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Metrópolis

Cultura vial en Santa Marta: un problema que sigue cobrando vidas

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El comportamiento vial en Santa Marta continúa mostrando señales de deterioro estructural, en un contexto donde el incumplimiento de las normas de tránsito se ha vuelto una constante, incluso en medio de operativos cada vez más intensificados por parte de las autoridades en Movilidad.

Esta situación quedó en evidencia durante la semana comprendida entre el 16 y el 23 de marzo, incluyendo el puente festivo, cuando la Secretaría de Movilidad impuso 324 comparendos por distintas infracciones. Se trata de un periodo marcado por alta circulación vehicular, lo que permite dimensionar con mayor claridad la magnitud del problema.
Sin embargo, más allá de su dimensión operativa, la cifra revela un patrón de comportamiento que difícilmente puede corregirse únicamente mediante controles en vía.

Como resultado de los operativos, 154 vehículos fueron inmovilizados por incumplimientos considerados graves. Entre las conductas más reiterativas se identifican prácticas que evidencian no solo desconocimiento, sino también una desatención sistemática de normas básicas:
• Circular sin revisión técnico-mecánica vigente
• No contar con el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT)
• Transitar con placas tapadas o adulteradas
• Incumplir la medida de pico y placa
• Conducir sin licencia
• Prestar servicio de transporte no autorizado.

A estas se suman 170 comparendos que no derivaron en inmovilización, pero que igualmente afectan la convivencia vial. Entre ellos, el mal estacionamiento, la circulación en contravía y la omisión de elementos de protección como casco o chaleco reflectivo.

En conjunto, la recurrencia de estas infracciones sugiere que el problema no radica únicamente en la falta de control, sino en una débil apropiación de las normas por parte de quienes transitan la ciudad.

El impacto real de una cultura vial débil

Las consecuencias de estos comportamientos se reflejan directamente en la siniestralidad. Durante el mismo periodo se registraron seis accidentes con personas lesionadas y un siniestro con víctima fatal.

A corte del 23 de marzo, Santa Marta acumula 31 muertes por accidentes de tránsito en lo corrido del año, una cifra que trasciende lo estadístico para ubicarse en el terreno de una crisis de seguridad vial.

Cada caso, más allá del número, representa una vida perdida o afectada, y pone en evidencia no solo fallas individuales, sino también limitaciones en la prevención, la educación vial y la capacidad de intervención temprana.

Entre operativos y cultura ciudadana

Si bien la administración distrital ha reforzado los controles en vía, los resultados muestran que la estrategia continúa teniendo un alcance limitado frente a la magnitud del problema.

De hecho, el aumento de comparendos en periodos de alta movilidad, como los puentes festivos, confirma que el incumplimiento de las normas no es un hecho aislado, sino un comportamiento extendido que tiende a intensificarse cuando crece el flujo vehicular.

Un reto de cara a la Semana Santa
Este balance cobra especial relevancia en la antesala de la Semana Santa, una de las temporadas con mayor afluencia de visitantes y, por ende, mayor presión sobre la movilidad en la ciudad.

En este escenario, las autoridades han reiterado el llamado al respeto por la vida en las vías, insistiendo en que el cumplimiento de las normas de tránsito no es opcional.

No obstante, el panorama actual plantea un desafío de fondo: avanzar de una política centrada en la sanción hacia una estrategia integral que articule control, educación y transformación de la cultura vial.

Una crisis que exige más que comparendos

En última instancia, el comportamiento de la movilidad en Santa Marta evidencia que el problema no se limita a la infracción, sino que responde a una lógica más amplia marcada por la informalidad, el débil control social y una baja percepción del riesgo.

Mientras estas condiciones persistan, los operativos seguirán siendo una respuesta reactiva frente a un fenómeno que, de manera silenciosa pero constante, continúa cobrando vidas en las vías de la ciudad.