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Cultura

Cuando callan a uno, los callan a todos

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Por: Aylinn Cervantes

Valiente, ese sería el concepto indicado para describir y recordar a Eudoro Galarza, el primer periodista asesinado en Colombia, con su asesinato el 12 de octubre de 1938 sería el inicio de un oscuro intento de callar a los periodistas con la muerte.

Han pasado 80 años desde que el inquieto periodista publicó una noticia que le costaría la vida, el 10 de octubre de 1938, su diario ‘La voz de Caldas’ denunció ante las autoridades regionales que el batallón Ayacucho, con sede en Manizales, era un escenario constante de maltrato, aseguró que el teniente Jesús María Cortés, comandante de la unidad, infringía contra los soldados.

El articulo relataba: “Hemos sido informados que durante los últimos días los soldados del regimiento ‘Ayacucho’, acantonado en esta ciudad, sufren graves ultrajes personales por algunos oficiales. Caso concreto fue el sucedido la semana pasada cuando el oficial señor Jesús María Cortés dio una bofetada al soldado señor Roberto Restrepo y luego lanzándolo del primer piso del cuartel al patio. El soldado sufrió golpes de consideración. Como no son propiamente estos los tratos de rigor militar que se establecen para la disciplina, ponemos en conocimiento del Gobierno Departamental lo que está sucediendo en el Batallón Ayacucho, para que se proceda a una investigación, pues no es posible que se ofrezcan mayores datos sobre el particular ni otros acontecimientos de la misma naturaleza, en virtud del temor de los soldados para hacerlos saber públicamente, pues desde luego serían víctimas de nuevos ultrajes por parte de los oficiales acusado”.

Dos días después, el teniente Jesús María Cortes visitó las instalaciones del diario para pedirle al propio Eudoro Galarza, una rectificación del artículo, sin importar que lo que estuviera diciendo el periodista era verdad.

Los testigos relatan de forma explícita que fueron tres disparos los que hirieron al periodista Eudoro Galarza, quien falleció horas después en un hospital.

El teniente Jesús María Cortés fue detenido y Jorge Eliecer Gaitán, jurista reconocido en aquel entonces y actualmente recordado como un gran líder político fue quien lo defendió durante el proceso legal.

La audiencia final se dio diez años después, en donde el abogado argumentó que el teniente actuó en legítima defensa del honor militar, en un hecho proporcional a la agresión que su nombre recibió. El juez aceptó la petición del defensor y dejó en libertad al teniente.

La audiencia de absolución del teniente Cortés terminó a las dos de la madrugada del 9 de abril de 1948. El fallo era un potencial tema de debate en todo el territorio nacional, como el país reaccionará frente a esta decisión marcaría otro camino en la lucha por la libertad de prensa en Colombia.

Sin embargo, diez horas después corrió como pólvora la noticia del asesinato Eliecer Gaitán y cambió totalmente el panorama de la opinión pública nacional. Como es normal en este país, una muerte es capaz de opacar a otra.

Hoy las familias de los 140 periodistas asesinados en el país desde 1938 hasta este año, por motivos con relación a su oficio, reviven la constante lucha con la impunidad de estos casos, pues solo el 21% de estos han sido resueltos.

Eudoro Galarza es el ejemplo de porque para ser periodista hay que ser un valiente responsable, algunos ya no lo recuerdan, otros por el contrario lo tienen presente implícitamente cuando hacen verdadero periodismo, uno sin miedo.

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