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Hacia la tercería

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Cecilia López Montaño

Al mirar los resultados de las consultas y de la elección de parlamentarios es evidente que a menos que suceda un milagro, Humberto De La Calle y Fajardo tienen muy pocas posibilidades de llegar a la Presidencia de la República. Es más, como van las cosas, la decisión final estaría entre Uribe, a través de Iván Duque, y Petro, es decir, entre la extrema derecha y la izquierda dura.  Mal, muy mal para el país porque se profundiza una polarización que va más allá de la política, y que no es sana para nadie en ninguna parte del planeta y menos para Colombia que debería estar en la etapa del posconflicto.

Es una verdadera lástima, porque sin duda Humberto De La Calle para los liberales, es el mejor candidato por muchísimas razones. Primero, no polariza como los dos que están punteando y que llevarían al país, independientemente de quien gane, a una oposición irracional, llena de odios y a un gobierno o a la defensiva o con tono dictatorial. No se sabe cuál de estas posibilidades y comportamientos puede ser peor. Por lo contrario, Humberto De La Calle es sensato, conciliador y está acostumbrado a negociar sin pasiones y de esta manera lograr consensos donde se cree que es imposible. Esto fue lo que sucedió en las negociaciones entre las Farc como grupo guerrillero y el gobierno colombiano.

Segundo, no va a llegar a la Primera Magistratura a aprender cómo se maneja el complejo andamiaje del Estado como le sucederá a Duque, además, con semejante jefe como es Uribe, ni como Petro, a manejar todo con cierto grado de resentimiento que le han ayudado a crear todos los que no respetan su derecho a aspirar a la Presidencia. La larga trayectoria de De La Calle en distintas posiciones y su temperamento ponderado y maduro, sería el adecuado para conducir a Colombia en estos momentos tan difíciles y delicados.

Pero cometió el error de no escuchar a sus seguidores independientes y se dejó enredar por César Gaviria. Personaje complejo cuyo infinito poder político todavía muchos colombianos no logramos entender ni asimilar. Es increíble el nivel de manipulación que ha alcanzado. Que Humberto esté muy mal rodeado por la profunda corrupción del partido Liberal liderada por su actual jefe, tiene que ser la explicación de su poco éxito, hasta ahora, en la campaña. Cómo pudo caer en ese error. Le faltó confiar más en lo que muchos seguidores le insinuaron, su capacidad para irse solo, por firmas.

Para los Verdes, Fajardo es la carta por su formación académica, su experiencia en el sector público y por haber establecido distancias con la política Tradicional. Pero también como De La Calle ha cometido errores serios, entre otros, el no haber planteado ideas concretas y mostrar una imagen que se asume débil para las circunstancias actuales. Ha pasado, además, del silencio al triunfalismo, lo que le está haciendo daño a pesar del éxito de los Verdes en las elecciones del Congreso de la República.

Que Duque vaya compitiendo en el primer puesto de esta campaña no extraña a nadie. La capacidad del expresidente Uribe para atraer a grandes masas de colombianos, tan retardatarios como él o tan asustados por sus mensajes destructivos, no debe sorprender. Su poder lo demostró la alta votación que obtuvo Duque.  Lo que puede ser positivo para De La Calle y Fajardo es que actualmente pueden estarse gestando diferentes tipos de miedo: el primero impulsado exitosamente por Uribe, el Castrochavismo que malévolamente el Centro Democrático ha asociado con Petro; el segundo tipo de miedo es a Uribe, lleno de demandas por grandes pecados y cuyo carisma espanta a muchos; y finalmente el tercero, que es el pánico tanto a Petro como a Uribe. Si este nuevo foco de temor real se da en estos próximos dos meses antes de la primera vuelta, el escenario político cambiaría radicalmente.

Este proceso empieza por fortalecer a los dos candidatos que realmente se identifican con el centro, De La Calle y Fajardo. La petición masiva es que estos candidatos se unan a lo que ha estado dispuesto más De La Calle que Fajardo. Después, el que obtenga más apoyo irá con esta representación a la primera vuelta. Para que De La Calle compita en igualdad de condiciones en esta búsqueda del centro, es fundamental que asuma la dirección del Partido Liberal.

¿Será que los colombianos todavía tienen ese grado de sensatez y con un miedo positivo, impidan más polarización en Colombia?

 

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