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Geopolítica Parroquial

LA HISTORIA SIN FIN

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LA HISTORIA SIN FIN

La amenaza sobre un gobierno es permanente mientras la oposición esté famélica de poder.

Por Víctor Rodríguez Fajardo

Margarita Guerra ganó una batalla judicial, pero la historia todavía no termina.

El Consejo de Estado, a través de la Sección Quinta, negó las pretensiones que buscaban anular su elección como gobernadora del Magdalena por presuntas irregularidades ocurridas durante los escrutinios de las elecciones atípicas del 23 de noviembre de 2025.

La sentencia de única instancia, adoptada el primero de octubre, concluyó que no se demostraron los vicios alegados por los demandantes Mercedes Olano Rodríguez y Miguel Ignacio Martínez Olano.

Uno de los cuestionamientos sostenía que el escrutinio departamental se había realizado a puerta cerrada. La Sala encontró constancia de la presencia de la comisión escrutadora, delegados departamentales, claveros, procuradores judiciales y apoderados acreditados y concluyó que no se vulneró el principio de publicidad.

También estudió una solicitud presentada por Miguel Martínez para impedir la entrega de la credencial. El Consejo de Estado estableció que fue radicada después de terminado el escrutinio y que la Comisión Escrutadora Departamental no era competente para adoptar una decisión de esa naturaleza.

Ese round terminó: Margarita conserva su credencial.

Pero quedan otros.

Los registros oficiales del Consejo de Estado dan cuenta de seis radicados relacionados con demandas contra su elección para el período 2025-2027. No todos plantean las mismas causales.

Otro frente judicial discute asuntos diferentes a las presuntas irregularidades del escrutinio: la eventual coincidencia de períodos, los efectos de la renuncia de Guerra a su curul como diputada, el régimen de incompatibilidades, la interpretación del artículo 51 de la Ley 2200 de 2022 y un cargo por presunta doble militancia.

Ese proceso se encuentra avanzado y el Consejo de Estado dispuso continuar hacia sentencia anticipada. Eso significa que puede resolver con el material disponible; no anticipa cuál será el sentido del fallo.

Demandar es un derecho. Ejercer oposición también lo es. Y son los jueces quienes determinan si los argumentos presentados tienen fundamento suficiente para afectar una elección popular.

Pero una demanda no es una sentencia.

Ni antes Margarita estaba caída porque existieran procesos en su contra, ni ahora puede decirse que todos sus problemas judiciales terminaron porque ganó este round.

El Magdalena conoce demasiado bien estas batallas. Ya vivió la anulación de una elección, la salida anticipada del gobernador elegido para el período 2024-2027 y unas elecciones atípicas para escoger a quien terminaría ese mandato.

Margarita Guerra llegó al Palacio Tayrona como consecuencia de aquella ruptura institucional. Y su elección también terminó ante los jueces.

La justicia electoral hará su trabajo. La oposición ejercerá sus derechos. Pero el Magdalena no puede vivir administrativamente al ritmo de cada expediente.

El agua, las vías, la salud, la seguridad, los hospitales, los municipios y las inversiones no pueden esperar la última sentencia.

El gobierno tiene que gobernar.

Margarita conserva hoy su credencial. Los procesos pendientes seguirán su curso y tendrán el desenlace que determinen los jueces.

Porque en el Magdalena parece que una elección no termina cuando cuentan el último voto.

Después comienza la otra campaña: la de los expedientes.

LA HISTORIA SIN FIN.