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El regreso de Dagoberto González a Colombia

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Hace cincuenta años, en la década de los años sesenta, los Juegos Bolivarianos se constituían en importantes referentes de la calidad de nuestros atletas, que emergían por generación espontánea, en regiones como Valle del Cauca, Antioquia y el Caribe, cuando aún las federaciones deportivas nacionales y el Comité Olímpico Colombiano daban palos de ciego para encontrar planes, programas y recursos, y no existía la fuerte financiación que tuvo años después el deporte nacional, gracias al gobierno, por intermedio de Coldeportes.

Nombres como Pedro Grajales, Martín Emilio Cochise Rodríguez, Mario Papaya Vanegas, Arquímedes Mina, Juana Mosquera, Elsy Rivas, Yimmy Sierra, Carlos Álvarez, José Gregorio Neira, Álvaro Mejía Flórez, Víctor Mora García y Jesús Villegas, entre otros, colmaban los amplios espacios brindados al deporte, en los medios de prensa, periódicos, revistas y emisoras de radio, en donde se destacaban triunfos como los obtenidos precisamente en los Bolivarianos, aún en estado de gestación.

Los XVIII Juegos Bolivarianos Santa Marta 2017 fueron la ocasión para volver a ver en la escena atlética, a uno de los atletas más queridos y recordados, el gigante y corpulento lanzador de disco cartagenero Dagoberto González Pájaro, triunfador en todos los escenarios del ciclo olímpico de entonces. González llegó a Santa Marta, procedente de Orlando, Florida, Estados Unidos, en donde vive hace 40 años, para presenciar el atletismo de los Bolivarianos, y desde el comienzo ha sido el centro de la atención de aquellos nostálgicos que se hacen presentes en los certámenes deportivos, para recordar viejas épocas.

Dagoberto González se fue de Colombia en 1972, rumbo a Puerto Rico, segunda patria de los mejores atletas colombianos de la época, en donde formó a varias generaciones de lanzadores, y de allí dio un salto a Estados Unidos, en donde siguió su tarea forjadora y vive en la actualidad.

“Cuando me retiré, en 1970, duré como dos años trabajando en un club de Cartagena, cuando llegó un dirigente de atletismo de Puerto Rico y me dijo: ‘Dago, tenemos los Juegos Panamericanos en dos años y necesito un técnico.¿Te le mides? Yo acepté y me fui para Puerto Rico, en donde dure 12 años, como entrenador del equipo nacional y de la Universidad  del Sagrado Corazón, y logré formar a una generación de lanzadores, que fueron figuras internacionales de la isla caribeña”.

¿Volvería a Colombia?

“No lo sé, aunque esta es mi tierra. Por ahora vengo de paseo, a recordar bellos tiempos y reencontrarme con amigos. Me siento feliz en mi patria, pero eso de venirme a vivir… no lo sé”.

¿Sus hijos siguieron su ejemplo en el deporte?

“Tengo nietos y tengo dos hijos, que viven allá, uno está en el derecho y el  otro se metió a cantante, es decir, ninguno de los dos quiso hacer deporte.

“Yo estuve como reclutador de varias universidades, en Estados Unidos, en busca de talentos para llevarlos a las universidades, regalarles becas para estudiar, muchos de ellos con el mismo biotipo de mis hijos, pero ellos nunca quisieron incursionar en el deporte, con ellos nunca pude, ahí se quedaron sin hacer deporte”.

-Usted partió de Colombia, porque no existían en esa época condiciones para surgir en el deporte y para asegurar un futuro personal. Eso refirma que su decisión fue acertada…

“Yo en realidad siento mucho pesar con algunos atletas que quedan de la época  mía, muchos de ellos sin nada, como si no hubieran hecho nada en la vida. Si me hubiera yo quedado aquí, tal vez estuviera en las mismas condiciones, por la falta de apoyo a los deportistas en esa época, cuando ni siquiera se les orientaba y menos se le brindaban oportunidades de desarrollo.

“Cuando llegué a Estados Unidos, con Emperatriz González, la entrenadora de Ximena Restrepo, la primera mujer medallista olímpica de Colombia, me uní para apoyar a muchos jóvenes colombianos, y logramos que fueran tenidos en cuenta en universidades de Puerto Rico. Por eso, todos los que llegaron después de mi, aseguraron su futuro, porque allá sí hay apoyo”-

A propósito de atletas sin fortuna, recuerda al samario Zadoc Guadiola, dueño de unas inmensas condiciones deportivas, pero infortunado como persona?

“Sobre Guardiola yo escribí algo en un libro que publiqué, porque para mi conocimiento el mejor atleta en Colombia de esos tiempos, fue el vallista Guardiola. Yo lo comparo con Jaime Aparicio, también vallista, quien era un tipo disciplinado, correcto  de pie a cabeza, y Guardiola era todo lo contrario, era el man mas desordenado que había en la vida.

Interviene el periodista David Cañón Cortés: Un día hablaba yo con Jaime Aparicio sobre Guardiola y me dice: ‘Guardiola nos daba entre alegría, tristeza y rabia, porque este señor salía casi que de un bar a competir y nos ganaba a todos.

-Qué hubiera pasado, si esa generación de la cual usted formó parte estuviera en los tiempos actuales y recibiera el apoyo económico del Estado, que reciben nuestros deportistas hoy?

“Con seguridad varios hubiéramos sido campeones del mundo, porque teníamos unas grandes cualidades, pero carecíamos de apoyo económico, y, por lo tanto, no teníamos las oportunidades de preparación y fogueos que de que son beneficiaros los mejores deportistas de Colombia en el presente.

“Definitivamente me alegro mucho de ver el cambio, porque el colombiano tiene un gran potencial, que se desperdició en muchos talentos, por la ausencia de apoyo”.

Tomado de la página del Comité Olímpico Colombiano.

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