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«No perdamos más tiempo»: Ingeniero Jacquin defiende El Curval

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«No perdamos más tiempo»: Ingeniero Jacquin defiende El Curval

El ingeniero Rodrigo Jacquin considera que el proyecto original de 2.400 litros por segundo ofrece una alternativa para abastecer a Santa Marta en menos tiempo que la conducción desde el río Magdalena. Documentos oficiales respaldan la existencia de estudios financiados por Cenit, pero el alcance de las obras contratadas en 2026 plantea nuevas preguntas.

 

La crisis del agua en Santa Marta no solo enfrenta a la ciudad con la necesidad de construir nuevas obras, sino también con una decisión pendiente: determinar cómo aprovechar los proyectos de abastecimiento que ya cuentan con estudios de ingeniería.

Ese es uno de los principales argumentos del ingeniero civil Rodrigo Jacquin, quien, durante una entrevista con Opinión Caribe, manifestó su respaldo al proyecto original de la Planta de Tratamiento de Agua Potable (PTAP) El Curval y cuestionó los tiempos de ejecución de la alternativa anunciada por el Gobierno Nacional para traer agua desde el río Magdalena.

Para Jacquin, la ventaja de El Curval radica en que su estructuración técnica ya tuvo avances importantes, lo que permitiría reducir etapas previas a la construcción. Su posición, sin embargo, abre una pregunta adicional: ¿qué ocurrió con los diseños desarrollados y cómo se relacionan con el proyecto que actualmente impulsa el Distrito?

Los estudios de El Curval tienen antecedentes documentados

El planteamiento del ingeniero encuentra respaldo parcial en documentos oficiales de la Alcaldía de Santa Marta.

El 31 de marzo de 2023, durante la administración de Virna Johnson, el Distrito informó que contaba con diseños de ingeniería de detalle para un sistema de abastecimiento basado en los ríos Guachaca y Buritaca, con una capacidad proyectada de 2.400 litros por segundo.

La publicación institucional señaló que estos estudios habían sido radicados ante el Ministerio de Vivienda y el Departamento Nacional de Planeación, y que fueron elaborados con la participación de más de 145 profesionales.

También precisó que su financiación ascendió a 16.200 millones de pesos, mediante gestiones de la Alcaldía y la Gobernación del Magdalena ante Cenit, filial del Grupo Ecopetrol.

La información confirma que existió una inversión destinada a la ingeniería del proyecto. No obstante, no permite concluir por sí sola que los diseños conserven plena vigencia, cuenten actualmente con todos los permisos requeridos o puedan utilizarse sin modificaciones.

Jacquin considera que estos antecedentes constituyen una ventaja frente a una solución que deba comenzar su estructuración técnica desde etapas iniciales.

Dos alcances distintos bajo el nombre El Curval

Una diferencia resulta fundamental para comprender el debate.

La alternativa original defendida por Jacquin contempla una capacidad de 2.400 litros por segundo y el aprovechamiento de los ríos Buritaca y Guachaca, ubicados, según sus estimaciones, a unos 35 kilómetros del sistema de tratamiento.

En contraste, la administración distrital anunció en octubre de 2026 una intervención que contempla una PTAP de 800 litros por segundo, una conducción de 10,5 kilómetros y 48 kilómetros de nuevas redes de distribución.

Este proyecto fue presentado con una inversión superior a 890.000 millones de pesos y una oferta adicional estimada de agua equivalente al 25 %.

Por otra parte, en SECOP II figura un informe de selección publicado el 2 de junio de 2026 por la Empresa Distrital de Desarrollo y Renovación Urbano Sostenible (EDUS), correspondiente a un procedimiento de contratación para la construcción del sistema de acueducto El Curval.

La existencia de este registro obliga a distinguir entre la contratación adelantada y el alcance técnico del proyecto original.

No puede asumirse que ambos diseños, por compartir el nombre El Curval, tengan la misma capacidad, fuentes de captación, obras complementarias o cronograma.

La cuestión pendiente es establecer qué componentes de los estudios anteriores fueron incorporados a la contratación actual, cuáles fueron modificados y qué razones técnicas justifican esas decisiones.

La posibilidad de entregar agua antes de terminar todas las obras

Durante la entrevista, Jacquin explicó que una de las ventajas de una planta diseñada por módulos sería la posibilidad de desarrollar entregas tempranas.

Según su planteamiento, podrían habilitarse progresivamente componentes de tratamiento y distribución, priorizando sectores con dificultades de abastecimiento mientras continúan las demás obras.

