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Abogados emprendiendo en tiempos de COVID-19

Opinión Caribe

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Por: Ariel Quiroga Vides

El mundo es un mar de mierda que toca pasar nadando y no hay nadie que nos tape la nariz, no sé de quién es ese “poema, y tampoco me importa averiguarlo, que resulta ser una declaración muy pesimista, casi de preludio para el suicidio colectivo, y una entrega mental de nuestras fuerzas y proyectos al azar, de aguas tan bravas como aquellas que destrozaron la flota persa de Jerjes I en el 480 a.C.

Este sentir ha embargado el alma de muchos colegas en el Derecho, de compañeros abogados que al parecer solo vislumbran desesperanza en su futuro profesional, pues falazmente manifiestan que si antes la atención y celeridad de los juzgados era pésima, ahora que ni siquiera podemos ver la cara de los funcionarios, será mucho peor.

En mi pasada columna, argumenté que los cambios traídos por el Decreto Legislativo 806 del 04 de junio de 2020, al cual yo llamo el marco básico de la digitalización de la justicia, estaban retrasados por treinta años, pues desde 1996 hemos expedido normas que apuntan a tecnificar el servicio de la justicia y a convertirlo en un ejercicio hábil y hasta divertido, pero, lamentablemente habíamos sido muy lentos en ingresar la justicia a la era digital, y nos tocó aprender por ensayo y error  en menos de tres meses. De todos modos, esta nueva forma de practicar el derecho es bienvenida, porque una vez la rama judicial, entes administrativos y usuarios de la justicia cojamos el hilo, los conflictos se resolverán rápidamente y fluirá el capital.

En medio de la pandemia a los abogados nos tocó reinventarnos, salirnos de la burbujita y empezar a explorar mercados poco tradicionales en la práctica jurídica,  todo esto para poder ser competitivos en un mundo que además de globalizado, ahora sí que está digitalizado, debemos ser sensibles a las necesidades de las personas, porque en los nuevos problemas que ocasionó el Covid-19 y la parálisis de la economía, hay una cantera de oportunidades para los que nos apasiona el derecho y los negocios.

A continuación, les compartiré mi opinión sobre mercados que en esta época tomarán fuerza y darán cabida, para que los abogados ocupemos un papel protagónico en la búsqueda de soluciones.

  1. Es necesario que ahondemos en el proceso de insolvencia de persona natural no comerciante, que está regulado por el Código General del Proceso. Actualmente los ingresos de las personas naturales han caído y con ellos la posibilidad de entrar en mora y perder bienes puestos en garantía (como su casa), por eso, esta es una buena opción para renegociar sus deudas, bajar tasas de interés y pagar con más tranquilidad.
  2. Proceso de reorganización empresarial abreviado. Una de las medidas del gobierno nacional para proteger a las empresas colombianas, fue la que nos trajo el Decreto Legislativo 772 del 2020, que para pequeñas empresas con activos iguales o inferiores a 5.000 SMLMV, es un salvavidas más rápido  para organizar su caja y quedar bien con los acreedores.
  3. Otra gran oportunidad, se abre con la ya vieja ley 546 de 1999, la cual posee los criterios necesarios para que los beneficiarios de créditos de vivienda, puedan pagar más rápido y ahorrarse mucho dinero, pues, con esta norma se puede escoger pagar más porcentaje de la cuota a capital, y menos a intereses, lo que redundará en recortar el periodo del crédito y la cantidad de dinero que se pagará.
  4. En el área de la contratación estatal, es necesario contar con profesionales que manejen con soltura la página de Colombia Compra Eficiente, pues varias empresas con capacidad para licitar, necesitan tener el recurso humano capacitado, que esté constantemente concursando por los diferentes contratos que ofrecen las entidades públicas.
  5. Aunque podríamos decir que el ecosistema del emprendimiento bajó parcialmente el ritmo desde que empezó la pandemia, en este movimiento existe un gran potencial económico, pues aquellos abogados que se enfoquen en conocer el marco  legal para los emprendedores y las diferentes fuentes de financiamiento de proyectos en el sector privado y público, podrán llevar de la mano propuestas exitosas, y entrar a negociar con los dueños de las mismas el pago de la asesoría, en ese sentido, podrían mirarse maneras de pago por comisión o con participación accionaria, eso lo decidirán las partes.

Empecemos a nadar más rápido y mejor, porque el mundo es un mar, pero de oportunidades…

 

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