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La importancia del ‘lead’

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Óscar Cormane Saumett

A cinco años de su partida, recordamos al maestro Óscar Cormane con uno de sus escritos. 

In Memorian

 Mucho se ha escrito sobre las entradas o encabezamientos- suele usarse la expresión inglesa ‘lead’-, pero sin duda la redacción del primer párrafo de la noticia, continúa siendo lo más exigente y aunque no parezca, lo más difícil de la tarea periodística.

El encabezamiento o entrada “debe agarrar al lector por las solapas y meterlo, quiéralo o no, en la lectura”. Debe decir algo, ipso facto, al lector. Y decirlo con honestidad, ingenio y con vigor. No es tan fácil como parece…

La entrada debe ser clara, atractiva, y sencilla de modo que cualquier lector pueda comprenderla. Debe contener una promesa respecto de lo que sigue, promesa que desde luego, hay que cumplir.

Las funciones que cumple el encabezamiento, lead o entrada, entre otras, son las siguientes: sintetiza la información, pone énfasis en lo característico del asunto; identifica hechos y personas, y sobre todo, incita a la lectura. En ocasiones, no es posible cumplir con todas. En tales casos, se atiende las que sean posibles.

La entrada, cuya brevedad se aconseja, puede clasificarse, según diversas referencias: Formas gramaticales, estructuras y efectos. Las clasificaciones permiten ordenar el pensamiento respecto de la responsabilidad y unidad de trabajo que supone la redacción y reiterada corrección de la entrada. En el momento de prepararla, lo que determina su calidad es la preocupación por decir lo más importante de la manera más atrayente y con el menor número posible de palabras.

Si en alguna parte puede el periodista reflejar su ingenio y habilidad es en la entrada, recurriendo a todos los resortes expresivos: el interés humano, el suspenso, la paradoja, lo inesperado… con el objetivo de dar brillo y vigor a estas primeras líneas del escrito que suelen ser decisivas.

A propósito, en el tema de la referencia, debo reconocer mi particular admiración por Agustín Iguarán González, un excelente redactor, hábil en la elaboración de entradas, gráfico y ecuánime a la hora de agotar el cuerpo de la nota periodística, y con ‘el palito’ para cerrar con agilidad y contundencia. Además, con los años, ha aprendido la difícil técnica de saber estar bien con Dios y con el diablo… ¡como los grandes periodistas!…

 

 

 

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