falta de una gestión adecuada.

Moisés explica que los focos de contaminación en el río están principalmente ligados a vertimientos de aguas residuales, la negligencia de algunas empresas y particulares que vierten sus desechos sin tratamiento, y la deficiente infraestructura de alcantarillado pluvial. Además, señala que la desaparición de los bosques de galería, que ayudan a estabilizar el cauce y retener agua, ha contribuido a la crisis ecológica del río.

“El problema no es solo la basura visible, sino una problemática estructural que incluye la deforestación, la desecación del cauce y la pérdida de funciones ecológicas esenciales”, mencionó. Además, indicó que, aunque las limpiezas recurrentes ayudan, no son la solución definitiva, pues es necesario restaurar el bosque de galería, implementar un plan de ordenamiento territorial y promover la participación activa de la comunidad en la conservación del río.

Agregó que actualmente, las acciones Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpama), se limitan a proyectos de mejoramiento paisajístico y obras de infraestructura, sin abordar en profundidad la recuperación ecológica del río, por lo que advierte que es fundamental articular esfuerzos entre el DADSA, entidades gubernamentales, organizaciones civiles y la comunidad para adoptar medidas sostenibles y efectivas.

Por último, extendió un llamado a la ciudadanía para involucrarse en programas de educación ambiental y fomentar una cultura de responsabilidad en la gestión de residuos. “El papel de la comunidad en la conservación es fundamental. Si no se involucra la comunidad de manera correcta a través de modelos de educación ambiental verdadero, no hay ninguna posibilidad de resolver el problema de fondo que tiene el río Manzanares, finalizó.

La situación del río Manzanares refleja la necesidad urgente de tomar acciones concretas y estructurales que permitan restaurar sus funciones ecológicas y frenar la contaminación que amenaza la biodiversidad y la calidad de vida en Santa Marta.