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Metrópolis

De ‘putas’ a del ‘putas’ – Recuperando el Centro Histórico

Opinión Caribe

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De erotismo, rumba y placeres nocturnos se vestía la popular calle Cangrejalito de Santa Marta, sin embargo, para los samarios que residen en la zona, de aquello poco queda a raíz de la inversión privada que, con el paso del tiempo, se ha instalado en este sector, proyectando para la comunidad samaria una calle en mejores condiciones para transitar.

La que hasta hace apenas tres años, era considerada la zona de tolerancia más popular de la ciudad, parece estar tomando un giro de 180 grados gracias a la inversión privada que en este sector del Centro Histórico se viene desarrollando.

Aunque no han desaparecido en un cien por ciento a las reconocidas señoras de madrugada, que como dice la canción, satisfacen el deseo sexual de quienes visitan este sector, la comunidad reconoce que esta actividad ha disminuido en un 75 por ciento.

LA HISTORIA

De un ambiente ferroviario, la callé diez se transformó en la Ámsterdam samaria, “cuando se encontraba la entonces estación del ferrocarril, esta zona era netamente comercial, existían reconocidos restaurantes al igual que hoteles de buena reputación, el tránsito de trabajadores le daban vida al área, este sitio era virgen, quizás podríamos decir, el de mayor economía de la ciudad”, afirmó Pascual Mena.

Con la desaparición de la estación del ferrocarril, dice la comunidad, empezó a instalarse la zona de tolerancia, las familias residentes se trasladaron a otros sectores de la ciudad y coinciden que ya no había garantía.

“Llevo treinta y tres años viviendo aquí en la diez, he lidiado durante todo este tiempo con prostitución y ambiente pesado, me he cansado de ser testigo de peleas entre prostitutas e indigentes que hasta por mil pesos retan a la muerte. Aunque no se ha acabado de un todo este flagelo, hay que destacar que una de las soluciones ha sido la llegada de la inversión privada que poco a poco viene acabando con esta actividad”, apuntó Pascual Mena residente en sector.

Vecinos del sector aseguran que ha sido la inversión privada la que ha impulsado el cambio de la zona, en lo corrido del año, más de tres hoteles se han instalado en el sector, “aunque somos un hotel frente al único lugar de citas que queda en la calle, nuestra oferta está enfocada a conductores y trabajadores de la zona, no ofrecemos habitaciones que promuevan la prostitución”, apuntó Jorge Giraldo administrador.

A pocos pasos del recién renovado Centro Histórico de la ciudad, la diez pasó de ser una simple calle a convertirse en expendio de sustancias alucinógenas, un foco delincuencial al cual ha hecho frente la policía metropolitana desde años atrás, “durante las veinticuatro horas del día las calles diez, once y doce, cuentan con permanente vigilancia policiva y, pese a los esfuerzos llevados a cabo, invitamos a la administración a trabajar de manera mancomunada, no basta con sacar a los consumidores o expendedores de droga porque aunque ya no sea en la diez, van a seguir en esta actividad,”, afirma Caterine Cárdenas subteniente Policía de Turismo.

CÍRCULO VICIOSO

Aunque el número de establecimientos donde se demanda la prostitución se ha reducido considerablemente, en horas de la noche la presencia de mujeres de compañía se evidencia, “no hay que negar que aunque en menor proporción, la prostitución está latente en esta zona, y aunque veo imposible acabar con esta actividad, hay que destacar que la diez ya no es la misma”, afirmó Giraldo.

Pese a un menor número de prostíbulos, el comercio sexual no acaba, las mujeres se apoderan de la calle para vender su cuerpo.

Con operativos durante las 24 horas del día, la Policía Metropolitana mitiga la ola delincuencial de la zona

Con operativos durante las 24 horas del día, la Policía Metropolitana mitiga la ola delincuencial de la zona

Los esfuerzos de la Policía por limpiar la zona se ven limitados ante el Artículo 24 de la Constitución Política de Colombia que faculta el libre desplazamiento de personas en la vía pública, “todo colombiano, con las limitaciones que establezca la ley, tiene derecho a circular libremente por el territorio nacional, a entrar y salir de él, y a permanecer y residenciarse en Colombia”.

Por su parte Cárdenas precisó, “en los operativos y cumpliendo la ley, estamos limitados a hacer petición del documento de identidad de las personas que transitan por la avenida, de no portarlo, el individuo es llevado hasta el comando de la policía donde se lleva a cabo revisión de antecedente y luego es puesto en libertad”.

SEGUIMIENTO A LA INVERSIÓN PRIVADA

El crecimiento y auge de la inversión privada en la renovada calle diez ha tenido seguimiento por parte de la Policía de Turismo y Patrimonio Nacional, quienes informaron que existen ciertos establecimientos que aún no cuenta con la documentación requerida para estar en funcionamiento, “ante el Distrito se presentó un informe detallado sobre el estado en términos de documentación de las diferentes propiedades comerciales del sector, aunque los resultados no son de un todo favorables, como Policía cumplimos con reportar la situación”, dijo Cárdenas subteniente Policía de turismo.

Propietarios de establecimientos que se han asentado en la calle diez y que con sus locales comerciales reflejan un nuevo panorama, coinciden que el sector se recuperaría en un cien por ciento siempre y cuando la propia ciudadanía contribuya al cambio.

“No podemos permitir que los mendigos despojados de El Boro se instalen en la calle diez, pese a que la Policía está patrullando la zona constantemente, estos aprovechan para hacer fechorías e incluso necesidades fisiológicas”, dijo Marcos Leal comerciante del sector.

 

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