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Aportar todos, valiosa consigna

Opinión Caribe

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Los magdalenenses estamos obligados a aportar a la construcción y reconstrucción de un mejor, más productivo y competitivo departamento. Corresponder a al logro de mayores conquistas socio-políticas y económicas. Velar por defender sus recursos fundamentales camino a una mayor articulación, donde visión, coraje, talante, voluntad y decisión oficien como adhesivos de primera condición de nuestro tejido social.

Representarnos con optimismo, arrojo, generosidad y entrega desde nuestra esencia y razón de ser  como miembros de sectores de vital importancia en pro de los beneficios colectivos, sin que ello implique apartarnos del análisis crítico y la proposición razonada, más si de los resabios discriminadores que persisten en muchos ámbitos sociales y que nos privan del potencial que bien y mejor podemos encarnar los magdalenenses, cuyas capacidades, talento y experiencia sabrán encontrar nuevas y mejores formas de integración camino a superarnos.

Por conveniencia, justicia, convicción y racionalidad,  deberíamos actuar  en el entendido que equidad e igualdad potencializan las fuerzas, y que además cabe a los gobiernos la responsabilidad de dirigir a la sociedad política en su esfuerzo departamental y municipal según el caso, para satisfacer los anhelos y las aspiraciones de todos, debiendo constituirse en la columna vertebral de tal propósito. Ciudadanos todos del magdalena, debemos ser los primeros vigilantes del quehacer gubernamental, toda vez que la gente espera de los funcionarios una mayor responsabilidad y mayor congruencia en sus actos y competencias.

Comprometernos también como ciudadanos en la tarea renovadora como punto de partida de ese departamento que todos queremos, en lo que importante es manifestarnos y definir de consuno con las entidades y servidores públicos correspondientes, rumbos, tiempos y dimensiones para una reestructuración acorde con nuestras propias realidades y necesidades. Tenemos que demandar los grandes cambios que necesitamos, definir, también de consuno, las  estrategia que permitan modificar todo aquello que sea obstáculo para nuestro desarrollo y propósito de modernización.

No es menester exhibir la irracionalidad ajena, sino reducir las limitaciones propias. Renovar el discurso político para llegar a toda la población. Decir lo que se piensa, pero sobre todo, pensar lo que se dice, en el convencimiento que debe ser ese, entre otros aspectos, el vértice inicial para fundamentar y apalancar en ello nuestro desarrollo, crecimiento e integral progreso.  

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