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¿Negligencia médica?

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Uno de cada siete pacientes de Santa Marta experimenta fallas en su atención en salud. Aunque las fallas médicas pueden ocurrir en cualquier parte del sistema de atención médica bien sea en la clínica, hospital o hasta en la casa, estas no eximen de responsabilidad al profesional de la salud. Pero, ¿sabe usted reconocer cuándo ha sido víctima de un error médico y qué debe hacer al respecto?

Anuar De la Cruz Medrano

El 15 de julio de 2017 al señor Luís Alberto Meléndez Ríos, en una reconocida clínica de Santa Marta, le practicaron una neurocirugía, con el fin de cortar un aneurisma para interrumpir el flujo sanguíneo y así evitar una hemorragia cerebral; al salir del quirófano, a su familia le informaron que la cirugía había sido un éxito y que solo restaba esperar a que despertara de la anestesia. Pero Luís Alberto nunca volvió a abrir sus ojos.

Los familiares denunciaron ante las autoridades que al señor le obviaron un electrocardiograma, procedimiento indispensable para hacerle cualquier intervención quirúrgica, dado que él tenía un soplo en el corazón. Por causa de un error médico, Luís Alberto falleció.

El caso anterior es solo uno entre cientos de percances que sufren los magdalenenses en los servicios de salud. Algunos terminan con el agravamiento del enfermo; otros, con su muerte. Por fortuna, el caso de Luís Alberto fue estudiado por la Justicia y esta produjo sentencias significativas en favor de los familiares. Pero estos hechos, en su mayoría, quedan en la más completa impunidad.

A la fecha, el Tribunal de Ética Médica de Santa Marta tiene 96 casos activos en investigación, de los cuales 59 de ellos son del Distrito; 26 del Departamento del Magdalena; y 13 de La Guajira, en lo corrido de 2019 el Tribunal falló dos casos, uno de ellos fue sancionatorio; el otro, absuelto, es decir, uno en favor del paciente; otro, del médico.

Según el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia, los niños y adultos mayores son los más afectados, el 27 % de este tipo de eventos adversos se presenta en menores de 15 años y mayores de 75 años. Asimismo, sostiene, que 13 % de los errores médicos ocurren durante la realización de algún procedimiento médico. Se calcula que 23 millones de personas han muerto en los últimos tres años en Latinoamérica por causa de errores médicos.

¿CUÁNDO ES ERROR MÉDICO?

Es importante que la población reconozca cuando se es víctima de un error médico, qué entidad es la encargada de velar por sus derechos cuando sienta que estos han sido vulnerados y las sanciones a las que se puede exponer un galeno cuando falla en su procedimiento.

Para Camilo David Hoyos, director del departamento de Derecho Público de la Universidad ‘Sergio Arboleda’ de Santa Marta, en las clínicas y hospitales debe existir un protocolo que en esencia cumpla con las normas nacionales adecuadas impuestas por el Ministerio de Salud y cuando estos se vulneran, es cuando se producen las fallas médicas; a partir de ahí, se genera una responsabilidad tanto institucional como médica.

“Desde el punto de vista jurídico, no se puede hablar que existe una negligencia médica hasta que haya un fallo de última instancia del Tribunal de Ética Médica, solo en ese momento se puede establecer si existe responsabilidad de la institucionalidad y del médico. Una vez la entidad condena un procedimiento que rompe el protocolo, dando como resultado un acto sancionatorio este recae sobre el médico que originó el daño antijurídico en la persona”, explicó el jurista David Camilo Hoyos.

Una falla médica se presenta cuando a través de los protocolos de atención, las entidades tanto públicas como privadas no resuelven en forma satisfactoria el requerimiento del paciente.

Según el abogado samario Yair Oñate, “en Santa Marta existe una gran parte de procesos por errores médicos, de acuerdo con el procedimiento ejecutado en algunos tratamientos médicos; esos procesos deben pasar por distintas etapas, llevando a las víctimas a padecer ante las instancias pertinentes con el fin de buscar las preparaciones por los daños ocasionados en razón a la omisión a un debido procedimiento quirúrgico efectuado por el médico tratante”.

En algunos casos puede tratarse de la función pública con el tema de la responsabilidad disciplinaria, que incluso puede irse a una penal, porque si la conducta del médico es de mala fe, puede presentarse el delito de homicidio culposo. Los errores médicos no constituyen un delito, pero puede convertirse en uno si se comprueba que en la realización de dicha falla se actuó de manera consciente.

