Territorio & Poder
La Sierra Nevada, otra propuesta para el agua de Santa Marta
Una representante del pueblo kogui, un arquitecto, un ingeniero hidráulico y un ingeniero industrial expusieron en Opinión Caribe una alternativa para abastecer a Santa Marta desde los ríos Gaira, Manzanares y Piedras. La iniciativa se apoya en estudios desarrollados por sus promotores durante más de 30 años e integra ingeniería, recuperación ambiental y conocimiento ancestral.
Mientras el Gobierno Nacional proyecta traer agua del río Magdalena para abastecer a Santa Marta, un equipo de profesionales que trabaja con representantes indígenas de la Sierra Nevada propone aprovechar las cuencas de los ríos Gaira, Manzanares y Piedras, fuentes que históricamente han suministrado el recurso a la ciudad.
La alternativa, denominada Agua Ancestral desde la Sierra Nevada para Santa Marta, fue presentada en entrevista con Opinión Caribe por Judith Nubita, representante del pueblo kogui; Luis Barraza, arquitecto; Roberto Montiel, ingeniero hidráulico, y Fabián Avendaño, ingeniero industrial.
El proyecto contempla estructuras de captación y almacenamiento, generación hidroeléctrica, plantas de potabilización, distribución por gravedad y recuperación de aproximadamente 16.000 hectáreas de cobertura boscosa. Su enfoque integra la ingeniería con los conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas sobre la conservación y administración del territorio.
Los promotores aseguran que cuentan con investigaciones y estudios técnicos que respaldan la propuesta, cuya ejecución requeriría completar la fase de factibilidad y los diseños definitivos. Su petición al Gobierno Nacional es que conozca y evalúe esa alternativa antes de adoptar decisiones de largo plazo sobre el abastecimiento.
Judith Nubita: proteger el agua desde su origen
La primera intervención correspondió a Judith Nubita, quien explicó que, para el pueblo kogui, el agua representa un principio de origen de la vida y mantiene una relación espiritual con la mujer y el equilibrio de la naturaleza.
Desde esa cosmovisión, su protección comprende tanto los nacimientos como los cauces y desembocaduras de los ríos. La representante indígena manifestó preocupación por la contaminación con residuos y las intervenciones que deterioran espacios considerados sagrados por su comunidad.
Nubita se refirió particularmente al río Manzanares, cuya recuperación considera necesaria para restablecer las condiciones ambientales de una de las fuentes históricas de Santa Marta.
Al abordar la propuesta de conducir agua desde el río Magdalena, planteó que las autoridades también deberían examinar las posibilidades de recuperar las cuencas cercanas.
Su intervención destacó la importancia de articular el conocimiento ancestral con la ciencia, así como de garantizar que los pueblos indígenas participen en las decisiones sobre las fuentes hídricas de la Sierra Nevada.
Para Nubita, la conservación del agua no depende exclusivamente de las obras que puedan construirse, sino también de la relación que las comunidades y la ciudad mantienen con sus ecosistemas.
Luis Barraza: recuperar las cuencas y replantear el abastecimiento
El arquitecto Luis Barraza explicó que Agua Ancestral desde la Sierra Nevada para Santa Marta surge de un proceso de investigación sobre el manejo del agua en la ciudad y las distintas alternativas propuestas para enfrentar el desabastecimiento.
Su planteamiento parte de recuperar las condiciones ambientales de las cuencas Gaira, Manzanares y Piedras, incorporando los conocimientos tradicionales a la planificación y administración del recurso.
Barraza sostuvo que aprovechar estas fuentes podría representar ventajas económicas frente a una conducción desde el río Magdalena, debido a su cercanía y a la posibilidad de reducir las necesidades de bombeo.
Según explicó, transportar agua desde una fuente distante implica inversiones y costos energéticos que deben considerarse al evaluar las soluciones. También afirmó que un abastecimiento continuo disminuiría los gastos que actualmente asumen los hogares para almacenar y bombear agua.
Esas ventajas forman parte de la evaluación presentada por los promotores y deberán contrastarse con las inversiones y los costos de operación de las alternativas consideradas.
En cuanto al avance del proyecto, Barraza aseguró que el equipo ha trabajado durante más de tres décadas en su desarrollo, que la iniciativa superó la etapa de prefactibilidad y que dispone de información correspondiente a la fase de factibilidad.
