Política Parroquial
El Mercado de las Inmundicias
Por: Víctor Rodríguez Fajardo
Ciénaga se nos está convirtiendo en un «botadero de confianza». Lo que denuncia el líder Mónaco SIAD en el barrio El Carmen no es un evento aislado, es la metástasis de un cáncer que combina dos ingredientes letales: ciudadanos sin un gramo de cultura y una empresa, Operadores de la Sierra, que parece trabajar a ritmo de procesión de pueblo.
Es inaudito que el corazón comercial, donde se supone que circula la comida que llega a la mesa de los cienagueros, sea hoy el epicentro de la putrefacción.
Análisis de la «Geopolítica Parroquial» cuzunga:
El Vecino Incivil: No podemos echarle toda la culpa al camión. Si el ciudadano tira la bolsa en la esquina apenas pasa el recolector, el problema es de educación. La calle 19 no es el patio trasero de nadie.
La Ineficiencia Operativa: ¿Dónde está la supervisión a Operadores de la Sierra? El servicio de aseo no es un favor, es una obligación contractual que se paga —y caro— en el recibo. Si la frecuencia no da abasto, la empresa debe reajustar, no esperar a que la basura le llegue al cuello a los comerciantes.
Emergencia Sanitaria: Estamos a una lluvia de distancia de que esos lixiviados terminen de contaminar todo el sector. La proliferación de plagas en un mercado público no es un tema estético, es un atentado contra la salud pública del municipio.
La pregunta para el alcalde Luis Fernández Quinto: ¿Vamos a esperar a que el Mercado Público sea recordado como el foco de la próxima epidemia local, o la Alcaldía y la empresa de aseo van a ejercer su autoridad?
«La tristeza de un líder es el reflejo de la derrota de una administración que no logra que su gente quiera a su propia tierra.»
¿Interventoría o Decoración?
Lo que realmente indigna no es solo la montaña de basura en el barrio El Carmen, sino el silencio cómplice de la interventoría. ¿Qué función cumplen los supervisores del contrato con Operadores de la Sierra? ¿Están cobrando sus honorarios por ver cómo Ciénaga se hunde en lixiviados o es que el olfato se les dañó al entrar a la oficina pública?
Exigirle cultura al ciudadano es necesario, pero exigirle cumplimiento a la empresa es una obligación legal.
— Victor Rodriguez Fajardo (@by_vicro500) May 7, 2026
La Alcaldía no puede seguir de espectadora mientras el mercado se pudre. La interventoría debe dejar de ser un cargo de escritorio y empezar a sancionar. Si el operador no puede con el paquete, que devuelva el contrato, porque el bolsillo del cienaguero no está para subsidiar ineficiencias.
Ya basta de paños de agua tibia y comunicados de prensa bonitos. O limpian la calle 19, o que se limpien ellos de la administración pública.
