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JÓVENES, TERRITORIO, SOCIEDAD
Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez
El espacio urbano se configura, sostiene los entendidos desde ópticas especializadas, mediante una compleja elaboración interactiva, colectiva y dinámica. Los jóvenes, como el resto, deberían poder participar en su producción desde su singularidad. Sin embargo, la realidad urbana muestra que estos procesos tienden a promover la exclusión de aquellos sujetos que no se ajustan a una concepción finalista y desconflictivizada de dicho espacio. A través de barreras simbólicas y materiales se encapsulan ciertas zonas urbanas condicionando y, en ocasiones, bloqueando las trayectorias vitales de quienes las habitan.
De ahí que importe, como también sostienen, tomar la forma de reflexión teórica y construir sus argumentos de la mano de varios referentes procedentes tanto de la antropología urbana (rama de la antropología que estudia los procesos socioculturales, identidades y sistemas culturales dentro de las ciudades, analizando cómo las fuerzas políticas, económicas y sociales moldean la vida urbana, para lo que utiliza métodos etnográficos para comprender la ciudad a escala humana, el habitar y las interacciones sociales) y el urbanismo crítico (enfoque progresista que analiza y cuestiona las políticas urbanas dominantes, el capitalismo neoliberal y la financiación de la vivienda, buscando crear ciudades más justas, equitativas y sostenibles. Se centra en la justicia social, la participación comunitaria y el análisis de las relaciones de poder que moldean el espacio urbano), como de la educación social ( disciplina pedagógica de carácter no formal que interviene en el ámbito socioeducativo para impulsar el desarrollo personal, la inclusión social y la ciudadanía activa, cuyo objetivo principal es garantizar el acceso a derechos fundamentales, prevenir la exclusión y favorecer la autonomía de individuos y colectivos vulnerables) y, la pedagogía social (ciencia práctica y teórico-educativa, a menudo descrita como la «ciencia de la educación social», que se enfoca en la prevención, ayuda y reinserción de personas en riesgo de exclusión o con necesidades de socialización, siendo su objetivo la inclusión social, cultural y económica, promoviendo el desarrollo integral a través de la educación no formal e informal), dado que su estructura se desarrolla en relación a tres objetivos. -Compartir algunas pautas sobre los procesos de urbanización contemporáneos que derivan en la exclusión y expulsión urbana de muchos jóvenes; -Reconocer cómo impactan en ella dichos procesos y producciones urbanas; y, -Apostar por introducir elementos de reflexión que faciliten el desarrollo de estrategias socioeducativas que promuevan la apropiación del espacio urbano desde el reconocimiento del Derecho a la Ciudad de las juventudes.
Interesa en todo este referenciado y por demás complejo asunto, preguntarse cómo intervenir en lo urbano sin devaluar su potencial socializador, en atención a que son pocos los espacios de trabajo desde lo socioeducativo que incidan explícitamente en los procesos de producción de la ciudad para promover espacios urbanos socialmente justos, que pongan en crisis esa práctica urbana que tanta exclusión genera, por lo que debe considerarse necesario elaborar propuestas que amplíen el imaginario social relativo a las formas de apropiación urbana, para incorporar mayor diversidad de recorridos juveniles que sean escogidos, propios y enriquecedores.
Igualmente importa provocar la emergencia de propuestas socioeducativas que favorezcan que los jóvenes puedan ocupar nuevos lugares en la producción de la ciudad que les otorguen mayor reconocimiento; y a su vez, dichas propuestas deben apostar por cautivar el interés y promover el enganche de estas juventudes con ofertas culturales diferentes a las que puedan construir por sí mismas, ya que forma parte de dichas funciones ver cómo añadir contenidos a sus territorios subjetivos para hacerlos eclosionar, abriendo paso a la posibilidad y a la complejidad de la ciudad, más allá de los circuitos herméticos y repetitivos.
Está obligada la educación social a pensar qué pasa en esa ciudad de la que nació para desarrollar propuestas críticas desde sus saberes. El espacio urbano es soporte para la práctica socioeducativa, pero también puede ser ámbito de su práctica. Es uno de los mejores materiales para empezar a recomponer ese relato espacio-tiempo, tan deshecho en la modernidad, puesto que en él se generan gran parte de los contenidos y conflictos culturales, lo que fuerza al encuentro con otras disciplinas, saberes, y personas, para trabajar conjuntamente, reconociendo las diferencias y aportaciones particulares.
La educación social puede aportar en el análisis de las dinámicas sociales que atraviesan las áreas de actuación, así como los efectos positivos y negativos de los planes urbanos, evidenciando, en este caso, cómo están siendo afectados los más jóvenes. También puede aportar estrategias para el abordaje de situaciones de dificultad y vulneración de derechos. No es fácil abrir espacios alternativos al urbanismo tecnocrático; ya que este se conforma como un proyecto totalizador que pretende impregnar todo, penalizando, a veces con muchísima dureza, a quien lo pone en crisis.
Siempre hay intromisiones que pueden transformarlo y la educación social debería ver cómo sumarse a ellas. Quizás, parte de su aporte tenga que ver con la promoción de un espacio urbano que reconozca a todos los sujetos, que mantenga ese carácter de espacio incierto y fronterizo. Esto forma parte de la dificilísima tarea colectiva de defender el Derecho a la Ciudad (facultad colectiva de todos los habitantes a habitar, utilizar, producir y disfrutar de ciudades justas, inclusivas, sostenibles y democráticas, por medio de la cual se busca garantizar un acceso equitativo a la vivienda, servicios públicos, espacios de calidad y la participación en las decisiones urbanas, promoviendo la función social de la propiedad y priorizando a grupos vulnerables), tarea a la que educación social debe sumarse empezando a pensar en cómo hacerlo.
*Abogado. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Candidato a Magister en Derecho Público. Analista. Conferenciante. Columnista