Precisó, sin embargo, que aún se necesitan estudios especializados complementarios y diseños definitivos para avanzar hacia la construcción. Para completar ese proceso, considera fundamental el respaldo del Gobierno Nacional y de organismos multilaterales de financiación.
El arquitecto también señaló que han examinado alternativas relacionadas con los ríos del norte, las fuentes subterráneas, la desalinización y el río Magdalena. Según su evaluación, la propuesta desde la Sierra Nevada ofrece condiciones favorables, aunque los documentos completos de ese análisis comparativo no fueron presentados durante la entrevista.
Roberto Montiel: la oferta hídrica de tres cuencas
La explicación hidráulica estuvo a cargo de Roberto Montiel, quien presentó las estimaciones de disponibilidad natural de agua que sustentan la propuesta.
El ingeniero indicó que su equipo utilizó información hidrológica oficial y datos complementarios, incluidos registros satelitales, para desarrollar modelos sobre el comportamiento de las cuencas.
Según los resultados expuestos, los ríos Gaira y Manzanares tendrían una producción anual aproximada de 30 millones de metros cúbicos cada uno, mientras el Piedras alcanzaría los 54 millones.
Montiel comparó esa oferta con una demanda que su equipo calcula en aproximadamente 60 millones de metros cúbicos anuales para Santa Marta.
La relación entre ambas cifras constituye uno de los fundamentos técnicos del proyecto. Sin embargo, el volumen que produce una cuenca durante un año no equivale necesariamente a la cantidad que puede captarse y utilizarse para el acueducto.
La disponibilidad aprovechable depende de los caudales durante las temporadas secas, los requerimientos ambientales de los ríos, otros usos del agua y la infraestructura de regulación y tratamiento.
Precisamente, el ingeniero considera que la ciudad debe aprovechar mejor los aportes de las temporadas lluviosas, mediante sistemas de almacenamiento que permitan disponer del recurso cuando disminuyen los caudales.
La propuesta contempla estructuras de captación, reservorios, pequeñas centrales hidroeléctricas y plantas potabilizadoras conectadas con puntos de distribución urbana. El diseño busca aprovechar la gravedad para reducir la dependencia energética del bombeo.
Montiel explicó que las obras podrían ejecutarse por módulos, permitiendo que algunos componentes entren en funcionamiento antes de concluir la totalidad del sistema.
El proyecto también incorpora un escenario de recuperación de cobertura boscosa con especies nativas. Según los modelos descritos por el ingeniero, esa restauración podría incrementar hasta en un 30 % la producción de agua de las cuencas, una estimación que forma parte de los resultados técnicos expuestos por su equipo.
En materia de ejecución, planteó un horizonte de seis años desde las etapas iniciales de estudios hasta la entrega del proyecto, con posibles entradas parciales en operación.
Tanto los volúmenes estimados como las proyecciones ambientales y el cronograma forman parte de los estudios y planteamientos de sus promotores. Para una comprobación independiente será necesario examinar los documentos originales, sus metodologías y los escenarios considerados.
Fabián Avendaño: el papel de los pueblos indígenas
El ingeniero industrial Fabián Avendaño explicó que su participación en la iniciativa está relacionada con la asesoría intercultural y el fortalecimiento de la intervención de los pueblos indígenas en la conservación y administración del agua.
Según señaló, el proyecto evolucionó desde su denominación inicial, Agua Ancestral para Santa Marta, hacia una propuesta que reconoce expresamente su vínculo con la Sierra Nevada y los conocimientos tradicionales de sus comunidades.
Avendaño destacó que la recuperación de aproximadamente 16.000 hectáreas de cobertura boscosa constituye uno de sus componentes fundamentales. La iniciativa plantea restaurar especies nativas y desarrollar un modelo de administración territorial que incorpore las prácticas ancestrales de conservación.
Durante la entrevista mencionó un esquema tradicional denominado 70/30, que relacionó con la seguridad alimentaria y el aprovechamiento responsable del territorio.
Aunque explicó su significado general, no precisó cómo se aplicaría ese modelo a las áreas propuestas, ni cuáles serían los instrumentos jurídicos para su administración.
El ingeniero sostuvo que la participación indígena debe formar parte del funcionamiento del proyecto y no limitarse a su socialización.
