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Unidad Investigativa

¿Aprovechará el Magdalena las políticas agrarias de Petro para liderar el Comercio Agroalimentario en el Gran Caribe?

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Según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, el departamento del Magdalena es la cuarta entidad territorial con los mejores y más extensos suelos cultivables, un uso eficiente de las ventajas competitivas que en este contexto tiene, podría consolidarlo en el exportador número uno de productos agrícolas y agroindustriales hacia Centro América y el Caribe, aprovechando así el potencial económico y de desarrollo que ofrece este mercado de 642 millones de compradores (más o menos un 10 % de la población mundial) y el hecho de que las cifras de comercio agrícola entre estos países se han multiplicado por seis en los últimos 20 años: pasando de 26.000 millones de USD en 2000 a casi 138.000 millones de USD en 2019 .

Por: Unidad Investigativa 

Después de la devastación producida por la Segunda Guerra Mundial, el concierto internacional ha creado mecanismos que permiten garantizar y perpetuar en el tiempo la Seguridad Alimentaria que “se consigue cuando todas las personas, en todo momento, tienen acceso físico y económico a suficiente alimento, seguro y nutritivo, para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias, con el objeto de llevar una vida activa y sana” como lo define la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

En concordancia con estos presupuestos, los países del Primer y Tercer Mundo han realizado un gran ejercicio productor de leyes encaminadas al fortalecimiento del sector agrícola y varios otros conexos, tratando de que en conjunto se propicie la transformación de esa producción. No obstante, la realidad del campo y el campesinado indica otra cosa. Prueba irrefutable del periodo oscuro de la agricultura en el país, tiene que ver con la poca participación de este sector en el total del Producto Interno Bruto,  que a diciembre de 2019 según el DANE, se ubica en el 6,8% y, en el departamento del Magdalena, esta cifra asciende al 16, 2%.

La Covid19 dejó tambaleante la seguridad alimentaria

La realidad mundial marcada por conflictos y catástrofes de toda índole, circunscribe de una forma u otra el camino que en adelante habrían de recorrer los Estados en aras de conseguir el tan anhelado desarrollo social y garantizar elementos mínimos que permitan mejorar sustancialmente las condiciones de vida de la población, especialmente en esferas vitales como: salud, educación, nutrición, vivienda, vulnerabilidad, seguridad social, empleo y salario digno.

Los efectos adversos de la Covid19 dejaron en evidencia las múltiples y complejas situaciones que viven muchos países de América Latina y el Gran Caribe, los cuales se han visto grandemente afectados por la disminución del turismo ya que en algunos casos es la única fuente de sostenimiento y en otros el sector más fuerte de la economía. A este problema de tamañas magnitudes se le suman la poca variedad de productos que se cosechan y se pueden exportar y los limitados mercados a donde enviarlos.

Una estrategia para reconducir los esfuerzos en aras de garantizar la Seguridad Alimentaria de estos países, es el desarrollo del Comercio Agroalimentario Regional, el cual, según Oscar Fernández Guillen, consiste en la  disminución  de  barreras comerciales que propician la disponibilidad de alimentos en mayor cantidad y variedad, el acceso a ellos mediante el  flujo  de  mercaderías  a  menores  precios  y  la  estabilidad  en  el  suministro  por  medio  de  un  sólido  intercambio intrarregional.

Este mecanismo puede resultar idóneo no solo para garantizar el derecho humano de acceso a alimentos sanos y nutritivos, sino que también podría abrir la puerta a nuevas oportunidades de desarrollo económico, laboral e industrial. Además de propiciar un ambiente de estabilidad en los precios que eliminaría la especulación y la alza indiscriminada.

