Territorio & Poder
Infraestructura precaria del aeropuerto Simón Bolívar amenaza el turismo y la logística aérea de Santa Marta
Por: Alexandra Martinez.
Mientras Santa Marta se prepara para recibir miles de turistas por la temporada de receso y eventos internacionales de alto nivel como la Cumbre de la CELAC, el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar enfrenta una crisis silenciosa: una infraestructura aérea insuficiente, una pista corta y una calle de rodaje inhabilitada desde hace más de dos años.
Así lo advirtió José Miguel Berdugo, director ejecutivo de la Asociación de Empresarios del Magdalena (AEM), en entrevista con Opinión Caribe, donde expuso los graves problemas que afectan la operación del principal terminal aéreo del departamento.
El Simón Bolívar ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos años. Según datos de la Aeronáutica Civil y del concesionario Aeropuertos de Oriente, solo en 2024 se movilizaron 3,6 millones de pasajeros, un 28 % más que en 2023. Durante el primer semestre de 2025, la cifra alcanzó 1,87 millones de viajeros, lo que representa un 14,9 % más que el mismo periodo del año anterior.
En cuanto a operaciones aéreas, se registraron más de 21.000 vuelos en 2023, con una ocupación del 83,9 %, siendo uno de los aeropuertos más congestionados del país. Sin embargo, este crecimiento choca con limitaciones estructurales que amenazan la eficiencia y la seguridad operativa.
“Tenemos un problema grave en el componente aire”: José Miguel Berdugo. Durante la entrevista, el dirigente empresarial explicó que el aeropuerto está dividido en dos componentes fundamentales:
Componente de aire, a cargo de la Aeronáutica Civil, que incluye la pista, calles de rodaje, torre de control y plataforma.
Componente de tierra, administrado por Aeropuertos de Oriente S.A.S., responsable de la terminal de pasajeros, accesos, parqueaderos y vías internas.
“En este momento tenemos un gravísimo problema y es que hay una calle de rodaje que se llama Bravo, que permite eficiencia en la movilidad y simultaneidad de vuelos en el aeropuerto. Si esa calle no está operando, no puede haber simultaneidad y los aviones deben hacer cola para despegar o aterrizar. Eso afecta toda la operación”, explicó Berdugo.
La calle de rodaje Bravo permanece cerrada desde hace más de dos años debido a fallas estructurales detectadas tras su reconstrucción. Según el empresario, la obra fue mal ejecutada y recibida sin cumplir las especificaciones técnicas, lo que derivó en su cierre y en un conflicto legal entre la Aeronáutica Civil y el contratista responsable.
Retrasos, congestión y riesgo para la Cumbre CELAC
Berdugo advirtió que esta situación se agrava en semanas de alta demanda, como la actual temporada de receso escolar, y podría complicarse aún más durante la Cumbre de la CELAC, evento que traerá delegaciones presidenciales y prensa internacional a la ciudad.
“Esta semana de receso tendremos congestión en salas de espera, counters y accesos porque habrá represamiento de vuelos. Y con la Cumbre de la CELAC, la preocupación es mayor: vendrán presidentes, diplomáticos y delegaciones de distintos países, y el aeropuerto no está en condiciones de atender tanta operación simultánea”, señaló.
El dirigente también destacó que el aeropuerto depende de múltiples entidades nacionales, lo que ha complicado la gestión y solución de sus fallas.
“Cuando se tomó la decisión de arreglar la calle Bravo, al recibir la obra estructuralmente no quedó bien hecha. Hay que buscar responsables en quien construyó y en quien la recibió. Desde entonces la calle está inhabilitada y solo contamos con la calle Alfa. Eso significa que si un avión está rodando o aterrizando, ningún otro puede moverse”, puntualizó.
El componente de tierra muestra algunos avances. A finales de octubre iniciarán las obras de ampliación de la terminal de pasajeros, lo que permitirá mayor confort y capacidad para vuelos internacionales. Sin embargo, el problema central sigue en el aire: una pista corta y una aproximación no precisa, factores que restan competitividad.
“El aeropuerto tiene una aproximación que no es de precisión, lo que lo hace menos eficiente para llegadas y salidas. Queremos una pista más larga, con márgenes de seguridad amplios y operación de precisión. Pero eso requiere voluntad política, tiempo y recursos. No se resuelve en meses”, enfatizó Berdugo.
El empresario reconoció algunos avances de la administración local, como la recuperación de la vía de acceso al aeropuerto, pero insistió en que el problema estructural del componente aéreo es responsabilidad directa del Gobierno Nacional.
“Hay que reconocerle al alcalde actual que resolvió el problema de la vía de acceso. Hoy está en excelentes condiciones. Pero la dificultad principal sigue siendo el componente aire, que depende de la Aeronáutica Civil. La pista necesita mantenimiento, y la calle Bravo, reparación inmediata”, explicó.
Berdugo también fue claro al señalar la falta de coordinación interinstitucional: “Estos recursos ya se gastaron en una obra que fracasó. La Aeronáutica Civil debe reclamar al contratista y recuperar los fondos. Mientras eso se define en lo judicial, la vía no se puede intervenir. Por eso necesitamos voluntad política y gestión conjunta entre autoridades locales, regionales y nacionales.”
¿Reubicar el aeropuerto? Una idea a largo plazo
El dirigente gremial no descartó que, a futuro, sea necesario trasladar el aeropuerto a una zona más adecuada para su expansión y seguridad operativa. “Definitivamente tenemos que ir pensando en trasladar el aeropuerto a otra zona que sea más conveniente. Pero eso no se hará pronto. Lo urgente ahora es reparar la infraestructura actual y garantizar una operación segura y eficiente”, sostuvo.
Llamado urgente al Gobierno Nacional
La Asociación de Empresarios del Magdalena hizo un llamado a todos los sectores —políticos, económicos y sociales— para unirse en la exigencia de una solución inmediata a la crisis del aeropuerto.
“Estamos invitando a todos: alcaldes, gobernadora, concejales, diputados, parlamentarios. Necesitamos una sola voz para pedirle al Gobierno Nacional que acompañe a Santa Marta y al Magdalena en esta solución. Es una prioridad para el turismo, la economía y la imagen de la ciudad”, concluyó Berdugo.
El Aeropuerto Simón Bolívar es hoy una de las puertas más importantes del Caribe colombiano. Su ubicación estratégica lo convierte en punto de conexión vital para el turismo y la economía del Magdalena. Sin embargo, su infraestructura no crece al ritmo de la ciudad ni de su potencial.
Mientras los viajeros llenan sus salas y las cifras de pasajeros baten récords, los problemas técnicos siguen en tierra, esperando decisiones que despeguen el futuro de la conectividad aérea de Santa Marta.
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