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Crónica

Trata de personas, un delito silencioso

Opinión Caribe

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‘La esclavitud del siglo XXI’

“Muchos lo ven pero nadie denuncia”, es la conclusión a la que llega el representante del Ministerio del Interior en el Magdalena, quien invitó a las autoridades locales y a la sociedad en general a trabajar intensamente sobre la problemática, que se expande cada vez más, al parecer sin ser detectada en el Departamento pese a estar presente en lugares emblemáticos de Santa Marta como el Centro Histórico y Taganga.

Cual cáncer cuya metástasis ataca de forma múltiple y silenciosa, es visto uno de los delitos que actualmente afecta al departamento del Magdalena, sin que hasta ahora se registre denuncia alguna en los archivos de las diferentes autoridades locales, que están en la obligación de encargarse de lo que es tipificado por la ley como un temible flagelo llamado trata de personas.

Pese a la existencia de la Ley 985 de 2005, que “tiene por objeto adoptar medidas de prevención, protección y asistencia necesarias para garantizar el respeto de los derechos humanos de las víctimas y posibles víctimas de la trata de personas, tanto las residentes o trasladadas en el territorio nacional, como los colombianos en el exterior, y fortalecer la acción del Estado frente a este delito” es poco o nulo lo que jurídicamente se ha podido hacer en el Departamento frente a la trata de personas, a causa del desconocimiento de los contextos que demarcan las características de este delito que suele presentarse con ‘múltiples caras’.

Se cree que el estatuto radicado ha dispuesto de poca recepción entre los ciudadanos y las mismas autoridades, gracias a la presunta falta de pedagogía sobre el delito; el cual solo es interpretado como manipulaciones sexuales con mujeres y menores de edad, lo que antes se llamaba ‘trata de blancas’, existiendo otras connotaciones del mismo.

LA PALABRA DE MININTERIOR

Ante la preocupante problemática, OPINIÓN CARIBE consultó a Cesar Mercado Durán, representante para los derechos humanos del Ministerio del Interior en el Magdalena, quien ‘puso el dedo sobre la llaga’ de una problemática que al parecer, ha sido evadida hasta el momento.

De acuerdo con el representante de la cartera del interior, son muchos los casos de trata de personas que resaltan a la vista de la población teniendo en cuenta que el artículo tercero de la Ley 985 de 2005 define que “El que capte, traslade, acoja o reciba a una persona, dentro del territorio nacional o hacia el exterior, con fines de explotación incurrirá en el delito”, entendiendo el termino explotación como “el obtener provecho económico o cualquier otro beneficio para sí o para otra persona, mediante la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre, la explotación de la mendicidad ajena, el matrimonio servil, la extracción de órganos, el turismo sexual u otras formas de explotación” situación que para el delegado lleva a plantearse interrogantes como cuál es el papel que debe jugar la sociedad ante los posibles casos de trata de personas que se observan frecuentemente en medio de las calles samarias, y que no distinguen de sexo, raza o edad.

LOS TIPOS DE TRATA

Se hace necesario entender que existen diversas formas de explotación, dentro de las cuales se encuentra la explotación sexual, tanto cuando se es intermediario entre una trabajadora sexual y su cliente (proxenetismo) así como cuando se es utilizada la persona (mujeres, menores de edad, hombres, y ancianos) para realizar películas pornográficas u orgías.

Otra de las formas de explotación se refiere al trabajo forzado; que se da cuando a una persona es obligada a trabajar o brindar un servicio, que se puede asemejar con la esclavitud teniendo en cuenta que se limita la voluntad de esta persona, acudiendo a la intimidación, el chantaje y el engaño.

También se considera trata de personas la extracción de órganos o fluidos de una persona sin su consentimiento y, por último, dos de los flagelos más connotados en Santa Marta y el resto del Departamento que también hacen parte de lo que se conoce como trata de personas: la servidumbre, en la que se obliga a una persona a estar a la disposición de otra y la mendicidad ajena, que se aplica cuando un individuo es sometido a pedir limosna o realizar acciones similares para lucrar a otro.

CARTELES DEL DELITO EN EL MAGDALENA

La mendicidad ajena es una de las formas de trata de personas que se observan con mayor frecuencia en las diferentes avenidas y calles de la ciudad, a la que se suma la población que se encuentra en estado de mendicidad y que subsiste a partir de dicha condición de vulnerabilidad.

A dicho panorama se suma la llamada servidumbre en la que son contratadas para el servicio en las casas, menores de edad iletradas, algunas traídas desde zonas rurales del Magdalena con la promesa de una mejor calidad de vida, un salario digno con prestaciones sociales y tiempo para el estudio, lo cual al final solo se convierte en engaños que, aprovechándose de la ingenuidad de las menores y de sus familias, se convierte en la que se puede denominar la “esclavitud del siglo XXI”.

Al respecto, Cesar Mercado Durán, aseguró que muchos de esos casos no son denunciados pese a que Santa Marta es una urbe que se presta para ese tipo de flagelos, ya que por su connotación de ciudad turística, de una u otra forma facilita la explotación sexual.