También manifestó que los promotores consideran que Agua Ancestral ofrece una relación favorable entre costos y beneficios, razón por la cual solicitaron al Gobierno Nacional un espacio para presentar sus estudios.
«Permítannos ser escuchados antes de tomar una decisión con respecto al distrito de Santa Marta», expresó Avendaño al finalizar su intervención.
La propuesta frente a la estrategia del Gobierno Nacional
El debate se produce después de que el Gobierno Nacional anunciara, el 30 de octubre de 2026, una estrategia para atender el desabastecimiento de Santa Marta mediante tres frentes: recuperación de pérdidas en las redes, fortalecimiento de la prestación del servicio a través de un esquema regional y captación de agua desde el río Magdalena.
El Ministerio de Vivienda informó que el primer componente contempla recursos nacionales cercanos a $786.000 millones para intervenir la infraestructura existente, rehabilitar pozos y mejorar la distribución.
La meta anunciada consiste en reducir las pérdidas estimadas del sistema del 60 % al 20 % y alcanzar 20 horas diarias de servicio en un horizonte de cuatro años, resultados condicionados a la ejecución de las obras.
El Gobierno también proyecta un sistema regional desde el río Magdalena, con capacidad futura de 5.000 litros por segundo para atender a Santa Marta y otras poblaciones del departamento.
Esa capacidad no puede compararse directamente con los 60 millones de metros cúbicos anuales de demanda que calculó el equipo de Agua Ancestral, porque el proyecto gubernamental contempla una cobertura territorial más amplia.
La alternativa desde la Sierra Nevada plantea aprovechar fuentes próximas a Santa Marta, con almacenamiento y conducción por gravedad. Sus promotores consideran que esto permitiría disminuir los costos energéticos y reducir la presión sobre otras fuentes de abastecimiento.
No obstante, las afirmaciones sobre cuál solución tendría menores costos o mejores resultados ambientales requieren evaluaciones con criterios equivalentes.
También debe considerarse que la recuperación de las redes de distribución constituye una necesidad independiente de la fuente seleccionada. Disponer de mayor cantidad de agua no garantiza, por sí solo, que esta llegue de manera continua a los hogares.
Estudios desarrollados y etapas pendientes
Los promotores de Agua Ancestral sostienen que la propuesta cuenta con más de 30 años de investigación y estudios técnicos e hidrológicos que respaldan su formulación.
Barraza afirmó que el proyecto superó la prefactibilidad y dispone de información para avanzar en la factibilidad. Montiel, por su parte, expuso resultados de modelación sobre la oferta hídrica y describió los componentes de infraestructura previstos.
Durante la entrevista no se entregaron los estudios completos, por lo que Opinión Caribe no ha podido verificar independientemente las metodologías, conclusiones y alcances de esa documentación.
Los propios promotores reconocen que todavía deben completarse estudios especializados y diseños definitivos. Esa fase permitirá precisar las características de las obras, las inversiones necesarias y los mecanismos de financiación.
También será necesario conocer la delimitación de las 16.000 hectáreas propuestas para recuperación, su situación jurídica y los acuerdos que correspondan con las comunidades y autoridades competentes.
Estas etapas pendientes no desconocen las investigaciones que, según los entrevistados, ya fueron realizadas. Permiten distinguir entre los fundamentos técnicos existentes y los requisitos necesarios para llevar el proyecto a construcción.
La decisión sobre el futuro del agua
La entrevista reunió cuatro perspectivas sobre una misma alternativa: Judith Nubita expuso el conocimiento ancestral y la protección de las fuentes; Luis Barraza abordó la planificación territorial y las posibles ventajas económicas; Roberto Montiel presentó las estimaciones hidráulicas y el sistema de obras propuesto, y Fabián Avendaño explicó el modelo de participación indígena.
El planteamiento de sus promotores es que Santa Marta considere el potencial de las cuencas de la Sierra Nevada dentro de las decisiones de largo plazo sobre el abastecimiento.
El Gobierno Nacional ya anunció una estrategia basada en la recuperación del sistema existente y una solución regional desde el río Magdalena. Agua Ancestral reclama que sus estudios también sean examinados.
La discusión requiere establecer, con información técnica verificable y criterios comparables, qué capacidad real de abastecimiento ofrece cada alternativa, cuáles serían sus costos y qué condiciones permitirían garantizar un suministro sostenible para Santa Marta.