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Cacalandia federal

Opinión Caribe

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por YO, el columnista

Con ocasión al discurso pronunciado por Lidio García al cierre de su presidencia en el Senado, el gobernador Carlos Caicedo, volvió a citar la fórmula del federalismo como la panacea frente a las universales problemáticas de pobreza, desigualdad y corrupción. Pocos puedan igualar a Caicedo en sus dinámicas centralistas de poder, por lo que explorar las verdaderas razones que motivan, lo que en su voz suena como la más incongruente propuesta, es de natural interés.

Recordemos que, en calidad de gobernador electo, en aquel episodio en el aeropuerto de Bogotá, sentenció la detención de un ciudadano tan pronto bajara del avión que lo transportaría a Santa Marta (ejercicio del poder judicial y ejecutivo al tiempo).

Anteriormente, como alcalde dilató la adopción del imperativo ordenamiento dispuesto por la ley 1617/13 y a regañadientes hasta el 2015 presentó al Concejo el proyecto de dividir la ciudad en localidades. Luego, por medio de su alfil neutralizó esta forma de profundización democrática obstaculizando el empleo autónomo de los recursos por parte de los alcaldes locales a pesar de los reclamos y denuncias públicas formuladas en ese sentido. Este año, en 7 meses no hay alcaldes locales escogidos regularmente y ha sido una constante de la administración central intervenir la conformación de las ternas y evitar o dilatar la escogencia posterior.

Daniel Samper Ospina, a través de su cuenta de twitter, en su conocido estilo, comentó que el federalismo sería la oportunidad para rebautizar las regiones atendiendo los nombres de los políticos que ejercen notable influencia dentro de los respectivos territorios. En ese orden de ideas, sin duda, nuestro mayor gamonal es Carlos Caicedo, y consecuentemente el Magdalena podría pasar a ser, por el apellido Caicelandia, o Cacalandia integrando también su nombre.

En Cacalandia, con fines de preparación, ya hay un espacio como lo fue “aló presidente” en el vecino país, o como el que dirige el presidente Duque. Pero bajo un escenario federal, el hoy gobernador, puede concretar aspiraciones truncadas por el centralismo. Por ejemplo, entre otros anhelos, podría tener su gendarmería en sustitución de la Policía y así eliminar versiones de inteligencia que contradicen los informes provenientes del palacio Tayrona en materia de atentados. La expropiación tan necesaria en su sueño de reforma agraria sería una realidad y muy seguramente se extendería a suelo urbano. La estatización, censurada en el plan de desarrollo por la Asamblea (cuyo cierre se ordenaría), se convertiría en el modelo predominante al desplazar la iniciativa privada que, en el sentir del gobernador, mucho daño le ha hecho a los ecosistemas y la equidad. Y por supuesto, la universidad distrital, hoy sin sede física y futuro incierto, se erigiría como el gran centro de adoctrinamiento idealizado.

Adicionalmente, con el departamento de La Guajira, a donde fue enviado con fines de conquista Jorge Guevara -primo de Elisa y su secretario perenne- mas El César, a través de la alianza con la familia Gnecco, se fusionarían en principio para constituir el Magdalena grande y casi inmediatamente evolucionar hasta la república federal Cacalandía. De esta manera se concretaría el verdadero propósito de toda esa incongruente discursiva: ser presidente.

P.D. Una vez con la banda presidencial, Caicedo, ordenaría una reforma recentralizando el poder, que es la forma como ha gobernado y donde encuentra comodidad su vanidad.

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