Editorial & Columnas
El empleo: que piensa el gobierno
Por: Cecilia López Montaño
El gobierno Duque tiene una mirada muy simplista sobre el problema más grave que enfrenta en estos momentos el país, y su administración. Se trata de un desempleo desbordado en las ciudades y concentrado en las mujeres y en los jóvenes. Su famosa Misión de Empleo no la conoce nadie y no se sabe nada de si avanza o no. Parecería por; las declaraciones de su ministro de Trabajo, que definitivamente de este tema no sabe, que confían en que la reactivación de la economía que va muy lenta es la forma de recuperar los millones de empleos que se han perdido. Por ello, es fundamental plantear varias preocupaciones.
La primera es que el problema del mercado laboral viene desde antes de la pandemia, cuando Colombia registraba las tasas mas altas de los países similares en América Latina, lo que demostraba el desencuentro entre la oferta de mano de obra y la demanda. Es decir, la pandemia agravó seriamente un problema serio que venía al que este gobierno no le había prestado suficiente atención. La informalidad casi histórica se agravó con la situación de los vulnerables que al salir de la pobreza solo encontraron la calle como su fuente de ingresos. Este sector es el dolor de cabeza actual, porque muchos gobiernos como el nuestro, solo los descubrieron en medio de la pandemia y no logran ni entenderlos ni realmente apoyarlos.
La segunda es el inmenso desempleo en grandes ciudades y en algunas medianas como Armenia y Cúcuta. Donde están las estrategias de alcaldes y gobierno central para entender lo que allí está sucediendo. La pelea permanente con la alcaldesa de Bogotá ha impedido que ambos presidente y mandataria local, se sienten a resolver esta crisis de trabajo que afecta a la capital del país.
La tercera es que son el desempleo femenino y el de la juventud los que tienen los mayores niveles y sin embargo ninguna de las vagas ideas que se han propuesto consideran las especificidades de este problema. Peor aún, las grandes obras que se proponen no son definitivamente las actividades que van a absorber esta demanda de mujeres ni de jóvenes. Sin embargo, nada se escucha para atender esta situación que tiene graves consecuencias. Mas del 40% de los hogares del país, y debe ser más en las grandes ciudades, tienen a una mujer como cabeza, de manera que su desocupación en este país de padres ausentes tiene unas connotaciones sociales inmensas. Sin embargo, no se escucha una sola recomendación y menos una acción para abordar esta situación.
Sobre los jóvenes la situación también es crítica porque al serio problema que muchos enfrentan para continuar su educación, ahora se agrega el mensaje de que no tienen oportunidades reales de encontrar trabajo. Con razón muchos están desalentados de seguir estudiando porque su futuro no es para nada claro y fuera de los mensajes de siempre que no han funcionado, no se identifica un verdadero interés en apoyarlos.
Conclusión, el gobierno y el país en general tienen que tomarse en serio lo que significa millones de personas sin oportunidades de generar ingresos y otros millones sobreviviendo de lo que puedan vender en la calle cuando la demanda incluyendo la de los ricos, está en el suelo.

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