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Cerrar fisuras

Opinión Caribe

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Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez

Tenemos que ser responsables. No creernos más allá de lo que realmente somos. Entender con Kempis, que no somos más porqué nos alaben ni menos porqué nos vituperen. Saber quiénes somos. Cumplir con nuestro deber de persona, miembro de familia, individuo en una sociedad. Ser ciudadano auténtico. Interesarnos por lo que políticamente sucede a nuestro alrededor en lo local, municipal, departamental, regional, nacional y orbital. Saber qué pasa. Tener y hacer memoria. Conocer nuestra historia. Estar al pendiente de cuanto nos sucede y sucede a nuestro alrededor. Ser crítico. Actuar con libertad.

Procurar que haya un equilibrio cierto entre lo público y lo privado. Interesarnos en la política como un deber, toda vez que nos toca en todos los órdenes y niveles. Exigirla con calidad. Participar activamente en ella. No dejar que unos (normalmente los menos), opinen por nosotros. Mejorarle su nivel cultural desde el debate coherente y la argumentación racional como realidades de la vida en democracia. Velar por llevar a los cargos de elección personas de excelencia y demostrada primera condición; lo mismo que por el equilibrio y control de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Respecto del ser, hacer y quehacer de los partidos, grupos asociaciones y movimientos sin los cuales difícil será una mejor voluntad ciudadana. Todo ello, en ruta a una superior cohesión social. Confrontar por confrontar a nada positivo nos conduce y eso debemos y tenemos que observarlo en exacta cuenta.

Es intentar para los menos favorecidos superiores niveles de igualdad económica como una prioridad, eliminar la pobreza y promoverles una mejor prosperidad; ya que la desigualdad, además de elevar la pobreza, la hace persistente, importando tasas de crecimiento más rápidas. La desigualdad afecta perversamente a la pobreza, a su tasa de reducción y al crecimiento económico, a su vez el principal motor de la reducción de la pobreza. Dificulta el acceso de los más pobres a una educación de calidad, a los servicios de salud y al suministro de agua, saneamiento y electricidad. Afecta el acceso a los mercados laborales, de crédito, la participación en instituciones políticas, limita el querer de las personas a creer en un futuro mejor y en su inserción en el proceso de movilidad ascendente. Podemos contribuir a reducir la desigualdad a través de la educación, invertir en infraestructura en las zonas más necesitadas, para facilitar el acceso de los habitantes rurales a mercados y servicios sociales y administrativos, inversiones en servicios básicos, prevención de violencia y fortalecimiento de la competitividad.

No debe haber nunca, por parte de los gobernantes, rompimiento con la ciudadanía, pues ello ahonda discrepancias que obstaculizan los acuerdos haciendo los avances improbables, importando que se llame a la reflexión y se eviten reprobaciones y ofensas, pues esencial será siempre propender por un Estado mejor al servicio de la colectividad, lo que bien y mejor podrá lograrse desde la implementación de ideas y principios con decisiones y hechos en ejercicio de congruencia que articule saldos a favor. 

saulherrera.h@gmail.com

Abogado Especializado en Gestión Pública

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