En la mayoría de los casos de errores médicos, las víctimas no denuncian por miedo o porque no tienen los medios suficientes para contratar a un abogado. Los casos que si se denuncian duran años en desmontarlos, pero muchos se quedan solo en el intento.

Actualmente, en el Magdalena y el resto del país para demostrar la responsabilidad de un médico en lo penal, algunos abogados utilizan la estrategia de denunciarlos por lesiones personales u homicidio y no por error de su propia profesión.

EN CASO DE ERROR MÉDICO

El secretario de Salud del Distrito, Julio Salas, indicó, que el primer paso que debe hacer una persona cuando sienta que ha sido víctima de un error médico, es acudir con su historia clínica a la Secretaría de Salud y poner en conocimiento el hecho, para ellos iniciar las investigaciones pertinentes.

“El acto médico es una conducta legal, pero tiene unas connotaciones particulares y nos rige como profesionales de la salud, un Tribunal de Ética Médica, aquí en la Secretaría recibimos las quejas de atención, bien sean por que el médico no tiene los soportes legales, porque carecen de la homologación del título o porque el paciente sienta que ha sido víctima de una negligencia médica, en cualquiera de los casos, inmediatamente reactivamos una respuesta haciendo una auditoría de calidad a la historia clínica o al proceso médico como tal para determinar si hay alguna vulneración de los derechos, si no hay ajuste a los protocolos y si se ha fallado en la oportunidad de la atención o los servicios, para identificar si una situación que puede ser evitable se desencadene bien sea en un evento adverso o una complicación que ponga en riesgo la salud y la vida de las personas”.

Una vez la Secretaría de Salud establece que sí hay objeto para iniciar un proceso por errores médicos, la queja o denuncia es trasladada al Tribunal de Ética Médica para que los Magistrados investiguen de manera formal y determinen si el médico incurrió en un caso de negligencia, imprudencia o impericia médica y se puedan tomar las medidas sancionatorias pertinentes que pueden ir desde la suspensión de la tarjeta profesional, pagos por daños y perjuicios, hasta la cárcel.

PERO… ¿QUÉ ES EL TRIBUNAL DE ÉTICA MÉDICA?

Yaine Rocío Caez Díaz, abogada secretaria del Tribunal de Ética Médica del Magdalena, La Guajira y distrito de Santa Marta, explica que el Tribunal de Ética Médica es la instancia que permite juzgar a los médicos que son denunciados por los pacientes por cometer faltas a la ética. La particularidad del sistema es que quienes juzgan son, como los juzgados, médicos de profesión.

De acuerdo con la ley, cada tribunal está compuesto por un abogado y cinco médicos, que deben haber ejercido la profesión por mínimo quince años o haber dictado cátedra universitaria por cinco años.

En estos tribunales, los casos son instaurados a través de quejas escritas o verbales de los afectados, que resuman el problema. De acuerdo con la Ley 23 de 1981, en la cual se creó esta instancia, cuando se recibe un caso, uno de los cinco miembros es designado por el presidente del tribunal para presentar sus conclusiones en un tiempo máximo de quince días hábiles después de interpuesta la demanda. Si la conclusión es que hay méritos para investigar la violación a la ética, el Tribunal envía una carta al galeno, citándolo para escuchar sus descargos. La cita debe darse en diez días hábiles y no más de veinte.

 

¿QUÉ DEBE HACER EL TRIBUNAL?

María Isabel Smith Rovira, magistrada del Tribunal de Ética Médica del Magdalena, dio a conocer los pasos para conocer si un caso es sancionatorio o absuelto. Una vez la Secretaría de Salud investiga y dentro de esa investigación administrativa se dan cuenta que están involucrados médicos, es decir, que existe una falla en relación médico – paciente automáticamente ellos terminan su investigación con respecto al médico y envían al Tribunal el parte de la investigación que adelantaron, este la acoge como una queja de relación médico – paciente, porque en realidad la función a la que se dedica y para lo que realmente fueron creados los Tribunales de Ética Médica de acuerdo con la Ley 23 de 1981 y su decreto reglamentario, es para investigar la relación médico – paciente.

Por tanto, llegan las quejas al Tribunal, ya sea por Secretaría de Salud, por Defensoría del Pueblo, por la Procuraduría, por la Súper Salud, directamente del paciente, por Internet o la tomamos por oficio cuando algo muy importante sucede en la sociedad.

