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Análisis

Magdalena, ‘rico’ en la pobreza

Opinión Caribe

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Aunque la mayoría de esfuerzos económicos en el país están concentrados en el proceso de paz, tantos, que el Jefe de Estado consiguió que la Unión Europea aportara 575 millones de euros para el postconflicto, algo así como 1 billón 757 mil 234 millones de pesos. La pobreza en Colombia no da tregua. A pesar de que se inyecten recursos, ese estado extremo parece un cuento de nunca acabar. OPINIÓN CARIBE da a conocer los grados que se manejan en el Magdalena: los pobres, pobres extremos y pobres multidimensionales; qué tanto baja o sube este índice y en qué consiste la medición.

Por Rosa Camargo Vásquez

Cada colombiano tiene su propia percepción de lo que significa la pobreza extrema. Las distintas visiones de esta problemática van desde el rostro de un indigente o persona de la calle que duerme debajo de los puentes o en los parques. Hasta la experiencia de una madre o padre cabeza de familia sin ingresos estables y que habita en un barrio de invasión.

Pero las familias en pobreza extrema son las que tienen un lugar fijo para dormir que generalmente no cumple con las condiciones básicas de higiene, protección y seguridad. Adicionalmente, son viviendas ubicadas en barrios con acceso limitado a los servicios públicos. En su mayoría, estas familias cuentan con fuertes redes de solidaridad, a través de las cuales comparten vivienda y alimentos.

En el Magdalena, a pesar que se escucha y se lee en los medios de comunicación, de acuerdo con las estadísticas suministradas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, Dane, de una reducción de la pobreza, la realidad refleja que esas condiciones también se viven en el territorio.

El más reciente informe de la entidad indica, por ejemplo, los departamentos que ya lograron esta meta de reducción de pobreza extrema son Atlántico (3.9 por ciento), Bogotá (1.9), Cundinamarca (3.8), Risaralda (5.4), Santander (5.1), Valle del Cauca (5.2) y San Andrés (1.4 por ciento). Que entre 2013 y 2014, en 19 de las 23 ciudades se redujo la pobreza extrema.

Que, en junio de 2015, la pobreza en Colombia está en 28.2 por ciento, frente al 39 por ciento que registraba en 2010 y en cuanto a la pobreza extrema, el Dane señala, que, por primera vez, se ubica por debajo del 8 por ciento, índice que era impensable en el año 2010, cuando estaba en 13.5 por ciento, lo que deja dudas si se tiene en cuenta que el ingreso per cápita, cerró en un promedio de 327 mil pesos.

Pero no es solo el bajo nivel de ingresos que se reportan en una tabla; la realidad deja ver que son muchas las familias en esta zona del país que, si desayunan, no almuerzan y si almuerzan, no cenan, debido a una sencilla razón, la plata no alcanza y en muchos casos, ni siquiera la hay.

Pero, ¿por qué les cuesta tanto a los magdalenenses incrementar sus ingresos?

Las actividades económicas en la provincia están relacionadas con el campo, la agricultura, la ganadería y la pesca. La primera y la última desarrolladas por campesinos que sacan provecho de un pedazo de tierra para cultivar y quienes se aferran a la naturaleza para obtener el sustento diario de sus familias.

Infortunadamente, esas actividades dependen, en un alto porcentaje, de las variaciones del clima: si llueve es posible que haya ‘subienda’ de peces; pero está el riesgo de las inundaciones que arrasan hectáreas cultivadas; y si no llueve, los peces se van como por arte de magia y es allí, donde empieza a sufrir la población.

Del panorama explicado anteriormente surge un cuestionamiento y tiene que ver con ¿qué aspectos tiene en cuenta el Dane para decir que la pobreza bajó o subió? A lo que responde el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas. que lo determinan con la ayuda de algunos indicadores simples si las necesidades básicas de la población se encuentran cubiertas. Los grupos que no alcancen un umbral mínimo fijado, son clasificados como pobres. Los indicadores simples seleccionados son: viviendas inadecuadas, viviendas con hacinamiento crítico, viviendas con servicios inadecuados, viviendas con alta dependencia económica, viviendas con niños en edad escolar que no asisten a la escuela.

La medición de la pobreza y de la pobreza extrema se miden por ingresos, es decir, que un pobre extremo es aquel que tiene ingresos familiares inferiores a 408 mil pesos mensuales, es aquel que puede obtener cerca de tres mil pesos diarios; una familia que su ingreso sea menor a 894 mil pesos es considerado pobre; y la pobreza multidimensional se mide por distintas variables como son la salud, educación y la habitabilidad, a partir del porcentaje que publica el Dane y el equipo de políticas públicas de Prosperidad Social establece el número de personas en esta situación.

En el ámbito mundial, la erradicación de la pobreza extrema y el hambre, constituyen el primer objetivo de desarrollo del milenio y según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal, se debe cumplir en el 2030.

