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“Es necesario que las promesas no queden en un papel o un trino y que las piedras que obstaculizan el camino a la gratuidad sean echadas a un lado”

Opinión Caribe

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Por: Vanessa Mier García,  Representante del Programa de Economía.

La capacidad económica de las familias es en Colombia un obstáculo para que los jóvenes puedan acceder al Sistema de Educación Superior (SES). Históricamente se ha dado la discusión frente a la importancia que tiene la educación gratuita para que esta sea vista como un derecho, dado que hoy existe una competencia por un bien de consumo, al que acceden únicamente quienes tienen la oportunidad de pagar por él. En este sentido, la gratuidad de la educación superior es preponderante porque tener estudios universitarios conlleva a una mejor calidad de vida, a la superación de la desigualdad y la anhelada erradicación de la pobreza que promueven los ODS.

Pese a que el panorama en nuestro país ya es complejo, la situación que vivimos actualmente a consecuencia del Covid-19 ha hecho que acceder y permanecer en el SES sea mucho más difícil, debido a que gran parte de las familias ha perdido su principal fuente de ingresos. Según la Asociación Colombiana de Universidades (2020) para este segundo semestre la deserción aumentaría en un 25% como consecuencia de la pandemia, disminuirá a un 20% para el 2021 y a un 18% para el 2022. Estas proyecciones han encendido las alarmas del Gobierno nacional y de las entidades territoriales de orden departamentales y locales logrando que hoy, un considerable número de universidades puedan garantizar la gratuidad a sus estudiantes.

Es importante destacar que la combinación que ha logrado la gratuidad en algunas universidades está conformada por los recursos del Gobierno nacional, el apoyo de las entidades territoriales, la austeridad de las universidades que han visto reducir sus ingresos propios, renunciando a acciones misionales de gran impacto en la calidad de la educación y en algunos casos por aportes de entidades privadas. Así, instituciones como la Universidad de Córdoba, la Universidad Tecnológica del Chocó, Universidad de Cartagena, Universidad del Pacífico, Universidad del Tolima y algunas otras otorgaron “matrícula cero” a sus estudiantes de pregrado.

Sin embargo, con un calendario académico activo en algunas instituciones y en otras próximo a comenzar, la gratuidad no es una realidad absoluta. Aún en la Universidad Nacional el 17% de los estudiantes tendrán que pagar matrícula. Así mismo, la Universidad de Caldas, la Universidad Tecnológica de Pereira, la Universidad Popular del Cesar y algunas otras alcanzaron la gratuidad para algunos estratos socioeconómicos y alivios importantes para los demás estudiantes.

La Universidad del Magdalena no es ajena a esta situación y gracias a que la institución se “apretó el cinturón”, a la contribución del Gobierno nacional, junto con los aportes de los municipios de El Banco, Ariguaní y Ciénaga y de la Fundación de Trabajadores de las Bananeras (FLOTRABAN) 9.449 jóvenes no tendrán que pagar matrícula. Éste beneficio ampara a estudiantes de la ciudad de Santa Marta que pertenezcan a los estratos 0 y 1. Adicionalmente, a aquellos estudiantes del departamento que provengan de municipios distintos al distrito.

A pesar de que la Gobernación del departamento ha mencionado en reiteradas ocasiones que apoyará los estudiantes de esta Alma Máter con $ 3.500 millones de pesos, cifra que terminaría por dar la gratuidad al 100% de la población estudiantil; este no ha sido dado a la universidad. Son muchas las explicaciones que se le han dado a este hecho, lo que ha ocasionado que algunos estudiantes en días pasados manifestaran sus preocupaciones de manera pacífica debido a que no tienen como pagar el semestre.

Considerando el grado de afectación económica que ha tenido la ciudad y el departamento como consecuencia de la pandemia, es momento de ser solidarios, de buscar rutas rápidas para avanzar que permitan que los estudiantes de la Universidad del Magdalena no abandonen sus estudios. Es necesario que las promesas no queden en un papel o un trino y que las piedras que obstaculizan el camino a la gratuidad sean echadas a un lado, dando prioridad a la comunidad estudiantil. De esta manera, como estudiante y representante de los estudiantes ante el Consejo de Programa de Economía de la Universidad del Magdalena, invito al señor Gobernador del departamento Carlos Caicedo a completar la gratuidad de los estudiantes de nuestra casa de estudios.

 

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