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Columnistas

Menos bebés ¿Por qué?

Opinión Caribe

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Cecilia López Montaño

Bogotá, julio 3 de 2021

E-mail cecilia@cecilialopez.com

www.cecilialopez.com

El más reciente informe de estadísticas vitales presentado por el DANE registra una significativa reducción en el número de bebés durante 2020, es decir, en medio de la pandemia. Entre 2019 y 2020 el número de nacimientos se redujo en 3,5%, 22.314 menos bebés que en el año anterior. Aunque esta es una tendencia que viene acelerándose desde 2017 ha sido la pandemia la que se asocia con su mayor reducción anual. Sorprende la explicación que se ha dado, aunque debe reconocerse que puede ser relativamente cierta. Se explica por el temor de las mujeres a embarazarse porque ello obliga a tener que acudir a controles médicos que puede significar exponerse a contagios de Covid-19.  

Sin embargo, sin negar que este temor existe y que es absolutamente justificado puede haber explicaciones aún más contundentes. En el trabajo que acaba de realizar FESCOl y CiSoe en Bogotá, en el cual se entrevistaron 465 mujeres de todos los niveles socioeconómicos quedó claro un hecho que puede explicar mejor esta situación. La carga del cuidado no remunerado sumado a actividades productivas ha significado unos horarios inmanejables para las mujeres y aun, aunque en menor grado, para los hombres. Se identifica en este estudio lo que se ha denominado una severa crisis en el hogar porque la pareja esa enfrentando horarios que acabaron con el ocio, con el sueño y hasta con el amor. 

Al presentar los resultados en distintos grupos de población tanto de mujeres especialmente, pero también de hombres, ambos han expresado que se sienten identificados con los resultados obtenidos en esta encuesta. Lo novedoso de este trabajo es que así como se habla de la crisis de salud y la económica, nadie se ha preocupado por lo que sucede en privado, precisamente donde todas esas crisis confluyen, el hogar. Ya la mujer no tiene que atender desayunos y comida y tiene tiempo para sus propios intereses cuando sus hijos van al colegio y su pareja sale a trabajar. O ella si tiene trabajo remunerado también dedica tiempo limitado a atender esas actividades poco valoradas, sin las cuales los miembros de la familia no pueden tener resueltas sus necesidades: comer, un hogar adecuado y todo lo demás. 

Pero gracias al confinamiento que lejos de acabarse se ha convertido una forma de vida, la demanda de la familia es 27/6; se agrega la educación que demanda muchas horas y esfuerzo, los enfermos porque muchos de los contagiados por el Covid-19 se cuidan en casa. Agréguese además el teletrabajo que tiene que realizarse en medio de todas las viejas y nuevas demandas de cuidado. Esto lleva a que las mujeres fácilmente tienen dos jornadas laborales, más de 16 horas diarias entre cuidado y trabajo remunerado y los hombres catorce entre las cuales deben contar hasta con 6 de apoyo al cuidado. 

En síntesis, se acabó el tiempo para el amor y hoy el hogar no es el mismo de antes. La pareja está agotada literalmente y obviamente más la mujer que el hombre, pero entre los dos se acabó el tiempo para todo lo que no sea las nuevas demandas impostergables que hoy vive ese hogar urbano colombiano. No sabemos qué está pasando en el campo, pero es fácil suponer que a esa mujer rural le va aun peor que la que vive en ciudades. Recuerden, los hombres rurales participan muchísimo menos que los urbanos en ese trabajo de cuidado. Es hora de que se piense en esta explicación para entender por qué hay menos bebés y se reconozca que nadie está haciendo nada para aliviar y enfrentar la crisis del hogar. 

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