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“La resocialización ha sido una decisión personal”: Zapata

Opinión Caribe

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OPINIÓN CARIBE en conversación con Jimmy Zapata, recluso de la cárcel ‘Rodrigo de Bastidas’, da a conocer la reflexión que hace el interno de la situación carcelaria a través de su experiencia personal, de lo que ha sido su resocialización a partir de un cambio en su interior y expresa su deseo de que la sociedad evite la delincuencia.

OPINIÓN CARIBE: LA REVISTA ‘UN GRITO TRAS LAS REJAS’ HACE REFERENCIA A HISTORIAS DE VIDA BASADAS EN LA FE DE LOS RECLUSOS, ¿CÓMO CREER EN ESA ESPIRITUALIDAD ANTE LA DURA REALIDAD DE LA CÁRCEL?

Jimmy Zapata: Es básico, es una esencia pura y primordial que vive dentro de ti cuando tú invitas al Señor a entrar en ti y se llama amor, el amor todo lo puede, todo lo soporta, el amor no se irrita, el amor no es jactancioso, el amor no busca lo suyo propio. Con amor podemos superar tantas dificultades que enfrentamos en nuestro diario vivir, no solamente en este lugar. Aquí tenemos grandes limitaciones, pero estamos recibiendo un entrenamiento constante, Dios está haciendo hombres nuevos, como grandes prospectos para su gloria y su honra.

O.C: ¿CUÁL ES EL LLAMADO QUE LE HACEN AL ESTADO PARA DAR SOLUCIÓN A ESTAS PROBLEMÁTICAS?

J.Z: El Inpec no fue creado por el Big Bang, se creó buscando recuperar lo que se había perdido. Cuando uno escucha historias de vejámenes y violaciones, comprende porque esas circunstancias llevan a las personas a volverse violentas, a ser unas resentidas frente a la vida y la sociedad, a preguntarse ¿dónde estabas tú cuando a mí me estaban violando, cuando se estaban robando mi honra?, no se quiere despertar ninguna lástima, sino tratar de que la sociedad humanice el problema, porque Colombia es un país con muchas miserias, odios, maltratos físicos y psicológicos; la otra cara de la moneda es el conflicto armado, el narcotráfico, la corrupción.

Ahora se habla de acabar con el fenómeno del conflicto armado al desaparecer a las Farc e introducirlos en el campo político, con las AUC se pensó lo mismo, pero no, lo que hemos olvidado es hacer inclusión social, encontrar recursos a como dé lugar para darle la oportunidad a los que le han fallado a los cánones establecidos, no tildarlos de delincuentes porque sí, simplemente se busca ser reconocidos como colombianos, como seres capaces de transformarse y trabajar para no cometer los mismos errores.

O.C: FUERA DE LA CÁRCEL, EL CIUDADANO DEL COMÚN RECHAZA A LOS EXCARCELARIOS MANIFESTANDO QUE DE ESE LUGAR NADIE SALE PENSANDO POSITIVO, ¿CUÁL ES EL MENSAJE QUE USTED LE ENVÍA A ESAS PERSONAS?

J.Z: Voy a partir de mi historia propia y experiencia de vida, pensaba como se dice coloquialmente ‘juraba y comía moco’ que no iba a entrar en una cárcel, decía “una cárcel no se hizo para mí, nunca la voy a atravesar”. Cuando me dijeron que me estaban haciendo seguimiento los entes del Estado, me quedé fresco, a mí me avisaron y dije, no he hecho eso, pero Dios actúa como a Él le place y llegué aquí por un delito que no cometí, pero vine por el propósito de Dios, hoy lo puedo entender.

A quienes quieren desviar el camino, les digo, que se mantengan siempre por el bueno, y a esas otras personas que miran la cárcel como si los que estamos aquí fuésemos marcianos, recordarles que somos seres que sentimos, que tenemos la capacidad de amar, de aportarle a nuestra Nación un granito de arena para alcanzar la tan anhelada paz que hoy se necesita en el mundo, e invitarlos a que busquen de Dios, porque a partir de ese momento las cosas cambiarán.