El Atlas de la Agricultura de Las Américas, organización que sustenta sus datos en información de la Organización Mundial del Comercio y de la División Estadística de las Naciones Unidas, envía un mensaje alentador para países con suelos aptos para el agro como Colombia y entidades territoriales como el Magdalena que poseen una vasta extensión de tierra cultivable: las exportaciones agroalimentarias significaron en 2017 el 24.1 %  del total de mercancías exportadas por los países de América Latina y el Caribe [ALC], es decir, casi la cuarta parte; ese porcentaje significó a su vez: 13.6 % participación de ALC en las exportaciones agroalimentarias mundiales para la misma anualidad y, además,  avizora un panorama alentador hacia el futuro, ya que, el crecimiento anual de las exportaciones agroalimentarias se ubica alrededor del 8.2 %.

El potencial Agroindustrial del Magdalena

En atención a lo dicho hasta aquí, afirmamos que si se hace un uso eficiente de las ventajas competitivas que en este contexto tiene el departamento del Magdalena, podría consolidarse como el exportador número uno de productos agrícolas y agroindustriales a Centro América y el Gran Caribe. Según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, el departamento del Magdalena es la cuarta entidad territorial con los mejores y más extensos suelos cultivables: de las 2,3 millones de hectáreas de la extensión total del departamento, cerca de un millón 724 mil, es decir, un poco más del 51,4%, son tierras arables que tienen potencial agropecuario.

Si a este aspecto se le suman factores determinantes para dinamizar el comercio exterior, a saber: dos terminales portuarias multipropósito: una en Santa Marta y otra en Palermo; una vía férrea que se usa principalmente para trasporte de carbón y en menor medida productos agrícolas al interior del país con el tren de cercanías; el aeropuerto Simón Bolívar, que se encuentra categorizado como internacional; cuatro zonas francas multiempresariales y tres uniempresariales, el panorama de cara al futuro es inmejorable.

Se espera que en atención a este panorama alentador, el entrante Gobierno Nacional en cabeza de Gustavo Petro centre su política agraria en esta zona y se empiece a adecuar la gestión del campo a los parámetros de la FAO, es decir: “promover prácticas y políticas que apoyen la integración de los sectores agrícolas y productivos (cultivos, ganadería, silvicultura y pesca), que aseguren el manejo responsable y la disponibilidad de recursos naturales a largo plazo”, significa no solo el mejoramiento y estandarización de los procesos, sino que se garantiza a futuro la producción de suficientes bienes para suplir las necesidades del propio territorio y las del entorno internacional más cercano.

Acogerse a los parámetros de Agricultura Sostenible antes mencionados, podría incentivar la inversión extranjera hacia este sector de la economía regional que luce bastante atrasado en la actualidad, además, implica que el departamento del Magdalena abandone las limitadas prácticas agrícolas, circunscritas históricamente a la cosecha, producción, y utilidad de los cultivos de banano, palma y café principalmente, que representan el 90% del total de las exportaciones del departamento. No obstante, se ha visto en los últimos cinco años una tendencia al alza en sembradíos de: limón, mango, naranja, papaya y plátano.

Este problema de la poca diversidad en la producción agrícola se agrava si se tiene en cuenta el dictamen del IGAC, según el cual, el 65% de los suelos del Magdalena presentan un uso inadecuado; cifra ésta que contrasta negativamente con el 33,5% que sí respeta la verdadera vocación y capacidad del suelo y el pírrico 11,8% que ha sido sometido a estudios semidetallados, imposibilitando ordenar productiva y ambientalmente todas las áreas cultivables del departamento, desaprovechando su potencial.

Asimismo, la Encuesta Nacional Agropecuaria (2019) realizada por el DANE, explicó que del total del terreno arable del Magdalena, el 80.7% está destinado al ganado, la ganadería, o temas relacionado con ellos; solamente el 11.5% tiene uso agrícola; el 5.0% en bosques y el 2.8 restante se destina otros usos. El IGAC dijo en el año 2016 que el desordenado desarrollo productivo del departamento había rebasado el 51% de suelos capaces de soportar la ganadería y la agricultura, para ocupar zonas que deberían dedicarse exclusivamente a la conservación ambiental.

