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Editorial & Columnas

SANTA MARTA Y EL MAGDALENA: DE TERRITORIO PORTUARIO A HUB ENERGÉTICO DE COLOMBIA

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Por: José Miguel Berdugo Oviedo

En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y la reconfiguración de las rutas energéticas y comerciales, la ubicación estratégica de los territorios se consolida como un factor determinante para el desarrollo económico. Casos internacionales como el de Yibuti demuestran que países sin grandes recursos naturales pueden convertirse en nodos clave del comercio global gracias a su localización.

Santa Marta y el Magdalena enfrentan hoy una oportunidad histórica: convertirse en el principal hub energético de Colombia, apalancados en su cercanía a nuevos hallazgos de gas offshore, su conectividad logística y su tradición portuaria. Este documento expone las bases estratégicas, económicas y territoriales que sustentan esta visión.

En medio de un mundo en tensión, donde los conflictos se disputan tanto con armas como con rutas marítimas y energía, hay una premisa cada vez más evidente: la geografía manda. Quien controla los puntos estratégicos, controla la economía. No es casualidad que el estrecho de Ormuz esté en el centro de las miradas, ni que Bab el-Mandeb sea uno de los puntos más sensibles del planeta. Tampoco debería serlo lo que hoy ocurre en Santa Marta y el Magdalena.

La ubicación estratégica como motor de desarrollo

El análisis de economías emergentes con alto crecimiento ha demostrado que la geografía puede ser incluso más determinante que los recursos naturales. Un estudio realizado entre 2015 y 2017 por la Asociación de Empresarios del Magdalena evidenció cómo economías sin grandes recursos lograron crecer a tasas superiores al 7%, entre ellas:

Etiopía, Uzbekistán, Nepal, India, Tanzania, Yibuti, Laos, Camboya, Filipinas y Myanmar.

Entre estos casos, Yibuti destaca como un ejemplo atípico. Con apenas 23.200 km², un territorio árido y escasos recursos productivos, ha sostenido su crecimiento gracias a un factor clave: su ubicación en el estrecho de Bab el-Mandeb, puerta de entrada al Mar Rojo.

Este país:

  • Controla aproximadamente el 30% del comercio marítimo mundial.

  • Gestiona el 95% del comercio exterior de Etiopía.

  • Alberga bases militares de potencias como Estados Unidos, China, Francia y Japón.

  • Ha desarrollado infraestructura portuaria y ferroviaria estratégica.

  • Se ha consolidado como un centro logístico y energético clave.

El resultado es contundente: Yibuti controla una porción crítica del comercio global. No tiene grandes recursos. Tiene ubicación.

Santa Marta y el Magdalena: una oportunidad estratégica

Al igual que Yibuti, el Magdalena posee una ubicación privilegiada. Históricamente reconocido como territorio portuario, turístico y agroindustrial, hoy enfrenta una nueva realidad: su potencial como nodo energético.

El 21 de noviembre de 2025, en el contexto de exploraciones en el bloque GUA-OFF-0, se advirtió que el territorio está “sentado sobre un barril de oro”, debido a su proximidad a importantes yacimientos de gas natural tanto costa afuera como en tierra firme.

Posteriormente, el 18 de marzo de 2026, un comunicado conjunto de Ecopetrol y Petrobras confirmó el descubrimiento de gas natural en el pozo exploratorio Copoazú-1, ubicado en aguas profundas del Caribe colombiano. Este hallazgo fortalece la seguridad energética nacional y abre nuevas posibilidades de exportación.

A esto se suma el yacimiento de La Luna, en el Magdalena Medio, considerado una reserva estratégica que podría abastecer la demanda nacional de gas hasta 2050.

Entonces, la pregunta es inevitable: ¿qué tenemos?

  • Gas costa afuera confirmado

  • Gas continental con reservas de largo plazo

  • Puertos multipropósito

  • El único sistema férreo activo conectado a puertos en el Caribe

  • Zonas francas

  • Conectividad logística

  • Ubicación privilegiada frente al Caribe

Y, aun así, seguimos sin tomar decisiones de fondo.

Estamos frente a una nueva provincia gasífera capaz de garantizar la seguridad energética del país, impulsar exportaciones y consolidar un nodo energético estratégico. Pero la pregunta incómoda sigue vigente: ¿vamos a aprovechar esta oportunidad o, una vez más, la dejaremos pasar?

Transición energética y sostenibilidad

El mundo avanza hacia modelos energéticos más sostenibles. Sin embargo, la transición energética requiere fuentes intermedias confiables, y el gas natural se posiciona como una de las más relevantes por su menor impacto ambiental frente a otros combustibles fósiles.

Colombia cuenta con una matriz energética diversificada:

  • Hidrocarburos (petróleo, gas y carbón)

  • Energías renovables (solar, eólica y biomasa)

  • Generación hidroeléctrica

En este contexto, el Caribe colombiano concentra un potencial significativo para liderar esta transición. Durante más de 15 años, la Asociación de Empresarios del Magdalena ha insistido en la necesidad de aprovechar esta ventaja. Hoy, esa visión deja de ser una aspiración para convertirse en una prioridad estratégica.

El reto es claro:

  • Consolidar a Santa Marta como “shore base” de la industria energética

  • Articular actores públicos, privados y académicos

  • Alinear las políticas públicas con esta visión

  • Atraer inversión nacional e internacional

Conclusión

El Magdalena no solo tiene recursos: tiene una posición estratégica irrepetible en Colombia. La convergencia entre geografía, infraestructura y potencial energético configura una oportunidad única en su historia.

Durante años, el discurso ha sido claro: somos turísticos, agroindustriales, biodiversos. Y sí, lo somos. Pero el mundo hoy exige algo más: transición energética, seguridad energética y soberanía energética.

Aquí es donde surge una verdad incómoda: la transición energética no es romanticismo. No se trata únicamente de paneles solares o molinos de viento. Se trata de una estrategia inteligente en la que el gas natural juega un papel clave como energía de transición. Y ese gas está aquí.

Las preguntas, entonces, no son técnicas, ambientales ni económicas. Son políticas:
¿Vamos a liderar o a reaccionar?
¿Vamos a planear o a improvisar?
¿Vamos a ser protagonistas o espectadores?

Lo que está en juego es enorme:

  • Miles de millones en inversión

  • Miles de empleos

  • La competitividad del territorio

  • El posicionamiento geopolítico del país

No todos los territorios tienen la oportunidad de redefinir su historia. El Magdalena sí. Pero las oportunidades no son eternas.

Santa Marta no puede seguir pensándose solo como destino turístico. El Magdalena no puede seguir subestimando su potencial.

Hoy tiene todo para convertirse en el hub energético de Colombia.
No en 20 años. No en el papel.

Ahora.

O el territorio asume el liderazgo, o verá cómo otros ocupan el lugar que pudo haber sido suyo.