Geopolítica Parroquial
LA POLÍTICA PARROQUIAL NO CONSTRUYE PUENTES
Mientras en Fundación circulan versiones sobre futuras candidaturas, permanece una pregunta más importante: ¿qué resultados concretos pueden mostrar quienes hoy ejercen el poder? El rumor entretiene, pero no reemplaza la gestión ni las obligaciones de una administración pública.
Por Víctor Rodríguez Fajardo – OPINIÓN CARIBE
En Fundación, Magdalena, la política parroquial vuelve a encontrar combustible en los corrillos. Esta vez, una publicación pone a circular los nombres de Mallath Martínez Cantillo como eventual aspirante a la Gobernación y de Magda Karina Alarcón como posible candidata a la Alcaldía.
La propia publicación reconoce que se trata de rumores. No aporta anuncios oficiales, declaraciones de las protagonistas ni decisiones partidistas que permitan hablar de candidaturas definidas.
Sin embargo, el episodio sirve para examinar una vieja costumbre de nuestra política parroquial: convertir las especulaciones sobre el mañana en protagonistas de la conversación pública, mientras las responsabilidades del presente pasan a segundo plano.
Una candidatura no nace porque alguien la mencione en redes sociales. Necesita voluntad de quien aspira, respaldo político, proyecto de gobierno y, sobre todo, una propuesta que pueda someterse al juicio ciudadano.
Fundación necesita algo más que nombres puestos a circular.
Necesita saber qué obras avanzan, cuáles siguen pendientes, cómo se ejecutan sus recursos y qué resultados concretos puede acreditar su administración.
El debate sobre el puente de Fundación ilustra esa necesidad. Una obra pública no puede convertirse en patrimonio narrativo de quien primero reclame su autoría. La ciudadanía tiene derecho a conocer la cadena completa de responsabilidades: estructuración, financiación, contratación, ejecución y entrega.
la gobernadora Margarita Guerra ha desempeñado un papel decisivo en su gestión, ese aporte se sustenta con documentos y hechos. Y si otras entidades han intervenido, sus responsabilidades también deben quedar establecidas, empezando por mostrar el CDP y el RP.
Las obras tienen expedientes, no padrinos exclusivos.
En el escenario departamental aparece, además, un elemento político que merece análisis: la relación entre la Gobernación del Magdalena y el Gobierno nacional encabezado por Abelardo de la Espriella. Sus acuerdos, diferencias y compromisos deben examinarse por sus consecuencias para el territorio, no únicamente por las fotografías o las declaraciones de respaldo.
Cuando cambia el viento, los gobernantes pueden ajustar las velas. Lo que no pueden hacer es olvidar que el destino de la embarcación sigue siendo responsabilidad de quienes la conducen.
Magda Karina Alarcón tendrá que definir, si así lo considera, su propio destino político. Lo mismo corresponde a Mallath Martínez. Ninguna debería quedar convertida en candidata por cuenta de versiones ajenas a su voluntad.
Y quienes actualmente administran Fundación tienen una tarea bastante más urgente que alimentar, desmentir o comentar el próximo reparto electoral: responder por la gestión que les fue encomendada.
Porque la política parroquial puede fabricar conversaciones, multiplicar rumores y ocupar las redes durante días enteros.
Lo que no puede fabricar mediante publicaciones son resultados administrativos.
El puente que Fundación necesita no se levanta con chismes. Y el futuro político de un municipio no se construye escondiendo el presente detrás de candidaturas imaginadas.
