Editorial & Columnas
Sin oportunidades y las que hay…Se van
Por: Iván David Correa Acosta
Recientemente veía en estos días en las noticias locales, como una de las más empresas más representativas de Santa Marta, otrora insignia del progreso y la pujanza del corregimiento de Gaira y de los samarios en general, esa empresa que todos olemos cuando vamos llegando al perímetro urbano y que nos dice de esa manera sutil y contundente que hemos llegado a la ciudad, la Tropical Coffee Company, la trilladora que industrializaba y empacaba marcas como el Café La Bastilla y Café Sello Rojo y que por años fue un símbolo de desarrollo de años patrios, cerraba sus puertas, desde la adquisición de esta última por el Grupo Nutresa. El Grupo recientemente adquirido por la familia Gilinski, ha realizado recortes sustanciales en diferentes ciudades del país como Medellín y Bogotá, generando despidos masivos y una rotunda incertidumbre entre los más de 300 trabajadores que subsistían y que han subsistido durante más de 30 años y que ahora ven como su futuro, su pensión y su sustento se esfuma por decisiones administrativas, normales en el sistema económico que tenemos pero duras de contar en la realidad palpable de estas familias.
La noticia ha sido un baldado de agua fría en una ciudad donde a pesar de las cifras positivas de desempleo (Una tasa de desempleo del 9,6%, la ciudad del Caribe con la menor tasa del desempleo en este 2025, así como una de las ciudades que más ha reducido el desempleo entre el 2023 y 2024, según cifras del DANE), la empresa privada merma y merma, sin mucha inversión a la vista. Los planes de inversión a largo plazo son atractivos y hemos avanzado sin dudas en el tema, en la visibilidad que tiene la ciudad como vitrina turística y cultural, pero el enfoque del turismo empresarial y del “bussiness tourism” no se vislumbra en una ciudad que adolece de inversión privada y en donde el sector público aparece entre los principales empleadores.
Como lo he indicado hasta la saciedad, la inversión privada debe fortalecer industrias clave del sector primario y que bueno, son virtudes de la tierra, como lo son el banano y el café, pero también fortalecer la industria de servicios, impulsar mucho más el enfoque portuario y la edificación del Puerto de Santa Marta como una institución que genere un verdadero polo de atracción en el Caribe. La parte educativa de la ciudad ya se encuentra desarrollando una parte importante de la ecuación, al haberse volcado la Universidad del Magdalena hacia la construcción de nuevas generaciones de samarios preocupados y con una creatividad explosiva que puede traer la creación de una ciudad que avance de a poco con una infraestructura de servicios avanzada y que impulse un verdadero turismo de negocios enfocado en el crecimiento de la ciudad y en la generación de empleo formal del que tanto adolecemos.
Las oportunidades no se vislumbran en el corto plazo y lo que muchos jóvenes hemos optado después de salir de la utopía universitaria es irnos a buscar precisamente esas oportunidades que merecemos pero que no encontramos y en algún momento muy cercano espero volver a aportar a Santa Marta lo que me dio y por fin retribuir en el momento que más nos necesita, y para eso se necesita construir un proyecto a largo plazo, una tríada necesaria que veo en ciernes, una tríada que ha funcionado en ciudades colombianos y alrededor del mundo para el crecimiento económico y a su vez, crear seguridad humana. Esa tríada se compone de Universidad- Empresa e Institucionalidad, ya se encuentra en el papel, ya se ve pero necesitamos un último empujón hacia la oportunidad de oro, para que precisamente tengamos ejemplos de oportunidades que llegan y no de esas noticias dolorosas que todos los días nos llegan como el cierre de la Tropical Coffee Company, necesitamos oportunidades que no se vayan.