Cuando son hechos muy notorios, ejemplo si en una clínica estética falleció alguien, y no denuncian al cirujano, así nadie venga a quejarse, porque los familiares generalmente están en esos momentos de dolor, de angustia, de no saber qué hacer o no saben que el tribunal existe, que también puede pasar, el mismo tribunal abre un expediente de oficio.

Yaine Rocío Caez, abogada secretaria del Tribunal de Ética Médica del Magdalena señala, que la Ley 23 da unos parámetros cuando el médico comete negligencia, impericia o imprudencia, lo primero que hay que aclarar es que la negligencia no es el único tipo de error o conducta en la que incurre un médico, se puede decir que es una parte de las posibilidades y es definitivamente actuar sin que importe el resultado o que no interese como está ese paciente, pero hay otros tipos de conducta como la imprudencia que es cuando un médico actúa sabiendo que no está capacitado y aún así lo hace o sabiendo que hay un riesgo grande y a pesar de ello, actúa. Un ejemplo es, cuando un médico cirujano plástico durante una cirugía encuentra resortes sueltos del otorrino y se mete a hacer algo porque lo vio ahí, o porque está cerca de la cabeza o del cuello, decidió someterse a hacerlo, allí hay una imprudencia, porque la medicina tiene sus especialidades.

La impericia es hacer algo para lo que no se está capacitado, es decir, la falta de conocimiento o experiencia en algo; la negligencia sucede cuando saben y se tienen las capacidades, pero se confían, no se les da el debido cuidado al paciente. En ese orden, no todo es negligencia, a veces es imprudencia o impericia.

Los Magistrados se reúnen cada quince días, la queja se somete al turno y se le designa el magistrado que le corresponde, este analiza la queja e inicia un proceso de investigación en donde se escucha lo que dice el paciente, luego se solicita la historia clínica completa del afectado, porque ese es el elemento esencial para la respectiva investigación en este tipo de proceso ético – médico – disciplinario; sin historia clínica, difícilmente el médico e investigador puede hacer su análisis, porque él no estuvo ahí en la ocurrencia de los hechos y lo que está escrito es la veracidad de los hechos.

Luego comienza el análisis de la historia clínica, se observa la patología y los procedimientos hechos y las reacciones a los tratamientos, se llaman a los médicos ya sea en declaración juramentada cuando se quieren aclarar hechos o en versión libre cuando se considera que hay una responsabilidad por parte de estos.

Analizadas las pruebas por parte del magistrado instructor, además de haber solicitado todas las historias clínicas, llamado a todos los médicos, a las enfermeras, a todo el que de una u otra manera ayude a esclarecer la investigación, él presenta una ponencia o informes de conclusión a la sala y desde ahí envía la ponencia. El abogado la verifica y la manda a cada uno de los magistrados y el día que se reúnen, cada uno de ellos sabe si acepta o no el criterio.

En el evento en el que se acepte el criterio del ponente, ya sea porque encontró responsabilidad en los médicos o porque hubo negligencia o por ejemplo, se haya vulnerado el artículo 10 de la Ley 23, que estipula, que “el médico dedicará el tiempo necesario a su paciente para hacer una evaluación adecuada, indicar los exámenes adecuados para precisar el diagnóstico, el medico no exigirá al paciente exámenes innecesarios, ni lo someterá a tratamientos médicos o quirúrgicos que no justifique”, si este médico vulneró lo estipulado, llegó tarde, le hicieron un llamado y no llegó a tiempo, no recetó de acuerdo con la patología del paciente, es cuando se señala, que este especialista de la medicina ha vulnerado la Ley 10, ha sido negligente.

El artículo 15 de la Ley 23, a su vez, manifiesta, que “el médico no expondrá a su paciente a riesgos injustificados, pedirá su consentimiento para aplicar los tratamientos médicos quirúrgicos”. Por ejemplo, en caso de que una persona va porque necesita ser operado de la rodilla izquierda y por error le terminan operando la derecha, sometió a un paciente a un riesgo innecesario, porque lo operó de la buena y lo sometió, porque toda cirugía tiene su riesgo, pero ha vulnerado los artículos 34, 35 y la Ley 23, que es de la historia clínica.

Los errores médicos no solo están relacionados con negligencia o impericia, sino también porque se vulneran principios fundamentales, legales e institucionales. Si una paciente va a ginecología, y a pesar que este haya hecho todos los procesos clínicamente bien, pero el trato hacia esta persona que quizás acaba de perder a su bebé, no tuvo en cuenta su parte sensible y emocional y su trato no es digno, se vulneran los artículos de la Ley 23 y también los de la Constitución. Ese trato puede llevar a que lo sancionen por su falta de sensibilidad frente a lo ocurrido.