La inconveniente y estéril dinámica agroindustrial descrita, debería ser el punto de partida para la realización de todos los estudios e investigaciones necesarias en aras de determinar las características más importantes de los suelos, con la intención de clasificarlos de acuerdo a su idoneidad para usos agrícolas, pecuarios, mineros, ingeniería, etc., y lograr en la medida de lo posible, pronosticar su fertilidad, rendimiento y productividad de acuerdo a los diferentes sistemas de manejo recomendados.

Yendo más en detalle, los estudios de suelos sirven, entre otras cosas para: Clasificación por capacidad de uso, determinar la Aptitud de Uso, Zonificación de tierras, dirimir Conflictos de Uso de las Tierras, delimitar los Riesgos presentes y dar las pautas para el Ordenamiento Ambiental, Planificación Territorial y Ordenamiento Territorial, justamente lo que el territorio necesita para aprovechar los privilegios de la ubicación geográfica estratégica y la fertilidad del terreno.

Las políticas agrarias de Gustavo Petro son la oportunidad de oro para la agroindustria en el Magdalena

Uno de los problemas que describimos en este acercamiento al potencial agroalimentario y comercial del departamento del Magdalena tiene que ver con la errada utilización de vastas extensiones de tierra en ganadería extensiva, que en opinión de los científicos trae como consecuencia la infertilidad. Este asunto se vería resuelto con la implementación de las nuevas dinámicas Estatales para la adecuada utilización y explotación de la tierra.

Desde hace muchos años Gustavo Petro viene haciendo énfasis en sus discursos en la necesidad imperante no solo de revolucionar las formas de producción en el campo colombiano, sino también en un cambio en las dinámicas de explotación o utilización del suelo. “Como herramienta estratégica de la reforma agraria, realizaremos el catastro multipropósito con base en el cual desincentivaremos el latifundio improductivo en tierras fértiles a través de impuestos y orientaremos la distribución equitativa de la tierra. Estimularemos el paso de la subutilización o uso inadecuado de la tierra para ganadería extensiva, hacia el uso de acuerdo con la vocación productiva, especialmente la producción agroalimentaria y la implementación de sistemas agrosilvopastoriles. Esto responderá a principios de pertinencia en cada subregión, siguiendo los criterios ambientales y de uso adecuado del suelo establecidos por la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA), en el marco de políticas de ordenamientoterritorial alrededor del agua”, asegura el nuevo mandatario de los colombianos.

En su programa de Gobierno el presidente electo detalla que una de las tareas fundamentales de su mandato es una Reforma Agraria que permita el avance del campesinado hacia la productividad y suficiencia económica. “Avanzaremos hacia el cierre de la brecha de desigualdad en la tenencia y uso de la tierra y el agua a través de una reforma agraria y acuaria para transformar el campo en clave productiva y de justicia social y ambiental. Garantizaremos el derecho a la tierra para las familias rurales, la formalización de la propiedad y evitaremos la expansión indiscriminada de la frontera agraria y la colonización de baldíos”, puede leerse en el documento de la página 18 en adelante.

Así mismo, propone la estructuración de una gran red de vías terciarias que dinamice la movilización de los productos desde la ruralidad hasta los grandes centros urbanos donde puedan comercializarse a gran escala y exportarse. “Impulsaremos la conexión de las unidades de producción con los centros de comercio y exportación y garantizaremos el acceso a bienes y servicios públicos que permitan aumentar la productividad, la innovación y los encadenamientos productivos entre los campos, las ciudades y el mundo”, asegura el Presidente el su Plan de Gobierno.

La concreción de esta iniciativa favorecería a todas las subregiones del departamento del Magdalena pues, una red de vías terciarias permitiría su conexión con las vías comerciales más importes de Colombia: La Ruta del Sol, La Troncal del Caribe y la Vía de los Contenedores, todas estas conducen a ciudades portuarias como Santa Marta, Barranquilla y Cartagena.

