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Centro de salud de Gaira: 11 años entre errores técnicos, contratos fallidos y una deuda que sigue sin saldarse

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Desde la demolición en 2016, el proyecto ha estado marcado por diseños rechazados, retrasos en su viabilidad, presuntas irregularidades y una ejecución que no corresponde con lo contratado. Más de 100 mil habitantes siguen sin atención digna.

Por: Alexandra Martínez.

Lo que comenzó como una promesa de modernización del sistema de salud en Gaira terminó convertido en uno de los casos más prolongados de ineficiencia administrativa en Santa Marta. A casi 11 años de la demolición del antiguo centro de salud, la comunidad continúa sin una infraestructura digna, en medio de una cadena de fallas técnicas, retrasos institucionales y cuestionamientos sobre la ejecución del proyecto.

Un proyecto que nació mal planeado

En 2016, el antiguo centro de salud de Gaira fue demolido bajo el compromiso de construir una nueva sede que respondiera a las necesidades de una población en crecimiento. Este proceso inició durante la administración del entonces alcalde Rafael Martínez, en el marco del modelo de gobierno distrital de ese periodo.

Sin embargo, el proyecto evidenció desde sus primeras etapas problemas estructurales.

En 2018, el Ministerio de Salud y Protección Social rechazó los diseños presentados, al no cumplir con los requisitos mínimos exigidos. Este hecho no solo retrasó la obra, sino que dejó en evidencia deficiencias en la formulación técnica del proyecto, en medio de la continuidad administrativa de ese mismo ciclo político en el Distrito.

Años perdidos entre ajustes y trámites

Tras el rechazo de los diseños, el proceso entró en una fase de estancamiento. La viabilidad técnica del proyecto solo se logró varios años después, entre 2020 y 2022, atravesando administraciones sin que se consolidara una solución definitiva, ya bajo el gobierno distrital de Virna Johnson Salcedo (2020–2023).

Durante este periodo —marcado por la transición y continuidad administrativa— la población quedó dependiendo de un puesto de salud provisional que, según lo proyectado, debía funcionar por un tiempo limitado, pero que hoy supera una década de operación en condiciones precarias.

Centro de salud de Gaira: con un alto riesgo de convertirse en elefante blanco

Contrato, ejecución y nuevas irregularidades

En 2022, bajo la administración de la entonces alcaldesa Virna Johnson Salcedo, se adjudicó finalmente el contrato para la construcción del nuevo centro de salud, identificado como LP002-2022, a la Unión Temporal “Por la Salud de Gaira”, con una inversión superior a los 3.500 millones de pesos y un plazo estimado de ejecución de 10 meses.

No obstante, lejos de representar un avance definitivo, el proyecto volvió a enfrentar obstáculos.

De acuerdo con una intervención de el Edil Diego Garcia Camargo en el Concejo Distrital, la ejecución de la obra no ha correspondido con los tiempos ni con los porcentajes reportados oficialmente. A esto se suma un señalamiento aún más delicado: el inicio de la construcción sin contar con licencia.

“Se inició su construcción sin licencia de construcción… comenzaron a construir algo sin los permisos mínimos”, advirtió el edil Diego García Camargo durante su intervención.

Además, se han cuestionado decisiones técnicas como la ubicación del proyecto, al plantearse en cercanías de una vía de alta movilidad, lo que podría afectar su funcionalidad y condiciones de acceso.

El contrato, que debía estar culminado en 2023, no se ejecutó conforme a lo previsto y posteriormente tuvo que ser objeto de liquidación en una administración posterior, en medio de señalamientos por posibles incumplimientos e irregularidades en su desarrollo.

Una comunidad en condiciones precarias

El impacto de esta situación trasciende lo administrativo. Más de 100 mil habitantes de Gaira, El Rodadero y sectores cercanos siguen sin acceso a un centro de salud adecuado, en una zona que además soporta alta presión turística.

Las condiciones actuales de atención han sido calificadas como insuficientes. “Eso debía durar un año, año y medio; ya lleva diez”, señaló García Camargo, en referencia al puesto de salud provisional.

La falta de infraestructura no solo limita la atención básica, sino que incrementa el riesgo ante emergencias médicas, especialmente en una zona costera donde son frecuentes incidentes asociados al turismo.

En su intervención, el edil insistió en que la situación de Gaira no puede seguir siendo tratada como un problema menor ni como una discusión política. “Hoy estamos hablando de una deuda histórica con los gaireros”, afirmó, al tiempo que recalcó que la exigencia ciudadana está sustentada en derechos fundamentales.

“Nosotros aquí no estamos pidiendo un regalo, nosotros acá estamos pidiendo que se nos cumpla y se nos respete el derecho fundamental a la salud”, expresó.

“Yo no vengo aquí a hacerle favores políticos a nadie, yo vengo aquí a seguir reclamando por mi población… a la que hoy se le está violando un derecho fundamental”, agregó.

El caso del centro de salud de Gaira deja al descubierto una cadena de decisiones fallidas que, lejos de resolverse, se han prolongado por más de una década y a través de varias administraciones distritales: desde su demolición en el gobierno de Rafael Martínez, su estancamiento y contratación en la administración de Virna Johnson, hasta su falta de culminación y liquidación en el periodo actual.

La falta de planificación inicial, los retrasos en la viabilidad técnica, las presuntas irregularidades en la ejecución y la ausencia de resultados concretos configuran un escenario que hoy exige respuestas claras.

Mientras tanto, la comunidad sigue esperando una obra que, 11 años después, aún no se convierte en realidad.