O.C: ¿CÓMO PERCIBE USTED EL RESPETO DE LOS RECLUSOS A LA AUTORIDAD?

J.Z: A pesar de estar en mi accionar delincuencial siempre me consideré un buen compatriota, me consideré un hombre comprometido con mi país, esto fue implantado en mí desde niño, seguir creyendo en las instituciones, no niego que en momentos de rebeldía me sentí defraudado, triste por las circunstancias, la falta de oportunidades y ver como la pobreza nos consumía cada día, pero estaba equivocado.

Me equivoqué al meterme al mundo delincuencial, estoy arrepentido, le pido perdón a Dios, a mi sociedad, pero creo que nuestra recuperación social se acerca. Debemos fortalecer nuestras instituciones y no lo podemos hacer si estamos pensando de manera diferente. Tenemos que unir fuerzas para rescatar nuestros valores, para creer en la institucionalidad, ‘Un grito tras las rejas’ es un reflejo de eso, de una Policía que ha perdido su credibilidad, que ha tenido mutaciones que no eran de ella, por ejemplo, ‘La Comunidad del Anillo’ que realmente habla mal de instituciones del Estado, también los escándalos en los que se ha visto involucrado el Ejército con sus falsos positivos, la Fiscalía, los jueces que también han sido impactados por esa corrupción.

‘Un Grito Tras las Rejas’ es la necesidad de hacer replantear los pensamientos de aquellos que buscan el camino fácil, que se lea sobre las personas que ya lo han recorrido y hoy se encuentran tras las rejas, además de decirles que la libertad no tiene precio.

O.C: EN EL CIELO HAY ESTRATOS, ¿EN LA CÁRCEL TAMBIÉN?

J. Z: No, no se podría hablar de estratos, en la cárcel nosotros somos los que ponemos un estrato. En el cielo nosotros somos iguales, si tú me preguntas más bien si Dios ama a unos más que a otros, te diría que el amor de Dios abarca a todo el mundo, pero Dios sí tiene a unos hijos que le honran y obviamente Él los tiene en alta estima.

O.C: ¿LA CONCEPCIÓN DE LIBERTAD QUE TENÍA ANTES DE ENTRAR A LA CÁRCEL HA CAMBIADO?

J. Z: Claro, ser libre muchas veces no es hacer lo que uno quiera ni lo que a ti te parezca, ser libre es tener a Dios dentro de tu corazón y seguir la palabra de Él; cuando realmente estemos bajo los mandamientos que ha establecido, nosotros seremos libres, porque Él no piensa cosas malas para nosotros.

No soy un fanático, puedo hablar con alguien que me habla de política, me hablan de farándula hablo de farándula, pero hasta cierto punto sé cuáles son las cosas que me pueden hacer daño, por eso ninguna palabra corrupta sale de mi boca sino la que sea necesaria para edificación de los oyentes. Cuando escuchas la palabra de Dios te haces sabio porque es sabiduría que viene de lo alto y no una sabiduría diabólica.

O.C: CUANDO SE DESMOVILIZÓ TUVO LA OPORTUNIDAD DE HACER UNA VIDA NUEVA, ¿POR QUÉ NO LA APROVECHÓ?

J.Z: La verdad, era mi sueño un nuevo comienzo, pero esto es duro cuando la gente no está comprometida con nuestra sociedad, la misma que trata de truncarnos un proceso que empezó en ese entonces, se cierran las posibilidades, se empieza a ser estigmatizado, siempre lo ven a uno como el delincuente. Pero las circunstancias cambian los buenos pensamientos, y uno halla esa fuerza superior que ayuda a encontrar fortaleza en las debilidades, se llena uno de amor para aprender a aceptar las circunstancias y para perdonar a todos aquellos que no le dan la oportunidad al sentenciado.

