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La Jornada fue por José Manuel

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Por: Harold Castañeda Robles

Bajo el sol implacable del Magdalena, una figura familiar recorre los senderos polvorientos del corregimiento de Santa Teresa. Es Yohalis Atencio, quien durante 15 años ha cargado en sus brazos a José Manuel, su hijo de corazón inquebrantable y sonrisa luminosa. Cada paso que da es un acto de amor infinito, cada kilómetro recorrido una declaración de fe. ¿Qué pasaría si una madre decidiera no rendirse, incluso cuando todo parece imposible?

El pasado 26 de julio de 2025, el corregimiento de Santa Teresa en San Zenón, Magdalena, se convirtió en escenario de una transformación silenciosa pero profunda. Los Profesionales Oficiales de Reserva del Ejército Nacional del Batallón De Infantería Mecanizado Nro. 5 José María Córdova, en articulación con la Alcaldía Municipal de San Zenón, la Asociación Colombiana de Médicos Estudiantiles, el Club de Leones y otros aliados estratégicos, desplegaron una Jornada de Apoyo al Desarrollo (JAD) que representó mucho más que la simple prestación de servicios.

Esta iniciativa, enmarcada en el Plan de Campaña Ayacucho Plus, buscaba consolidar la presencia integral del Estado en zonas de interés estratégico, pero su verdadero poder residía en las historias humanas que se tejían entre consultas médicas, entregas de medicamentos y gestos de solidaridad.

Los números hablan por sí solos: 1.534 personas impactadas, 1.283 beneficiarios directos de atención médica especializada en áreas como dermatología, odontología, psicología, otorrinolaringología, pediatría, medicina interna, ginecología, urología y geriatría. El valor aproximado de la jornada alcanzó los $348.212.700, cifra que incluye la entrega de 70 cajas de alimentos, 30 kits de aseo, medicamentos formulados y ayudas técnicas que cambiarían vidas para siempre.

Pero en el corazón de esta jornada late la historia de José Manuel Herrera, un joven cuya llegada al mundo estuvo marcada por la meningitis que le dejó secuelas permanentes: retraso cognitivo y fisiológico que, aunque limitaron su movilidad permanentemente  jamás pudieron tocar la luz que irradia su espíritu ni la fortaleza de su madre.

Durante 15 años, Yohalis Atencio ha sido los pies de José Manuel. Ha sido su vehículo hacia el mundo, su puente hacia las oportunidades, su fortaleza cuando las fuerzas parecían agotarse. Cada vez que necesitaba llevarlo al médico, a una cita, o simplemente darle un paseo para que sintiera el viento en su rostro, Yohalis lo cargaba en sus brazos con la determinación férrea de quien ama sin condiciones.

La conexión entre madre e hijo trasciende las palabras. José Manuel, con su mirada profunda y su sonrisa que desarma cualquier pesimismo, ha encontrado en los brazos de su madre no solo un medio de transporte, sino un refugio de amor incondicional que le ha permitido enfrentar las adversidades de esta vida con una dignidad que inspira a quienes los conocen.

Cuando Yohalis llegó a la jornada de apoyo al desarrollo, cargando como siempre a José Manuel, su presencia no pasó desapercibida para los Profesionales Oficiales de Reserva. Su historia, contada con la sencillez de quien ha vivido cada día como una batalla ganada con amor, conmovió profundamente a quienes organizaban la actividad.

Entre las ayudas técnicas que se entregarían ese día había una silla de ruedas. Y en ese momento, todos supieron para quién estaba destinada.

El instante en que Yohalis recibió la silla de ruedas para José Manuel quedará grabado para siempre en la memoria colectiva de Santa Teresa. Las lágrimas rodaron por las mejillas de quienes estábamos al frente de la JAD mientras abrazaba el regalo que representaba no solo una herramienta de movilidad, sino la materialización de años de esperanza y la confirmación de que no estaba sola en su lucha.

José Manuel, sentado por primera vez en su propia silla, con esa sonrisa que ilumina todo a su alrededor, demostró que los milagros existen cuando el amor se encuentra con la solidaridad.

La historia de José Manuel es solo una de las muchas que se escribieron durante esta jornada extraordinaria. Los servicios médicos especializados incluyeron pruebas de VIH, hepatitis, sífilis, pruebas de embarazo, PSA y VPH, atendiendo necesidades de salud que muchas veces quedan relegadas en las zonas rurales por falta de acceso.

La entrega de medicamentos formulados garantizó continuidad en tratamientos, mientras que los 70 cajas de alimentos y 30 kits de aseo representaron alivio inmediato para familias que enfrentan carencias básicas. Las actividades de recreación, charlas de orientación y entrega de pañales desechables completaron un panorama integral de atención que reconoce la dignidad humana en todas sus dimensiones.

Cada servicio prestado, cada sonrisa recuperada, cada problema solucionado se convirtió en un hilo más en el tejido social que fortalece a las comunidades y consolida la confianza en las instituciones del Estado.

La jornada de Santa Teresa demostró que el trabajo articulado entre instituciones militares, autoridades locales, organizaciones civiles y la comunidad puede transformar realidades de manera tangible y duradera. No se trata solo de entregar ayudas o prestar servicios, sino de construir puentes de esperanza que conecten a las familias con un futuro mejor.

La historia de José Manuel y Yohalis nos recuerda que detrás de cada estadística hay una vida, detrás de cada necesidad hay una historia, y detrás de cada gesto de solidaridad hay la posibilidad de cambiar el mundo, una sonrisa a la vez.

Hoy, José Manuel se desplaza en su nueva silla de ruedas por los senderos de Santa Teresa, explorando su entorno con una autonomía que antes le era imposible. Yohalis, por primera vez en 15 años, puede caminar a su lado sin cargar el peso físico, aunque sigue llevando en el corazón el amor infinito que la ha convertido en el ejemplo más hermoso de que cuando una madre no se rinde y encuentra manos dispuestas a ayudar, los milagros son posibles.

La jornada terminó, pero su impacto apenas comienza. Los Profesionales Oficiales de Reserva del BICOR 5 demuestran día a día que su compromiso trasciende el servicio y se materializa en acciones concretas que transforman comunidades. Con una dedicación inquebrantable hacia la misión institucional de acción integral del Ejército Nacional, nosotros, hombres y mujeres hemos convertido la experiencia militar en herramientas de construcción social, llevando esperanza a los rincones más apartados del territorio nacional. La labor realizada en Santa Teresa ejemplifica cómo el verdadero servicio a la patria se mide no solo en batallas ganadas, sino en vidas transformadas, en sonrisas recuperadas y en la consolidación de un Estado presente que abraza a cada ciudadano con la misma determinación con que defiende la soberanía nacional.

Patria, Honor, Lealtad. Nuestro compromiso es Colombia.