Metrópolis
¿Y si soñamos distinto? Un Centro Histórico sin cables
La magia de Santa Marta no solo está en sus playas ni en la majestuosidad del Parque Tayrona. Vive también en sus calles, en su Centro Histórico, donde nació la ciudad hace más de 500 años y donde aún late, intacta, su memoria.
Caminar por este corazón antiguo es encontrarse con los primeros rastros de una ciudad que creció abrazando la bahía. Allí, se levantaron las primeras casas, marcando el inicio de una historia que hoy sigue viva en cada rincón.
Santa Marta lo tiene todo. Sin embargo, incluso los lugares más bellos enfrentan retos. Hoy, el Centro Histórico, ese tesoro invaluable, se ve afectado por el cableado aéreo y los postes que interrumpen su paisaje, ocultando detalles y restándole protagonismo a su arquitectura.
Son líneas que cruzan el cielo y rompen la armonía. Elementos cotidianos que, sin darnos cuenta, han ido cubriendo la esencia visual de una ciudad que merece mostrarse sin barreras.
Y entonces surge la pregunta que invita a soñar: ¿y si Santa Marta pudiera verse diferente?
Imaginemos —pero también sintamos— un Centro Histórico distinto. Uno donde caminar sea un orgullo, donde las calles estén limpias porque cada samario decide cuidarlas, donde los andenes se respeten, donde la basura no tenga lugar y donde cada detalle refleje amor por la ciudad. Un lugar donde no solo se transformen los cables, sino también la forma en que vivimos y cuidamos nuestro entorno.
Un Centro Histórico limpio, donde el cielo sea abierto, donde las fachadas respiren y donde la Catedral brille sin interferencias.
Una ciudad que recupere su esencia y proyecte su belleza en todo su esplendor, como ya sucede en Cartagena.
La subterranización del cableado no es solo una obra de infraestructura. Es una apuesta por el turismo, por la identidad y por el orgullo samario. Es permitir que la historia se vea, se sienta y se viva plenamente.
Desde Opinión Caribe, este es un llamado a soñar, pero también a actuar: a la administración distrital, a los congresistas que representan al Magdalena y al Gobierno Nacional, para que impulsen este tipo de proyectos y conviertan este anhelo en realidad.
Porque Santa Marta no necesita cambiar su esencia…
solo necesita que todos ayudemos a mostrarla.