Una de las metas de este objetivo, de acuerdo con la Cepal, es reducir a la mitad entre 1990 y 2015 el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a 1 dólar diario. América Latina y el Caribe lo lograron pasando de tener el 12.6% de la población en estas condiciones en 1990 y en 2011 llegar a bajar este índice al 4.6%, teniendo en cuenta que, durante la última década, la región ha mejorado la distribución del ingreso.

Sin embargo, a pesar de estos avances, América Latina y el Caribe siguen siendo zonas con más desigualdades en el planeta, y solo Brasil, Chile, República Dominicana, Honduras, Panamá y Uruguay son los países que han logrado cumplir con el primer objetivo de desarrollo del milenio según la FAO, que es la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

POBREZA NO DA TREGUA

En la región Caribe más de 40 mil personas superaron su condición de pobreza en el último año. La afirmación la hizo la directora nacional del DPS, Tatiana Orozco, a propósito de la divulgación por parte del Dane en cuanto a las cifras de reducción de pobreza a nivel departamental.

Esta disminución se debe a que los ingresos de los hogares más pobres aumentaron más que la inflación. Las ayudas del Gobierno Nacional que han llegado a esta Región explican también el crecimiento de los ingresos de las familias. Por ejemplo, del 100% del aumento de los ingresos de estos hogares en el Magdalena, el 25.6% corresponde a las ayudas institucionales como Más Familias en Acción y Colombia Mayor.

La directora de Prosperidad Social, Tatiana Orozco, dio a conocer que, en la región Caribe, la entidad a su cargo ha invertido más de 5 billones de pesos durante el gobierno Santos con programas de transferencias monetarias condicionadas, infraestructura, seguridad alimentaria y generación de ingresos.

Este último, además de estar orientado a las zonas con mayor pobreza, genera empleo y desarrollo en las zonas donde interviene, “los resultados nos muestran que hemos logrado llegar a los más pobres y hemos podido incidir en los departamentos y las comunidades con mayores necesidades.

En el caso de Magdalena se nota un descenso de 3.3 puntos porcentuales entre 2014 y 2015 en pobreza y de 1.1 puntos porcentuales en pobreza extrema. Sin duda, el trabajo que se ha venido haciendo desde Prosperidad Social y otras entidades y ministerios está revirtiendo en mejores condiciones de vida para los habitantes de la región Caribe”, precisó la Directora.

Aseguró, que redoblarán los esfuerzos para que la pobreza siga bajando, teniendo en cuenta que este es un fenómeno que no da tregua.

Tatiana Orozco destacó, también, los resultados de la Región en reducción de pobreza extrema: el departamento de Bolívar presentó una disminución de 1.8 puntos porcentuales; Atlántico 1.2 p.p.; Magdalena 1.1 p.p., Cesar 1.0 y La Guajira 0.6. En total superaron esta condición más de 68 mil personas.

En el 2016 la Red Unidos acompañará a más de un millón de colombianos en situación de pobreza extrema en todo el país. En la región Caribe el Ejército Social respaldará a 365.402 familias con 2.338 cogestores.

¿QUÉ DICE EL DNP?

El Departamento Nacional de Planeación, DNP a principios de este año, durante una visita que realizó a la ciudad de Santa Marta, reveló varias cifras e indicadores que inciden en el Magdalena y pueden ayudar a explicar, de una u otra manera, la dinámica del Departamento y la Ciudad.

Uno de estos factores, sin lugar a dudas es la pobreza en esta parte del país, que según cifras entregadas por el DNP 96 mil personas han salido de la pobreza, es decir, un promedio de 9.9 por ciento.

A estas cifras se le suma el indicador de la pobreza extrema de que todos los organismos del Gobierno Nacional lo manejan a la baja y lo califican en un rango de desempeño mejor que hace tres años, tan así, que dan a conocer que en los últimos cuatro años 113 mil personas salieron de la pobreza extrema en el Magdalena.

Según los indicadores, la pobreza en el Magdalena estaba alrededor del 58.0%, sufriendo una considerable disminución: en 2011 se ubicó en 57.5%; en 2012 bajó a un 52.3%; en 2013 cayó a 50.5%, quedando en el último indicador estimado por el Departamento Nacional de Planeación, 48.1%.

Si bien las autoridades son conscientes de que la pobreza en el Magdalena sigue siendo un problema, reconocen que no es trabajo de semanas ni de meses acabar con la extrema pobreza en el Departamento.

Con respecto al distrito de Santa Marta, la tendencia también se ha mantenido, pasando de 40.2 en 2010 a 34.1 en 2014, con una reducción de 6.1 puntos porcentuales.

En el ítem de pobreza extrema, la cifra en el Magdalena rozaba el 23.5% en 2010 para mantenerse igual en 2011, pasando a 17.4% y en 2013 en 15.6%. En la actualidad se encuentra en 13.6%

Aunque si la cifra se analiza desde otro punto de vista, el Magdalena maneja un indicador preocupante, pues hasta el momento el índice de pobreza está en 48.1% con un promedio nacional de 30%. Esto es preocupante, para el Director de Planeación Nacional.