Realmente si queremos paz en nuestra sociedad, debemos aprender a perdonar, tenemos que darnos una oportunidad como Nación, para despertar de esa pesadilla que estamos viviendo en Colombia, una pesadilla llamada violencia y corrupción que es nuestro desayuno, almuerzo y cena. Soy de los que cree que nuestro país tiene un potencial para cambiar, nuestra raza es muy cercana a Dios, somos muy creyentes y creo que estábamos mirando hacia el otro lado, lo importante es que volvamos nuestra mirada a Dios y sin duda, nuestros nietos hablarán de felicidad, de esperanza, con fuerzas para enfrentar la tormenta y alejar el temor de una guerra sin fin.

O.C: HAY UNA SENTENCIA QUE USTED APELÓ Y DE LA CUÁL NO HAY RESULTADO; SEA A FAVOR O EN CONTRA, ¿QUÉ LE ESPERA A JIMMY ZAPATA?

J.Z: Esta sentencia, espero en Dios, a quien glorifico y que es el dueño de la justicia, que sea a mi favor, que sea absuelto de un crimen que no cometí; tengo otro proceso encima que me acaba de venir del cual sí tengo responsabilidad, soy consciente de ello, lo afrontaré, y lo que me espera a mí es que se cumpla la voluntad de Dios, porque Jehová cumplirá su propósito en mí.

O.C: DE RECOBRAR SU LIBERTAD, ¿A QUÉ SE DEDICARÁ?

J.Z: Lo primero y fundamental para mí, es servirle a Cristo, predicar el Evangelio, seguir sirviendo en una prisión, vivir el día a día con los presos desde otro escenario, pero esto es una obra que Dios ha metido en mi corazón independientemente de muchas personas que vaya a conocer afuera que también necesitarán de mí. Sueño con ir a las escuelas a trabajar en prevención del delito. Hablarles de Dios y decirles “aquí estoy yo, un ser de carne y hueso y como mortal me equivoco, he tenido equivocaciones en mi vida, el errar es de humanos y también corregirlas, tener un encuentro con Dios”.

O.C: EN LA PRESENTACIÓN DE LA REVISTA HABLÓ DE SUS AMIGOS ‘LOS LOQUITOS’, ¿POR QUÉ ESE CALIFICATIVO?

J. Z: Les llaman ‘los loquitos’ porque son los más dejados, por su situación mental, por causa de la adicción a las drogas son apartados, marginados. Yo siempre le digo al Señor que me dé paciencia, los abrazo cuando debo hacerlo y también les hablo con carácter fuerte y les pido que respeten al Señor.

O.C: ¿CONVERSA CON LAS ANTIGUAS AMISTADES? HUBO MUCHAS PERSONAS QUE DEPENDÍAN DE USTED Y LO SEGUÍAN, ¿CUÁNTOS HAN SIDO TOCADOS POR EL AMOR DE DIOS?

J. Z: Con una amistad para sembrar maldad nunca vamos a compaginar, tú no puedes andar en dos caminos, si eres bueno, eres bueno y si eres malo, eres malo. Estoy en este mundo y tengo que compartir con ellos, pero para cosas ejemplares y buenas, ya de mi vieja vida no quiero saber nada, como señala Efesios 4: 22-24 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”.

El número no lo podría decir, hay unos que sí, otros han migrado de acá, porque nosotros somos viajeros sin tiquete del Inpec; vamos para donde ellos nos dicen y ahí es donde se equivocan porque se desprenden del núcleo familiar, te ponen a viajar lejos de los tuyos, tus hijos empiezan a crecer sin padre y ahí es donde estamos hablando también de que no les están dando la oportunidad.

El director general firma actas y no sabe cuáles son los prisioneros que son ejemplares, que está mostrando una resocialización y merecen un estímulo; precisamente son ellos quienes han conocido la verdad, que se están regenerando, que han dejado ese accionar delincuencial, pero no por un estudio científico sino por una condición propia en alguien que no podemos ver, pero se puede sentir, se llama Cristo.

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