Esta opción permitiría organizar la construcción por etapas, siempre que se encuentren disponibles las captaciones, conexiones, redes y condiciones operativas necesarias.

El ingeniero estimó que el proyecto original podría ejecutarse en aproximadamente tres años, una proyección que debe entenderse como su apreciación profesional y no como un plazo contractual confirmado.

Para establecer su viabilidad sería necesario revisar el cronograma de ingeniería, los permisos ambientales, el estado de las obras existentes y la financiación disponible.

El costo energético también entra en la discusión

Jacquin reconoció que El Curval no está exento de dificultades. Entre ellas identificó el consumo de energía requerido para transportar y tratar el agua.

Ante este desafío, planteó estudiar sistemas de autogeneración eléctrica mediante energía solar, aprovechando la experiencia de empresas del sector energético como Ecopetrol.

La propuesta busca reducir la dependencia del suministro convencional y controlar parte de los gastos de operación.

Sin embargo, todavía sería necesario determinar cuánta energía demandaría el sistema, qué capacidad de generación requeriría y cuál sería el costo de instalar y mantener esa infraestructura.

El respaldo del ingeniero a El Curval, por tanto, no significa que considere resueltos todos sus desafíos técnicos o financieros.

Las dudas sobre traer agua desde el río Magdalena

El entrevistado también abordó la estrategia presentada por el presidente Abelardo de la Espriella el 30 de octubre, que incluye recuperar las pérdidas del sistema de acueducto, fortalecer la prestación del servicio y avanzar en una solución regional de abastecimiento desde el río Magdalena.

Jacquin reconoció como positivo el interés del Gobierno Nacional, pero sostuvo que la conducción desde ese afluente implicaría estudios y obras de considerable complejidad.

Entre los aspectos que señaló se encuentran la definición del trazado, la topografía, los estudios de suelos, las estaciones de bombeo, las instalaciones electromecánicas y los cruces por zonas ambientalmente sensibles.

También manifestó preocupación por la calidad del agua cruda del río Magdalena y los procesos de potabilización que serían necesarios.

Sus observaciones constituyen argumentos técnicos que deben contrastarse con los estudios de calidad del agua y los diseños específicos de la alternativa nacional.

Sobre los plazos, Jacquin considera difícil completar una infraestructura de esa magnitud durante un período presidencial de cuatro años.

Es importante precisar que la meta oficial del Gobierno para ese plazo consiste en reducir las pérdidas del sistema del 60 % al 20 % y alcanzar 20 horas diarias de servicio, dentro de una estrategia que incluye otras obras. No equivale necesariamente a la entrada en operación completa de la conducción regional desde el río Magdalena.

La distinción resulta esencial para evaluar adecuadamente los compromisos anunciados.

Otra posibilidad: aprovechar fuentes de Zona Bananera

Además de las dos alternativas principales, Jacquin propuso examinar el potencial hídrico de Zona Bananera.

Mencionó los ríos Frío, Tucurinca, Sevilla, Aracataca y Fundación como posibles fuentes para estudiar un sistema regional que pudiera abastecer tanto a Santa Marta como a poblaciones del corredor.

El ingeniero aclaró que esta posibilidad corresponde a una alternativa que considera atractiva, no a un proyecto con diseños definitivos presentados durante la entrevista.

Su viabilidad dependería de estudios sobre caudales disponibles, demanda, calidad del agua, costos y efectos ambientales.

La pregunta que deben responder las autoridades

La entrevista de Rodrigo Jacquin pone sobre la mesa una discusión que trasciende la elección entre El Curval y el río Magdalena.

La documentación disponible confirma que Santa Marta financió estudios para un proyecto de abastecimiento de 2.400 litros por segundo y que, años después, se anunció una intervención con una capacidad inicial menor.

También existen registros de contratación relacionados con El Curval, pero todavía es necesario establecer la correspondencia entre el diseño original y las obras actualmente previstas.

La Alcaldía de Santa Marta, EDUS y las entidades responsables de la estructuración deberán precisar qué estudios fueron aprovechados, cuál es el alcance contratado, qué recursos están comprometidos y cuáles serán las fechas verificables de entrega.

La cuestión de fondo no es únicamente cuál alternativa podría producir más agua, sino cuál puede ejecutarse de manera sostenible, con menores riesgos y resultados comprobables para la población.

En una ciudad que lleva décadas esperando superar el desabastecimiento, las decisiones deberán respaldarse en estudios, contratos, financiación y obras que finalmente permitan que el agua llegue a los hogares samarios.