Nación
El reto de la educación en tiempos de la IA
El sistema educativo colombiano debe adaptarse con urgencia al uso de la inteligencia artificial (IA). Aunque durante décadas se han hecho esfuerzos por ampliar la cobertura y garantizar el acceso, el modelo sigue anclado en prácticas tradicionales, mientras el mundo avanza hacia metodologías más flexibles, interactivas y tecnológicas. La pandemia de COVID-19 demostró que la educación puede reinventarse y funcionar de manera distinta, pero el país aún no ha dado el salto definitivo hacia un modelo que integre de manera efectiva las nuevas tecnologías.
La IA está transformando el panorama de la enseñanza y provoca tanto entusiasmo como preocupación. Por un lado, promete revolucionar el aprendizaje, ofreciendo acceso instantáneo a información, personalización de contenidos y herramientas para desarrollar pensamiento crítico. Por otro, genera temores sobre la integridad académica, al facilitar el plagio y el engaño. Sin embargo, el verdadero dilema no es la IA en sí misma, sino la incapacidad del modelo educativo actual para aprovecharla de manera responsable y pedagógica.
El docente investigador, Harold Castañeda, en entrevista con OPINIÓN CARIBE, señaló que el modelo educativo colombiano responde “solo de manera parcial” a las necesidades de los jóvenes. Aunque existen avances en cobertura, persisten limitaciones en la flexibilidad curricular, la integración tecnológica y la conexión entre los contenidos escolares y la realidad social y laboral. “Muchos jóvenes no se sienten identificados ni motivados por un modelo que aún privilegia enfoques tradicionales, lo que evidencia la necesidad de una transformación pedagógica más contextualizada e inclusiva”, señaló.
Los métodos tradicionales de aprendizaje, como la memorización, repetición y enseñanza expositiva, siguen siendo útiles, pero insuficientes para preparar a los jóvenes frente a los retos de la sociedad digital. De acuerdo con Castañeda, el uso de los libros en las aulas de clase no es malo, pero su uso exclusivo resulta insuficiente en un mundo donde el conocimiento se actualiza constantemente y las herramientas digitales permiten interactividad, autonomía y aprendizaje contextualizado. “En el aprendizaje real de los estudiantes, lo más efectivo no es la sustitución de unos por otros, sino la complementariedad, integrando ambos recursos de manera pedagógica y contextualizada”, detalló.
Prueba de ello fue la pandemia, que demostró que la educación puede adaptarse a lo digital. Aunque la entrega de dispositivos electrónicos por parte del gobierno no siempre se tradujo en un uso efectivo. La falta de conectividad, la capacitación insuficiente de los docentes y la ausencia de estrategias pedagógicas claras limitaron el impacto de estas iniciativas. En muchos casos, los dispositivos se redujeron a funciones básicas y poco significativas, demostrando una vez más que la brecha digital sigue siendo un obstáculo que profundiza las desigualdades y restringe el acceso equitativo al conocimiento.
La inteligencia artificial, lejos de ser una amenaza, puede convertirse en una aliada para transformar la enseñanza. El docente Castañeda propone cambios urgentes en la metodología: pasar de modelos tradicionales a enfoques activos y personalizados, incorporar el aprendizaje basado en proyectos y la resolución de problemas reales, y fortalecer la alfabetización digital. “La era digital y la inteligencia artificial exigen fortalecer la alfabetización digital, el uso ético y reflexivo de estas tecnologías y una evaluación más formativa. El rol del docente debe evolucionar hacia mediador y orientador, promoviendo la autonomía, la creatividad y el aprendizaje significativo”, explicó.
La evidencia muestra que el modelo educativo colombiano está obsoleto frente a las demandas del mundo actual. La deserción escolar, aunque relevante, es solo un síntoma de un sistema que no logra motivar ni retener a los estudiantes porque no conecta con sus realidades ni con las herramientas que ya forman parte de su vida cotidiana. La verdadera discusión debe centrarse en cómo transformar la educación para que camine de la mano con las nuevas tecnologías y prepare a los jóvenes para un futuro digital.
El llamado al sector educativo es urgente. Las instituciones, los docentes y las autoridades deben trabajar juntos para diseñar un modelo que integre la IA y las tecnologías digitales de manera ética, inclusiva y pedagógica. No se trata de reemplazar los libros ni de abandonar las prácticas tradicionales, sino de construir un sistema flexible que combine tradición y modernidad, que forme ciudadanos críticos, creativos y capaces de enfrentar los retos de un mundo en constante cambio.
La pregunta sigue siendo la misma: ¿seguirá Colombia aferrada a un modelo tradicional o se atreverá a dar el salto hacia la educación del futuro?
