Política Parroquial
METÁSTASIS DE LA DESIDIA
Columna de opinión
Por: Víctor Rodríguez Fajardo
#ColumnaOC El bucle sangriento del Magdalena Grande
Dicen que la resiliencia es la capacidad de sonreír en la adversidad.
Pero en el Magdalena Grande, esa sonrisa infantil frente a un cambuche de plástico no es virtud: es evidencia.
Evidencia de un sistema que se acostumbró a fallar.
Mientras en los despachos de Santa Marta, Valledupar y Riohacha se celebran indicadores de papel, la Colombia real —la que no sale en los informes— sobrevive por inercia.
No gracias al Estado, sino a pesar de él.
- LA CIFRA QUE NO ADMITE DISCURSO
Los datos no opinan. Acusan.
Cerca de 4.872 homicidios en los últimos años en la subregión.
De ellos, 2.338 en el Magdalena.
No es una estadística: es una geografía del miedo.
Cada número tiene nombre, rostro, familia. Y cada familia rota es una factura directa al Estado.
- EL BUCLE: VIOLENCIA → DESPLAZAMIENTO → MISERIA
Aquí no hay caos.
Hay un patrón.
Violencia rural (disputa de estructuras ilegales)
Desplazamiento forzado
Asentamientos informales en cabeceras urbanas
Captura política del territorio vulnerable
Y el ciclo vuelve a empezar.
Municipios como Aracataca lo están viviendo en tiempo real: veredas vaciadas, familias huyendo, periferias urbanas creciendo sin control.
No es migración.
Es expulsión.
III. LA CORRUPCIÓN COMO ACELERADOR
La violencia expulsa.
La corrupción condena.
El caso de AREMCA —con cerca de $500.000 millones de regalías comprometidos— no es un escándalo aislado. Es el engranaje que explica por qué:
- No hay agua
- No hay saneamiento
- No hay infraestructura básica
Mientras el dinero desaparece en contratos, la gente sobrevive con agua en pimpinas.
Ese es el verdadero contraste del poder en la región:
presupuesto alto, dignidad baja.
- EL ESTADO AUSENTE… Y PRESENTE PARA COBRAR
Aquí no hay ausencia total del Estado.
Hay una presencia selectiva:
Ausente para garantizar derechos
Presente para administrar rentas y elecciones
El cambuche no es solo pobreza.
Es territorio electoral en construcción.
Cada asentamiento informal es una futura bolsa de votos.
Y esa es la perversión estructural del sistema.
- LA METÁSTASIS
No es crisis.
Es metástasis.
Porque ya no está localizada:
se expandió al sistema político, administrativo y territorial.
Violencia y corrupción dejaron de ser problemas separados.
Hoy son un mismo fenómeno.
- Se alimentan.
- Se protegen.
- Se reproducen.
- LO QUE VIENE (SI NADIE ROMPE EL CICLO)
Si este bucle no se rompe, el escenario es claro:
- Más desplazamiento
- Más informalidad urbana
- Más control territorial de estructuras ilegales
- Menos legitimidad institucional
Y un punto crítico:
cuando la gente deja de creer en el Estado, busca orden donde sea.
La resiliencia no puede seguir siendo la excusa del abandono. Porque cuando un niño sonríe en medio del barro, no estamos viendo esperanza: estamos viendo el fracaso del poder. Y cuando la violencia y la corrupción terminan de consumir lo poco que queda de institucionalidad, ya no habrá narrativa que alcance… ni futuro que administrar. El paradigma del #2027 tiene que ser una oportunidad asertiva para la #PoliticaParroquial.
