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Columnistas

De la economía y de la política

Opinión Caribe

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Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez

Se ha dicho siempre y se ratifica hoy, más cuando en tiempo de crisis estamos, que un gobernante en el espacio territorial que fuere, estará ciertamente obligado a un permanente y continuo ejercicio de coherencia, conveniencia y oportunidad en beneficio colectivo, tener y actuar con buenas y claras intenciones, tener presente cómo adelantarlas, medir las consecuencias todas de sus actos, evolucionar con mesura pero con prontitud de conformidad como la realidad se presente, todo lo cual dentro de una verdad y elemental racionalidad, la mayoría de las veces y para infortunio de los pobladores, actitud poco recurrente en los mandatarios en el poder. 

Pareciera que no se aprendiera o no se quisiera aprender de las lecciones muchas y documentadas del pasado remoto, cercano e incluso del presente, toda vez que vemos en y de manera acelerada el inconcebible deterioro de la forma de hacer política, que según Voltaire “… es el camino para que los hombres sin principios puedan dirigir a los hombres sin memoria”; y a la que se engendra malamente de falsedades, inconsistencias, incongruencias, desvíos y contradicciones que se palpan en el desempeño de nuestros mandatarios, lo que cada día y cada vez más se hace evidente a todas luces, sin que a ello se le encuentre explicación fundada ni legítima alguna. 

Política y economía deben manejarse inteligente y adecuadamente, sin improvisaciones, sino debidamente asesorados y consultados, con sabiduría, aspectos que permitan un desarrollo y avance estabilizador; deslindada o no, pero que facilite alcanzar niveles de desarrollo y crecimiento óptimos, a pesar de los inconvenientes. Y digo que deslindada por cuanto ella, la política, es caprichosa, veleidosa y la economía de certidumbre y percepción. 

En esto no se puede ser inconsistente, tampoco débil, ni concentrar poder, ya que en sano principio deben aceptarse contrapesos que bien pudieran ayudar a enderezar el rumbo, a efecto de no hacernos más vulnerables u menos en tiempos de agitación mundial que sin duda daña la gobernabilidad y no podemos alejarnos de la realidad y menos incurrir en desmesuras, deshonestidades, autoritarismo, ni corrupción. 

Hay que ver la realidad con los ojos bien abiertos, llamar como debe ser a las cosas por su nombre, recuperar los dirigentes la credibilidad de los asociados, aupar todos en una misma dirección para salir de la crisis, sobre todo en estos momentos de drama en que bastante agobiados vamos a quedar y afectados en alto grado los pronósticos económicos; razón por la que no deba ser la grieta política agrega la que entre a sumar a esta tragedia más incertidumbre sobre nuestro devenir en el inmediato y mediano plazo, lo que impone adaptarlo todo a la realidad y apuntar a atinar, por cuanto las soluciones mágicas no existen y creer en ellas es caminar presurosos al fracaso con consecuentes dificultades económicas y políticas. 

 

saulherrera.h@gmail.com  *Abogado. Especializado en Gestión Pública

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