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Columnistas

Acuerdo sobre lo fundamental

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Por Víctor Rodríguez Fajardo

¿Qué era el acuerdo sobre lo fundamental que preconizaba Gómez Hurtado?

Mucho se ha hablado del “acuerdo sobre lo fundamental”; que en su momento se refería a que estaban destruidos los temas en los cuales se pudiera cimentar la solidaridad de los colombianos y proponía empezar por un acuerdo hacia la ley, como elemento inventado por el hombre para conseguir la convivencia; señalaba que los partidos políticos y las instituciones habían caído en un mercantilismo legal en el cual cada uno la interpretaba, modificaba o aplicaba a su arbitrio; volver a que la ley recobre su vigencia es una condición para retomar la concordia entre colombianos.

Totalmente vigente el legado de Álvaro Gómez Hurtado, con este mensaje de un personaje político de “los de antes”, tenemos una obligada referencia para analizar lo que actualmente sucede en la política en el Magdalena.

Uno de los principios expuestos por Gómez Hurtado,“diferenciar entre el bien y el mal” nos pone de presente, que en este conflicto entre políticos no hay un bando bueno y otro malo, lo que hay es una pugna por el poder sin escrúpulos y por encima de los intereses de los magdalenenses. Hay dos grupos claramente identificados que polarizan el ambiente, por una parte, los gobiernos de Fuerza Ciudadana 100% dirigidos por Carlos EduardoCaicedo Omar como caudillo, quien se abre espacio político en su ascensión al poder nacional, utilizando todas las formas de lucha, por otra parte, están los que hacen parte del “establishment”.

La ambición por escalar en la pirámide del poder de parte de Caicedo y el temor por perder el status y posicionamiento nos lleva de momento a ser espectadores del desperdicio de oportunidades para aunar esfuerzos en beneficio del desarrollo sostenible de nuestro territorio.

Ya van 20 meses de esta administración y es muy poco lo que vemos en transformación social y de conquista de los retos que tenemos en el Magdalena, en su lugar si vemos un despliegue de poder por avasallar al adversario político. En lo que resta de administración, vienen elecciones de congreso, elección presidencial y el ultimo año de gobierno, tendremos elecciones regionales con lo cual es evidente la incapacidad del gobernador para avanzar en su agenda gracias al trauma de la injerencia de la ley de garantía para los mandatarios.

Caicedo presenta, entre todos los proyectos, uno clave para su futuro político que le permitiría el músculo financiero para convertirse en un “eterno” en el poder. Vigencias futuras por una década le daría un poder inconmensurable a su bolígrafo como ordenador. El lo sabe y por eso, no escatima a la hora de presionar un “si o si” en la aprobación de su proyecto.

Su contraparte, Juan Carlos Dávila Abondano, quien hoy se erige como el jefe político del Centro Democrático en el Magdalena, interlocutor directo de Álvaro Uribe Vélez, desde el Piso 13 de su centro de operaciones globales, organizó la mayoría en la Asamblea del Magdalena, para hacer oposición a la administración actual en el Palacio Tairona.   Cuán Oneroso debe ser mantener esa mayoría de ocho diputados, la cual no duda en sostener como respaldo a los intereses de los negocios familiares; para eso es necesario el acompañamiento de credenciales en las corporaciones.

Aquí, en este conflicto es evidente la motivación por la conquista y/o permanencia del poder político, directamente conectado con el económico. Pero y ¿Dónde queda el Magdalena? Hasta hoy solo es un intangible, la excusa que encubre los mezquinos intereses de parte y parte.

No se si ese legado de Gómez Hurtado “acuerdo sobre lo fundamental” inspire a los bandos en conflicto, de momento, la opinión en el Magdalena debe tener claridad sobre lo que está en juego, debe entender el por qué del despliegue de poder de Caicedo y las razones que mueven a su contraparte para activar la oposición a permitírselo.  El Grupo Daabon, uno de los mas influyentes en el Magdalena, salió del closet político conectándose con Caicedo en su proceso de elección como alcalde en su momento, ese apoyo fue determinante para la elección de Caicedo y estaban seguros que contarían con una alianza “inconmensurable”, pero una vez en el podio la realidad los enfrentó a la línea roja de Caicedo: Los aliados, todos, son para utilizarlos, pero nunca los graduará como sus iguales.

El Magdalena, incluyendo a Santa Marta, necesita que ladirigencia actual, tome referentes exitosos que permitan la transformación del territorio trayendo bienestar a los gobernados, que lleguen inversionistas que permitan un cambio positivo en la calidad de vida.   En su lugar, una descarada y permanente mezquindad del poder pone de manifiesto el desperdicio que ha sido la falta de alianzas entre la administración inconmensurable y el acceso al poder ejecutivo que tiene el hoy senador Honorio Henríquez, parajalonar recursos, para el Magdalena y para el Caribe, ellos se ignoran mutuamente, por decir lo menos, y no se tiendenpuentes de colaboración, sino que los dinamitan, de parte y parte.

Soluciones al problema de agua, conectividad, vías terciarias, salud y educación son temas que debieron unir a estos líderes, pero no, se embriagaron de poder y se les olvidó que la vocación de un gobernante es buscar una mejor calidad de vida para sus gobernados. El Magdalena urge por un “Acuerdo sobre lo fundamental” pero mientras eso se da, es bueno tener presente la diferencia entre “bien y mal” que les asiste a ambos bandos.

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