“Si bien somos conscientes que la pobreza en el Magdalena sigue siendo un problema y lo es, quiero destacar que, en los últimos cuatro años, el panorama mejoró”, subrayó el directivo del Departamento Nacional de Planeación, Simón Gaviria.

Sin embargo, más allá de un factor como la pobreza –que tiene relevancia-, los indicadores económicos que Planeación Nacional ha recogido, es uno de los insumos para entender al Magdalena en su proporción.

La caracterización sectorial del Magdalena es la primera para entender en qué está el Departamento. Según la información del DNP, las actividades de servicios sociales representan un 24.4% del Producto Interno Bruto, PIB, del Magdalena, la que a nivel nacional representa un 15.3% en el Nacional.

Le siguen otros sectores como la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca con un 15.0% del PIB del Departamento, por encima del 6.2% del promedio nacional. Estos sectores se ven afectados por el fenómeno de ‘El Niño’, pero siguen aportando a la dinámica económica del Magdalena.

Además, está el comercio, reparación, restaurantes y hoteles con 14.7% del PIB departamental, destacando que 12.7% es el nacional; establecimientos financieros con 10.7% del PIB departamental y 19.8% nacional; transporte, almacenamiento y comunicaciones con 9.4% del PIB en el Magdalena y 7.4% del PIB nacional; la construcción con 9.3% del PIB del Magdalena y 6.9% del PIB nacional.

Sectores como la industria manufacturera, suministro de electricidad, gas y agua, otros y explotación de minas y canteras, suponen un indicador en el PIB departamental de 5.8%, 3.9%, 6,4% y 0.4% respectivamente.

UNA MÁS: POBREZA MULTIDIMENSIONAL

El Índice de Pobreza Multidimensional, IPM, identifica múltiples carencias a nivel de los hogares y las personas en los ámbitos de la salud, la educación y el nivel de vida. Utiliza microdatos de encuestas de hogares, y, lo contrario, que el Índice de Desarrollo Humano ajustado por la Desigualdad, todos los indicadores necesarios para calcularlo deben extraerse de la misma encuesta. Cada miembro de una familia es clasificado como pobre o no pobre en función del número de carencias que experimente su hogar.

Para el caso del Magdalena, ningún municipio incluido el distrito de Santa Marta está en menos del 50 por ciento del IPM y 8 municipios sobrepasan el Índice de Pobreza Multidimensional por encima del 90 por ciento. Es el caso de Concordia con 91.80% de su población tiene pobreza Multidimensional; Nueva Granada tiene 94.31%; Pedraza con 90.76%; Sabanas de San Ángel, 93.76%; San Zenón, 93.78%; Santa Bárbara de Pinto tiene 90.71%; Sitionuevo con 93.67%; y Zapayán con 94.18 %.

INVERSIÓN EN EL MAGDALENA

A través de los programas que son impulsados desde el Departamento para la Prosperidad Social en el Magdalena se han beneficiado una serie de ciudadanos, estos programas ayudan a salir de la pobreza extrema a los magdalenenses, pero falta más cobertura en los municipios donde hay presencia del DPS, pero no logran la universal.

Por esta razón, las directivas del Departamento para la Prosperidad Social impulsan a los alcaldes a que presenten los proyectos en donde tienen falencias y hasta el 16 de junio del año en curso tienen plazo para presentar proyectos de Infraestructura Social.

Algunas de las inversiones del DPS en el Magdalena son:

MÁS FAMILIAS EN ACCIÓN: 491 mil 007 millones de pesos. 125.569 familias beneficiadas a marzo de 2016, por el cumplimiento de compromisos en Salud y Educación, atendiendo a 238.660 niños y adolescentes.

JÓVENES EN ACCIÓN: 16 mil 252 millones de pesos invertidos. 6.937 jóvenes matriculados, estudiando carreras técnicas y tecnológicas con el Sena o en Instituciones de Educación Superior, de estos 2.088 jóvenes han finalizado la intervención.

INFRAESTRUCTURA SOCIAL: 102.283 millones de pesos. 64 obras de infraestructura social y comunitarias, que se encuentran en estructuración, en ejecución o terminadas que permiten mejorar la calidad de vida de la comunidad.

SEGURIDAD ALIMENTARIA: 11.765 millones de pesos invertidos y 14 mil 120 familias beneficiadas.

ERRADICAR LA POBREZA INVIRTIENDO

Para el Banco Mundial, aunque el primer objetivo del milenio se ha ido cumpliendo en diferentes países del mundo, da algunas soluciones para la reducción de la pobreza y el hambre en América Latina y el Caribe, según la Cepal.

Algunos de esos aspectos para la erradicación del fenómeno que propone el Banco Mundial es la inversión en la agricultura, la creación de empleos y la ampliación de las redes de protección social.

Además del aumento de los programas de nutrición orientados a niños menores de 2 años, acceso universal a la educación, entregar a los Gobiernos financiamiento para el desarrollo sin interés, donaciones y garantías; ofrecer asistencia técnica y otros servicios de asesoría para reducir la pobreza; la promoción de la igualdad de género y la protección de los países vulnerables durante las crisis.

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