Editorial & Columnas
¿No sabes por quién votar en las elecciones atípicas en el Magdalena?
Por: Alfonso Luis Lastra Fuscaldo
En el Magdalena vivimos una paradoja política que retrata con crudeza la crisis nacional: la clase política tradicional, agotada por el dominio del caicedismo, ha decidido rendirse ante el candidato del petrismo. Lo que antes se denunciaba como la concentración del poder hoy se acepta sin reparos, con tal de conservar cuotas, privilegios y posiciones. La contradicción no podría ser más evidente: quienes criticaban el autoritarismo y la manipulación de los extremos, hoy los reproducen, validando su permanencia.
En medio de esa confusión —donde los intereses particulares pesan más que el bien común— surge una opción distinta, sobria y profundamente coherente: Luis “Lucho” Santana Galeth. No es casualidad que provenga de Dignidad & Compromiso, un partido que nació para defender la ética pública y demostrar que sí es posible gobernar con decencia, método y resultados.
Su propuesta no se basa en discursos incendiarios ni promesas populistas, sino en una forma diferente de hacer política: transparente, profesional y con visión de largo plazo.
Mientras otros levantan banderas ideológicas para dividir, Lucho representa la política del orden, la planeación y la eficiencia, esa que prioriza la gestión sobre la retórica, el resultado sobre el aplauso y la competencia técnica sobre el clientelismo.
Un líder con credibilidad y coherencia
Santana no viene del ruido político, sino del sector productivo, donde aprendió que las decisiones deben tomarse con responsabilidad y método. Su trayectoria combina rigor jurídico, experiencia administrativa y compromiso ético, tres virtudes escasas en la política local.
No promete milagros, sino instituciones que funcionen, programas que se ejecuten y una administración que respete los recursos públicos como si fueran propios. Esa es su mayor diferencia frente a quienes usan el poder como un botín o un trofeo.
Un laboratorio de la política nacional
Su candidatura, además, no se limita al Magdalena. Es un reflejo de lo que se está gestando a nivel nacional. En todas las encuestas, el candidato presidencial Sergio Fajardo se mantiene entre los tres primeros lugares, expresando la tendencia de una ciudadanía que empieza a alejarse de los extremos, cansada de la polarización y los discursos vacíos que bloquean los consensos.
En ese contexto, Lucho Santana representa un laboratorio regional del cambio sensato, una apuesta que se distancia del caicedismo y del petrismo, pero también del falso centro reciclado de figuras como Roy Barreras, Armando Benedetti o Juan Manuel Santos, quienes pretenden resucitar una élite política que solo busca mantener el statu quo.
Su proyecto no es de extremos ni de improvisaciones: es el centro ético y técnico que Colombia necesita consolidar si quiere salir del círculo vicioso del odio y la corrupción.
La coherencia que suma aliados
No sorprende, entonces, que dirigentes sensatos del Centro Democrático, como Miguel Uribe y Paloma Valencia, junto con líderes conservadores y del partido de la U, locales y nacionales, vean en Santana una alternativa viable y respetable. Tampoco que cuente con el respaldo de Sergio Fajardo, Jorge Robledo y Jennifer Pedraza, voces que, pese a sus diferencias, coinciden en una misma convicción: defender la democracia, el equilibrio de poderes y la decencia en la política.
Entre la indiferencia y la decisión
A los indecisos y a quienes piensan votar en blanco, vale recordarles que la neutralidad no transforma nada. El voto en blanco no castiga a los corruptos, los fortalece. El silencio no corrige el rumbo, lo perpetúa.
Hoy el Magdalena necesita más que resignación: necesita valentía cívica.
Votar por Lucho Santana no es un salto al vacío, es un paso firme hacia una forma diferente de gobernar: con criterio, con transparencia y con respeto por la inteligencia de la gente.
Porque el cambio verdadero no grita, trabaja.
Y porque, aunque los extremos sigan haciendo ruido, la sensatez también sabe ganar cuando se organiza y se mantiene fiel a sus principios.
