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MARGARITA COBRA POR VENTANILLA

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MARGARITA COBRA POR VENTANILLA
El Consejo de Estado negó las pretensiones de dos demandas contra su elección. El fallo fortalece la continuidad de Margarita Guerra y una gobernabilidad construida con acuerdos en la Asamblea, participación de los alcaldes e interlocución nacional.
Por Víctor Rodríguez Fajardo

Desde esta tribuna de Opinión Caribe celebro que quienes esperaban ver caer a Margarita Guerra por cuenta de estas demandas no se hayan salido con la suya. Al Magdalena le conviene la continuidad institucional y una gobernadora concentrada en ejercer su mandato.

Esto se llama cobrar por ventanilla.

El primero de octubre de 2026, la Sección Quinta del Consejo de Estado, con ponencia de la magistrada Gloria María Gómez Montoya, negó las pretensiones de las demandas acumuladas presentadas por Mercedes Olano Rodríguez y Miguel Ignacio Martínez Olano contra la elección de Margarita Guerra.

Era todo o nada en esos procesos: anular la elección o mantenerla en pie. Los demandantes no consiguieron lo que buscaban.

Las viudas del poder tendrán que volver a hacer sus cuentas.

La Sala encontró que los escrutinios respetaron el principio de publicidad, que la reclamación ante la Comisión Escrutadora Auxiliar 4 recibió respuesta expresa y motivada, y que la solicitud ante la Comisión Departamental fue extemporánea. También estableció que esta última carecía de competencia para adoptar la abstención pretendida.

El fallo de única instancia resuelve los cargos de estos dos procesos y fortalece a Margarita para conducir el departamento durante lo que resta del periodo que termina en 2027.

Pero la gobernabilidad que celebramos tiene una construcción política anterior a la sentencia.

La paz política se expresa en los consensos alcanzados para aprobar proyectos en la Asamblea del Magdalena. Allí donde su antecesor quedó atrapado en la confrontación, Margarita ha encontrado espacio para los acuerdos. Esa diferencia permite que la agenda departamental avance.
También ha dado participación a distintos alcaldes, ampliando una interlocución territorial que estuvo restringida durante los gobiernos de Fuerza Ciudadana con Carlos Caicedo y Rafael Martínez. Escuchar a los municipios es reconocer que el departamento tiene necesidades y liderazgos que desbordan cualquier organización partidista.
Su acercamiento al Gobierno nacional completa ese camino. Un Magdalena grande, como siempre debe ser el nuestro, necesita capacidad de gestión y una voz que lleve sus prioridades a donde se toman las decisiones.
Desde Opinión Caribe celebramos ese rumbo. El mandato pertenece a la ciudadanía. La credencial no es una escritura de propiedad a nombre de ningún dirigente.
Por eso este fallo incomoda a quienes miran el Palacio Tayrona como una herencia pendiente de restitución.
Desde las torres del Corone pueden seguir observando el tablero. El Magdalena tiene derecho a avanzar más allá de las nostalgias de familia y de quienes creen que el poder debe regresar siempre al mismo apellido.
La estrategia de desgaste consiste en alimentar la expectativa de una caída y mantener al departamento pendiente del reemplazo. En esa puesta en escena, el mico no siempre es el mono. A veces el que hace ruido distrae del que calcula. El peligro está en quien pretende convertir la incertidumbre permanente en su programa de gobierno.
O si no, que lo diga Jota.
Acudir a los jueces es un derecho. Reconocer lo resuelto también forma parte del respeto institucional.
Margarita tiene mejores condiciones para gobernar. Los acuerdos en la Asamblea, la participación de los alcaldes y la interlocución nacional deben traducirse en proyectos que avancen y beneficios que lleguen a los municipios.
Margarita cobra por ventanilla. Que cobre también el Magdalena.