“En esta oportunidad, debemos hablar de la servidumbre como una explotación. Desde el interior del Departamento se traen niñas para que trabajen en algunas casas. Además, tenemos entendido que existe un cartel detrás de esto; hay personas que se encargan de conseguirlas para ofrecerlas como empleadas a cambio de dinero, no se les paga más del salario mínimo y no se le reconocen horas extras. Por otro lado, se presenta el matrimonio servil, donde los hombres solo tienen sus mujeres con el fin de abusarlas o usarlas para su beneficio sexual o para que se encarguen de las labores del hogar, sin dejarlas progresar, por lo que invitamos a la sociedad samaria a que conozca a este tipo de delito y denuncie ante las autoridades”.

Cabe recordar que las normas legales explican que quien saque provecho sobre la libertad y autonomía de una persona, deberá ser encarcelado de 13 a 26 años y, deberá cancelar multas de hasta 1.500 salarios mínimos, basándose en el artículo 17 de la Constitución Política del 1991; en el cual se prohíbe la esclavitud, la servidumbre y la trata de seres humanos en todas sus formas, desembocando, además, en el artículo 188 del Código Penal:“Toda persona que promueva, induzca, constriña, facilite, colabore o de cualquier otra forma participe en la entrada o salida de personas del país sin el cumplimiento de los requisitos legales, incurrirá en prisión de seis años a ocho años y multa de cincuenta a 100 salarios mínimos legales mensuales”.

ALARMAS ENCENDIDAS

Teniendo en cuenta el panorama, el enlace del Ministerio, exhortó a al distrito de Santa Marta a que realice trabajos de prevención en aras de contrarrestar la trata de personas, a sabiendas de que, desde la gobernación se instaló un grupo acompañado por la Policía Departamental y Metropolitana, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y la Fiscalía, entre otros organismos que, pese a su existencia, no registra denuncias de tales flagelos o casos de tratantes.

“El Ministerio del Interior, en el Magdalena viene trabajando sobre esta forma de esclavitud en pleno siglo XXI desde el mes de febrero. Instalamos un comité conjunto a la secretaria del interior departamental en el cual compartimos todo lo que gira en torno al tema. No obstante, ha sido poco lo que se ha adelantado en el Distrito, por lo que invitamos a la alcaldía a que tenga la voluntad política de acompañarnos en esta iniciativa”.

‘YOYA’, UN CASO PUNTUAL

El representante del Ministerio indicó que “ya no pueden seguir esperando a la creación de un comité distrital contra la trata, debido a que en la ciudad existen alertas de posibles casos de explotación sexual, focalizados en localidades como Taganga, Minca, La Tagua, El Rodadero, El Centro Histórico, San Martín, San Jorge, Cristo Rey y La Paz, que se origina debido al distorsionado potencial turístico”.

Conjuntamente, el enlace del Ministerio citó lo que podría entenderse como un caso puntual que sobresale desde hace tiempo en el cruce de la Avenida Santa Rita con carrera 19, cerca al Polideportivo, donde una mujer identificada como ‘Yoya’, expone sus senos a cambio de unas monedas. Al parecer, existen personas que se aprovechan de los problemas de aprendizaje y comportamiento que presenta la joven y ante su ‘incapacidad’ se aprovechan de ésta obligándola a pedir limosna.

“A ella la traslada un carro desde las 7:00 de la mañana y ya tenemos identificado a la persona que se encarga de explotarla, pero no existe una denuncia, por lo que ha sido poco lo que hemos logrado” expresa Mercado.

“SÍ SE HA TRABAJADO SOBRE LA TRATA”: EL DISTRITO

Ante la reveladora situación, OPINIÓN CARIBE consultó con la alcaldía distrital, para indagar respecto del accionar del distrito. Carlos Payares, asesor de políticas públicas para la Secretaría de Gobierno distrital, se refirió a que “pese a que por ley no se pueden hacer políticas públicas con base el legislaciones o hechos delictivos, sino más bien en derechos, sí ha sido mucho lo que se ha trabajado para mitigar el delito de explotación sexual en mujeres y menores de edad”.

Por su parte, Luis Guillermo Rubio, director de la oficina de gobierno distrital, también expresó su punto de vista reforzando lo dicho por Payares.

“A partir de la política pública de infancia y adolescencia, se ha venido trabajando junto a la Policía Metropolitana, sobre todo en los sitios donde puedan haber posibilidades de trata de personas, referentes a explotación sexual o trabajo infantil. Igualmente, se ha adelantado una campaña alertando a la comunidad para que denuncien posibles casos de tratas de personas, siendo ello el mayor inconveniente, la falta de denuncia por parte de la comunidad frente a estos flagelos. Hemos tomado acciones directas, por lo que sí hemos tomado estrategias de prevención con estos temas, a través de la participación de las diferentes poblaciones en estado de vulnerabilidad. Ello, gracias a escuelas de deportes, música, recreación y demás entornos favorables de participación ciudadana que ayuden a apartar a la población de otros contextos”.

Finalmente, para el delegado del Ministerio es fundamental que la ciudadanía se involucre y conozca a fondo el tema y que al reconocer que existe una víctima de la trata de personas denuncie el caso en la línea 01800052200. Una sola llamada puede salvar a una persona de este flagelo, y evitará que continúe creciendo como un delito silencioso.

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