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El Caribe líder

Opinión Caribe

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porr: Cecilia López Montaño

Colombia Líder en alianza con la Fundación Saldarriaga Concha, USAID, OIM, entre otras, acaba de entregar los premios a los mejores alcaldes y gobernadores del país, después de un trabajo intenso con el apoyo de varias universidades, de un equipo interno, y de un grupo de profesionales independientes como jurado. Este trabajo que viene realizando desde hace algunos años, ha sido ejemplo para otros países latinoamericanos que están replicando este esfuerzo por reconocer aquellos mandatarios regionales que se destacan por su eficiente y transparente desempeño.

Una de las características más interesantes de este programa, es que clasifica los municipios por niveles poblacionales, iniciando por los de menos de 5 mil habitantes, hasta las capitales departamentales. Es una manera muy equitativa dada la diversidad de recursos, oportunidades, y dificultades inherentes a distintos niveles de población. Las profundas desigualdades regionales de Colombia, hacen que esta categorización sea absolutamente fundamental.

Sorpresas hubo muchas y alguno que otro resultado esperado. Que Antioquia sea un departamento modelo no es nada nuevo no solo por Medellín sino los numerosos municipios de este departamento cuyos alcaldes fueron finalistas y ganadores de los premios a mejores alcaldes. La sorpresa fue Boyacá, que compitió con éxito en varias categorías de municipios así como también los alcaldes de Cundinamarca y Valle del Cauca quienes recibieron varios reconocimientos. Pocas, muy pocas mujeres participaron del certamen, sin embargo entre ese reducido número de alcaldesas que tienen el país se destacaron varias. La poca participación de colombianas en la política tanto a nivel nacional pero particularmente a nivel local, sigue siendo una de las pruebas de que la equidad entre hombres y mujeres es todavía sigue en nuestro país, más un discurso que una realidad.

Pero el punto es el liderazgo de la Región Caribe. Este año con excepción de Barranquilla, cuya Alcaldesa quedó entre los tres finalistas para escoger al mejor Alcalde del país, los municipios caribeños estuvieron prácticamente borrados de esta premiación. Los siete departamentos de la región, incluyendo a San Andrés y Providencia, solo tienen en Barranquilla una labor que mostrar. Para ser equitativos, no fue la única región con tan pobre desempeño ya que hubo otras como el Pacifico y algunos nuevos departamentos, que no fueron mencionados en ninguna categoría. La gobernanza local sigue en veremos, debemos reconocerlo.

Esta realidad no oculta el problema serio que tenemos con nuestro liderazgo político local y regional. Sobra gente capaz, sin duda, y honesta además, pero ese ejercicio perverso de la política costeña que es la que decide finalmente, evita que surja un verdadero liderazgo regional que sea ejemplo para el resto del país. Pena nos debería dar que departamentos que siempre hemos visto como pobres, sí tengan líderes que pueden competir con éxito en Colombia.

Más que una crítica es un llamado para que queden muy claras las consecuencias de carecer de una política decente. Es necesario que se hagan explícitos los costos que implica no cambiar esta forma perversa de ejercer la política; labor que debería ser la más noble de las profesiones porque su objetivo es la gente. Pero mientras sigan el nepotismo, el clientelismo, la venta y compra de votos legitimada culturalmente, la mezcla entre los negocios y la política predominando en muchas zonas de esta región caribeña, seguiremos estando ausentes de reconocimientos como el que otorga Colombia Líder a la gestión local. No saquemos la excusa de que esta evaluación la hicieron los cachacos porque sí hubo participación de nuestra gente.

Por: Cecilia López Montaño

Colombia Líder en alianza con la Fundación Saldarriaga Concha, USAID, OIM, entre otras, acaba de entregar los premios a los mejores alcaldes y gobernadores del país, después de un trabajo intenso con el apoyo de varias universidades, de un equipo interno, y de un grupo de profesionales independientes como jurado. Este trabajo que viene realizando desde hace algunos años, ha sido ejemplo para otros países latinoamericanos que están replicando este esfuerzo por reconocer aquellos mandatarios regionales que se destacan por su eficiente y transparente desempeño.

Una de las características más interesantes de este programa, es que clasifica los municipios por niveles poblacionales, iniciando por los de menos de 5 mil habitantes, hasta las capitales departamentales. Es una manera muy equitativa dada la diversidad de recursos, oportunidades, y dificultades inherentes a distintos niveles de población. Las profundas desigualdades regionales de Colombia, hacen que esta categorización sea absolutamente fundamental.

Sorpresas hubo muchas y alguno que otro resultado esperado. Que Antioquia sea un departamento modelo no es nada nuevo no solo por Medellín sino los numerosos municipios de este departamento cuyos alcaldes fueron finalistas y ganadores de los premios a mejores alcaldes. La sorpresa fue Boyacá, que compitió con éxito en varias categorías de municipios así como también los alcaldes de Cundinamarca y Valle del Cauca quienes recibieron varios reconocimientos. Pocas, muy pocas mujeres participaron del certamen, sin embargo entre ese reducido número de alcaldesas que tienen el país se destacaron varias. La poca participación de colombianas en la política tanto a nivel nacional pero particularmente a nivel local, sigue siendo una de las pruebas de que la equidad entre hombres y mujeres es todavía sigue en nuestro país, más un discurso que una realidad.

Pero el punto es el liderazgo de la Región Caribe. Este año con excepción de Barranquilla, cuya Alcaldesa quedó entre los tres finalistas para escoger al mejor Alcalde del país, los municipios caribeños estuvieron prácticamente borrados de esta premiación. Los siete departamentos de la región, incluyendo a San Andrés y Providencia, solo tienen en Barranquilla una labor que mostrar. Para ser equitativos, no fue la única región con tan pobre desempeño ya que hubo otras como el Pacifico y algunos nuevos departamentos, que no fueron mencionados en ninguna categoría. La gobernanza local sigue en veremos, debemos reconocerlo.

Esta realidad no oculta el problema serio que tenemos con nuestro liderazgo político local y regional. Sobra gente capaz, sin duda, y honesta además, pero ese ejercicio perverso de la política costeña que es la que decide finalmente, evita que surja un verdadero liderazgo regional que sea ejemplo para el resto del país. Pena nos debería dar que departamentos que siempre hemos visto como pobres, sí tengan líderes que pueden competir con éxito en Colombia.

Más que una crítica es un llamado para que queden muy claras las consecuencias de carecer de una política decente. Es necesario que se hagan explícitos los costos que implica no cambiar esta forma perversa de ejercer la política; labor que debería ser la más noble de las profesiones porque su objetivo es la gente. Pero mientras sigan el nepotismo, el clientelismo, la venta y compra de votos legitimada culturalmente, la mezcla entre los negocios y la política predominando en muchas zonas de esta región caribeña, seguiremos estando ausentes de reconocimientos como el que otorga Colombia Líder a la gestión local. No saquemos la excusa de que esta evaluación la hicieron los cachacos porque sí hubo participación de nuestra gente.

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