En aquellas subregiones estratégicas para hacer de Colombia una potencia agrícola como es a todas luces el departamento del Magdalena, el Estado está dispuesto a comprar la tierra improductiva o subutilizada para insertarla en las dinámicas correctas aprovechándolas eficientemente. “Propondremos al propietario del latifundio improductivo activar la producción de sus terrenos, pagar los impuestos correspondientes, o en última instancia, venderlos al Estado para que este a su vez lo entregue a las comunidades rurales. La tierra más fértil del país generará empleo para millones de familias desplazadas de sus tierras, cooperativas de productores agrarios y demás actores rurales. Seremos una potencia agrícola, para que nunca más haya hambre en nuestro suelo”, se expone en el documento que guiará el ejercicio gubernamental del nuevo Presidente de Colombia.

¿Aprovechará el departamento del Magdalena esta oportunidad?

De cara al futuro y dada la realidad expuesta en este artículo, el departamento del Magdalena debe considerar con seriedad la propuesta de Gustavo Petropara el desarrollo de las potencialidades agrícolas del territorio para dinamizar el campo y, mirar al Gran Caribe como un mercado alterno para sus productos agrícolas. Más aún, si se tiene en cuenta que estos países son, en su mayoría, importadores netos y gastan gran cantidad de sus recursos en la consecución de insumos agrícolas y agroindustriales porque su producción es limitada en cantidad y variedad.

Esta afirmación sobre el potencial económico y de desarrollo que ofrece este mercado, la confirman los 642 millones de compradores que lo conforman (más o menos un 10 % de la población mundial), y el hecho de que las cifras de comercio agrícola entre los países de América Latina y el Caribe se han multiplicado por seis en los últimos 20 años: pasando de 26.000 millones de USD en 2000 a casi 138.000 millones de USD en 2019. A pesar de esto, los principales países productores de la región: Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú envían más de la mitad de sus exportaciones agrícolas a tres mercados bien definidos: China, la Unión Europea y Estados Unidos de América.

Diremos, para finalizar por ahora con este tema, que es precisamente en este punto donde toman relevancia, entre otras cosas: las dos terminales portuarias multipropósito: una en Santa Marta y otra en Palermo; una vía férrea que se usa principalmente para trasporte de carbón y en menor medida productos agrícolas al interior del país con el tren de cercanías; el aeropuerto Simón Bolívar, que se encuentra categorizado como internacional; cuatro zonas francas multiempresarialesy tres uniempresariales.

Esta posibilidad de apertura de nuevos mercados y de desarrollo empresarial necesita del concurso y la visión de los empresarios locales para invertir en ese escenario que empieza a florecer, la disposición de las fuerzas vivas y el gobierno departamental para apalancar el desarrollo e insertarse en los programas agrarios de nuevo gobierno, en aras de hacer muchos más dignificante el trabajo en el campo, que hoy significa, paradójicamente, el 1,2% del empleo disponible y ocupado en el departamento.


Referencias
bibliográficas:

2. Alimentación y agricultura sostenibles. Recuperado en: http://www.fao.org/sustainability/es/  
3. Cámara de Comercio de Santa Marta para el Magdalena, 2020. Potencialidades de transformación en el sector agropecuario del Magdalena. Insumos para la creación de un centro de valor agregado. Recuperado en www.ccsm.org.co/servicios-empresariales/servicios-ofertasempresariales/estudios-economicos/investigaciones-eindicadores-economicos.html    
4. Cámara de Comercio de Santa Marta para el Magdalena, 2021. Informe Económico Anual de la Jurisdicción 2020. Recuperado en www.ccsm.org.co/estudioseconomicos    
5. El comercio agrícola en la región de América Latina y el Caribe: estado, desafíos y oportunidades. Recuperado en: http://www.fao.org/3/nc776es/nc776es.pdf  
6. Impacto del COVID-19 en el turismo en los pequeños estados insulares en desarrollo. Recuperado en: https://unctad.org/news/impact-covid-19-tourism-small-island-developing-states  
9. Programa de Gobierno Gustavo Petro y Francia Márquez. Disponible en: https://gustavopetro.co/descarga-programa-de-gobierno/
10. Sector Agroalimentario e Integración Regional: una simbiosis necesaria para la Seguridad Alimenticia y Nutricional. Oscar E. Fernández Guillen. Disponible en: DOI: https://doi.org/10.24215/24689912e0