En ese sentido, se deben hacer múltiples investigaciones y no decir a priori que hay negligencia médica, porque algunos factores, inclusos son externos e institucionales, por decir algo, falla la máquina de anestesia en un momento de la cirugía, en un lugar de difícil acceso en el que los médicos no tienen todas las herramientas, todos esos aspectos se tienen que analizar al momento de fallar; hay minucias que no solo dependen del médico, la percepción general es que la persona que ingresa en la institución de salud y sale con un desmejoramiento de su salud o fallecida, generalmente el pensamiento popular es negligencia o falla médica, pero realmente es un conjunto de cosas que no se pueden definir sin una investigación exhaustiva.

Anualmente el 70 % de los casos relacionados con errores que ocurren en las clínicas y hospitales, se asocia a procedimientos quirúrgicos equivocados.

En los tribunales seccionales tienen las amonestaciones, se dividen en verbal o escrito; están también las suspensiones que van de cero a seis meses, cuando se considera que esa actitud del médico va más allá y se considera terrible, que hubo vulneración de tantas cosas. Dentro de la investigación preliminar se manifiesta por consideración del tribunal, que la sanción supera los seis meses, se traslada en primera instancia del Tribunal Nacional en Bogotá para que asuma la primera instancia y ellos tienen la facultad para sancionar al médico hasta por 5 años.

¿QUÉ SUCEDE CUANDO EL TRIBUNAL SANCIONA?

Del Tribunal sale la sanción, pero una vez sale de ahí, es la Secretaría de Salud quien debe asegurarse que el médico no ejerza en el tiempo de la sanción, ellos tienen el control y la vigilancia. En el Tribunal se emana la sanción, pero los que tienen el deber de ejecutar la sanción son la Secretaría de Salud, ellos tienen que tener el mismo procedimiento como hacen con los abogados y el Consejo Nacional de la judicatura que manifiesta a todos los juzgados y les dice que un abogado está sancionado por tantos años o por tantos meses, eso mismo tiene que hacer la Secretaría.

María Isabel Smith Rovira, magistrado del Tribunal de Ética Médica del Magdalena, asegura, que se debe recordar que el acto médico, exceptuando la cirugía estética, no es de resultados, sino de medios. “Lo que la ley exige es que no se falte a la ética, yo podría equivocarme en un tratamiento, pero no he faltado a la ley. Es cierto que el perjudicado es el enfermo, pero no por haber fallado en el tratamiento se me puede condenar disciplinariamente”.

Cuando el médico somete a un paciente a un tratamiento que no conoce, cuando realiza un procedimiento para el que no está capacitado o cuando se niega a ir a una urgencia a la cual debería asistir, son para Smith, ejemplos de verdaderas faltas a la ética médica.

Pero a pesar de que las fallas de un médico pueden causar fallas descomunales como la muerte, las sanciones que dispone la ley para que impongan los tribunales son más bien minúsculas. La más dura es la suspensión en el ejercicio de la medicina que puede ser desde seis meses hasta cinco años. La más suave es la amonestación privada. Y entre estos dos extremos se encuentran las censuras por escrito que pueden ser privadas o públicas y las sanciones verbales que son públicas.

Para saber qué médicos han sido sancionados es necesario revisar el Registro de Talento Humano en Salud -Rethus- los Tribunales de Ética Médica, como tribunales seccionales están obligados a subir toda la información cada vez que tengan sancionados a la plataforma del Rethus. Así las cosas, hoy se solicita información de un médico y se puede saber si está sancionado o no.

Un estudio del programa de Enfermería de la Universidad de La Sabana manifiesta, que cada año en el país mueren alrededor de 180 mil personas por errores humanos asociados a procedimientos quirúrgicos y negligencias médicas.

El Ministerio de Salud Nacional informó, que anualmente el 70 % de los casos relacionados con la Política Nacional de Seguridad del Paciente, es decir, referentes a los errores que ocurren en las clínicas y hospitales se asocian a procedimientos quirúrgicos equivocados.

Este es uno de los problemas sociales más grandes en relación con la salud, las víctimas de errores médicos, familiares y sus abogados no tienen una pelea fácil, puesto que deben demostrar que hubo por lo menos señales de culpabilidad por parte del profesional de la medicina.

Para demostrar la responsabilidad de un médico en lo penal, algunos abogados utilizan la estrategia de denunciarlos por lesiones personales u homicidio y no por errores cometidos durante el ejercicio de su profesión.

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