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“Se rajó”: Cuestionada la gestión de la Alta Consejera para la Paz del Magdalena
La diputada Rosita Jiménez aseguró que la funcionaria Nayara Vargas, jefa de la Oficina de la Alta Consejería para la Construcción de Paz y Defensa de los Derechos Humanos del Magdalena, “se rajó” al no presentar resultados concretos ni responder un cuestionario previo.
Por: Arnol Sarmiento
La sesión de la Asamblea del Magdalena, este jueves, terminó en polémica luego de que el debate de control político a la Alta Consejería para la Construcción de Paz y Defensa de los Derechos Humanos fuera cancelado, tras calificarse de “insuficiente” el informe presentado por su titular, Nayara Vargas Lesaca. La diputada Rosita Jiménez, proponente del debate, aseguró que la funcionaria “no dio respuestas claras” a los cuestionarios enviados previamente y criticó la falta de resultados tangibles en su gestión.
“Se rajó en resultados”: críticas contundentes
Durante el debate, Jiménez afirmó que la oficina a cargo de Vargas Lesaca no ha mostrado avances concretos en las líneas de acción establecidas en el Plan de Desarrollo del departamento:
“No existe hasta este momento un avance concreto. Nos quedamos en la retórica y en cargarle la responsabilidad a otras instituciones, sin que la Alta Consejería genere resultados contundentes en la construcción de paz”, declaró la diputada en entrevista con OPINIÓN CARIBE.
Además, Jiménez aseguró que el informe omitió indicadores clave: “Realizamos un cuestionario detallado, pero la Dra. Vargas no mostró un solo resultado, ni siquiera del 2024 o lo avanzado en 2025. Fue una falta de respeto a la Asamblea y a los magdalenenses.”
El debate, marcado por tensiones, terminó siendo suspendido ante la inconformidad de varios diputados, quienes respaldaron las críticas de Jiménez. La diputada insistió en que la gestión de la Alta Consejería se limita a “discursos”, sin articulación real con el Gobierno Nacional o dependencias locales.
El incidente reaviva el debate sobre la efectividad de las políticas de paz en el Magdalena, un departamento históricamente afectado por la violencia. Ante esto, aumenta la presión sobre la administración para demostrar acciones, no solo promesas.
