Editorial & Columnas
Ante los 500 años de nuestra fundación hispánica
Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez
Circunstancias unas, otras, más allá, más acá o lo que hubiese sido, y no vale la pena entrar en detalles, lo cierto, real y verdadero es que no va a tener nuestro Distrito Turístico, Cultural e Histórico, la efemérides, celebración, conmemoración o como se quiera denominar, que se merece, en sus 500 años de fundación hispánica la Perla de América.
Santa Marta, julio 29 de 1525 / julio 29 de 2025, hito histórico que marca la importancia de esta ciudad en Colombia, protagonista de hechos también históricos significativos e importantes referentes y legados que han signado de una u otra manera la historia universal, de la ciudad, el departamento de Magdalena, la región Caribe y el país, desde cuando solamente era asentamiento de nativos y puerta al mar, que, en una visión de Rodrigo de Bastidas, fundador, la erige como bastión de inmensidades; connotación que no hemos logrado los suyos consolidar tras cinco siglos de ese inmortal registro histórico.
Solo hemos visto a partir de esa calenda, apenas asomos de algunas muy pocas obras y determinaciones de parte de los dirigentes de ayer a hoy, razón por la que seguimos reclamando mayores inversiones en salud, educación, cultura, patrimonio, turismo, recreación, deporte, infraestructura y demás otras realizaciones que nos potencien como ciudad vanguardista, valorizada, abierta, superada, segura, con megaobras, eficiente transporte masivo, adecuado y funcional espacio público.
Hora es ya que tengamos una ciudad desarrollada, en progreso permanente, donde a la vista esté el bienestar general y prosperidad integral de sus gentes, que crezca ordenadamente, con escenarios de todo tipo y a todos los niveles como lo amerita una urbe con vocación turística, con un bien definido Plan de Ordenamiento Territorial – POT que de paso a grandes desarrollos urbanísticos en zonas de expansión y logre definir otros espacios para nuestra modernización territorial.
Una ciudad con sólidas, varias y variadas políticas públicas, seguridad alimentaria y crecimiento económico, definir inversiones para los años por venir, que fomente planes de contingencia, cree fondos solidarios y de oportunidades, reacomode la inversión social de cara a su definitiva reactivación, promover inversiones enfocadas en educación, empleo, trabajo y la puesta en marcha de una mejor ciudad, en la que realidad sean aunados esfuerzo para fortalecer planes, proyectos y programas que a todos nos convoquen para nuestro bien, lo que llamarnos debe a la unidad, misma que fortifica y nos hace promotores de inclusión en los más de los temas que son base fundamental en la historia como punto referente para un desarrollo mayormente integral para nuestra comunidad, que aflorar debe a tope el sentimiento de pertenencia.
Una ciudad en la búsqueda y perenne procura de soluciones a sus más estructurales problemas, apostar por su general y completa reactivación, con decisiones gubernamentales que esperamos sean las más acertadas por el bien de los samarios. Una ciudad con grandes transformaciones para su territorio y quienes la habitamos, en la afirmación que hoy son más que siempre los desafíos, que deberán ser definitivos, toda vez que se impone recuperar el tiempo perdido y en consecuencia no podemos bajo punto de vista alguno ser inferiores al reto de hacer de esta noble e hidalga ciudad una mejor y moderna urbe, en lo que ayudará estructurarnos en el contexto nacional con los elementos, herramientas e instrumentos que en el mundo de hoy potencian ciudades notables. El reto está en las manos de nosotros todos y ojalá estas celebraciones sean una nueva y clara oportunidad para reflexionar sobre nuestra historia, encomiar el pasado y mirar hacia el mañana con racional optimismo.
