Geopolítica Parroquial
ABELARDO Y EL «FUERA PETRO»: NO TODOS LOS ABUCHEOS SIGNIFICAN DESGASTE
ABELARDO Y EL «FUERA PETRO»: NO TODOS LOS ABUCHEOS SIGNIFICAN DESGASTEDos expresiones de rechazo al presidente Abelardo de la Espriella, difundidas durante un mismo fin de semana desde escenarios musicales, invitan a compararlo con Gustavo Petro. Pero una cosa es escuchar a quienes nunca votaron por un presidente y otra muy distinta es comenzar a perder a quienes lo llevaron al poder.
Por Víctor Rodríguez Fajardo
OPINIÓN CARIBE
Apenas han transcurrido 65 días desde que Abelardo de la Espriella asumió la Presidencia de Colombia y ya circulan videos de expresiones de rechazo en escenarios musicales. El viernes 9 de octubre, durante el concierto de LosPetitFellas en el Movistar Arena de Bogotá, y el sábado 10, en una presentación de la agrupación paisa de punk Nadie, se difundieron grabaciones con mensajes de inconformidad política dirigidos al mandatario.
Dos episodios en un mismo fin de semana llaman la atención. Pero más importante que los abucheos es comprender quiénes los protagonizan y qué representan.
Gustavo Petro también conoció el rechazo en escenarios ajenos a la política. El 16 de noviembre de 2023, durante el partido Colombia-Brasil en el estadio Metropolitano de Barranquilla, el «Fuera Petro» alcanzó notoriedad nacional y terminó convirtiéndose en una consigna recurrente contra su gobierno.
Habían transcurrido quince meses desde su posesión.
La expresión fue adquiriendo visibilidad y encontró eco entre sectores inconformes con su administración, aunque su expansión no demuestra, por sí sola, que quienes la coreaban hubieran votado anteriormente por él.
Esa distinción resulta fundamental para analizar lo que comienza a suceder alrededor de Abelardo.
El presidente llegó al poder después de una campaña profundamente polarizada. Sus adversarios no desaparecieron el día de su elección ni cambiaron necesariamente de opinión cuando recibió la banda presidencial.
Que una agrupación de punk cuestione al gobernante tampoco constituye una sorpresa. El género ha construido buena parte de su identidad alrededor de la inconformidad, la crítica al establecimiento y la confrontación con la autoridad.
Por eso sería prematuro interpretar estas manifestaciones como una pérdida de respaldo electoral.
Hasta ahora, lo que podemos identificar es la voz de la oposición, no la deserción de su electorado.
El verdadero desgaste político comienza a adquirir otra dimensión cuando aparecen señales de desencanto entre quienes depositaron su confianza en el gobernante.
Ese proceso no suele producirse de manera inmediata. Primero pueden surgir dudas sobre determinadas decisiones, luego cuestionamientos a sus resultados y, finalmente, una distancia entre las expectativas de campaña y las realidades del ejercicio del poder.
Petro enfrentó ese examen durante su administración. Abelardo apenas comienza a enfrentarlo.
La comparación, entonces, no puede limitarse a establecer quién escuchó primero los abucheos. Lo importante es identificar cuándo una manifestación de rechazo deja de representar exclusivamente a los adversarios y comienza a incorporar ciudadanos que anteriormente respaldaban al mandatario.
Abelardo todavía tiene por delante la tarea de responder a las expectativas que despertó entre sus votantes. Dos meses son insuficientes para emitir un balance definitivo de su administración, aunque no impiden examinar sus primeras decisiones.
Los conciertos de este fin de semana pueden ser una expresión de la polarización que acompañó la elección presidencial. También podrían convertirse en antecedentes de un fenómeno más amplio. Hoy no existen elementos suficientes para determinarlo.
Las encuestas que permitan comparar la opinión de antiguos votantes, las críticas procedentes de sectores aliados y las reacciones frente a decisiones concretas del Gobierno ofrecerán mejores indicadores que el volumen de los abucheos.
Porque una multitud puede gritar contra un presidente sin haber votado jamás por él. Y un elector desencantado puede comenzar a retirarle su confianza sin pronunciar una sola consigna.
El rechazo de los adversarios mide la intensidad de la oposición; el desencanto de los propios revela la erosión del respaldo político.
Petro terminó escuchando el «Fuera Petro» en escenarios multitudinarios. Abelardo comienza a escuchar expresiones de rechazo cuando apenas lleva dos meses gobernando.
La diferencia temporal es llamativa, pero no permite concluir que ambos recorran el mismo camino.
Por ahora, Abelardo escucha a sus contradictores.
La verdadera noticia llegará si algún día comienza a escuchar, entre esas mismas voces, a quienes votaron por él.
