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Nación

Muerte de mascotas podría justificar licencia laboral, según la Corte

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La Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia dio un paso significativo en la interpretación del bienestar laboral al reconocer que la muerte de una mascota puede generar un impacto emocional real en los trabajadores, al punto de justificar la concesión de permisos remunerados en determinados escenarios.

El pronunciamiento, que surge del análisis de un caso concreto, no crea una obligación general para todas las empresas del país, pero sí fija un criterio jurisprudencial que respalda a los empleadores que, en el marco de sus políticas internas o acuerdos colectivos, decidan otorgar tiempo libre remunerado a sus empleados para afrontar el duelo por la pérdida de un animal de compañía.

La Corte fue enfática en aclarar que este beneficio no opera de manera universal ni automática. Su aplicación depende de que exista una base normativa interna, como pactos colectivos, laudos arbitrales o lineamientos empresariales orientados al bienestar integral del trabajador.

Además, el alto tribunal precisó que el reconocimiento del permiso está condicionado a que la mascota haya sido registrada previamente ante el área de Recursos Humanos, como una forma de evitar abusos y garantizar que exista un vínculo real y verificable entre el trabajador y el animal.

El fallo se refiere exclusivamente a animales de compañía, es decir, mascotas domésticas con las que exista una relación afectiva estable y sin fines económicos. Quedan excluidos animales destinados a la producción, cría o actividades comerciales, como ganado o especies de explotación.

En algunos casos, también se exige demostrar que la mascota convivió con el trabajador durante un periodo mínimo, que suele establecerse en seis meses, como criterio razonable para acreditar el lazo emocional.

Para hacer efectivo el día de licencia —que, según el caso analizado, fue de una jornada laboral— el empleado debe informar oportunamente el fallecimiento y presentar un certificado emitido por un médico veterinario que confirme la muerte del animal.

Estos requisitos, según la Corte, buscan equilibrar el derecho al bienestar emocional del trabajador con las necesidades organizativas de la empresa.

El magistrado ponente advirtió que negar de forma absoluta este tipo de permisos puede resultar desproporcionado, teniendo en cuenta que los animales son reconocidos jurídicamente como seres sintientes y que, para muchas personas, hacen parte esencial de su núcleo familiar.

Desde esta óptica, el tribunal subrayó que permitir un espacio de duelo no solo protege la salud mental del empleado, sino que también favorece un retorno más adecuado a las labores, reduciendo afectaciones emocionales que podrían impactar el desempeño y el clima laboral.