Metrópolis
La Troncal del Caribe: imprudencia ciudadana convierte el tramo 11 de Noviembre en un corredor de alto riesgo
Por: Alexandra Martínez.
La Troncal del Caribe, una de las vías nacionales más importantes del Magdalena, sigue siendo escenario de caos vial y riesgo permanente en su tramo del barrio 11 de Noviembre, en Santa Marta, donde la falta de cultura ciudadana se ha convertido en el principal factor que afecta la movilidad y la seguridad de quienes transitan a diario por este corredor estratégico.
En el marco de la cápsula informativa “La Troncal”, producida por Opinión Caribe, se evidenció que, más allá de las condiciones estructurales, el comportamiento irresponsable de conductores y actores viales agrava una situación que ya es crítica. Este tramo conecta a miles de samarios con el centro de la ciudad y soporta, al mismo tiempo, el paso constante de carga pesada, alimentos y mercancías clave para la economía local y regional.
El panorama es repetitivo y preocupante: buses de transporte público que compiten por el paso sin respetar las normas, tractomulas que avanzan sin precaución, mototaxistas que se cuelan por espacios indebidos y vehículos particulares que convierten la vía en un campo de disputa. Cada una de estas infracciones, lejos de ser hechos aislados, impacta directamente la movilidad y pone en riesgo vidas.
La situación se agrava debido a que este tramo de la Troncal del Caribe es angosto y atraviesa zonas de alta densidad poblacional, donde confluyen barrios como Timayui, Garagoa y 11 de Noviembre. A pesar de estas condiciones, persisten prácticas como el estacionamiento indebido, la invasión de carriles y los adelantamientos peligrosos, lo que ha derivado en accidentes constantes, personas arrolladas, mototaxistas lesionados y siniestros de alto impacto que han marcado a numerosas familias samarias.
Lea aquí la primera parte «LA TRONCAL».
La Troncal, entre el caos vial y la falta de cultura ciudadana
Frente a este panorama, se insiste en que la movilidad no depende únicamente de la infraestructura, sino de la conciencia ciudadana. Respetar las señales de tránsito, realizar paradas en los sitios autorizados, no adelantar de manera imprudente y entender que la prioridad debe ser la vida, son acciones mínimas que hoy se incumplen de manera sistemática en este corredor vial.
Aunque este tramo se encuentra bajo la concesión Santa Marta – Paraguachón, a cargo de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), con responsabilidades compartidas con el Invías y la Gobernación del Magdalena en materia de control y atención, el llamado es claro: ninguna concesión puede suplir la ausencia de cultura vial.
La Troncal del Caribe no puede seguir siendo una vía donde el afán y la imprudencia definan las reglas. Se requiere mayor control institucional, pero, sobre todo, un cambio urgente en el comportamiento ciudadano para evitar que este corredor continúe siendo sinónimo de peligro y tragedia en Santa Marta.
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