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Columnistas

Hacia una política vigorosa

Opinión Caribe

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Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*

No sabría a ciencia cierta si tuviera, tenga o no tenga sentido el bipartidismo o el multipartidismo, en el cuestionamiento y a decir de algunos en la verdad que buscan las facciones políticas de una u otra manera en mayor o menor medida, al menos en teoría, el bienestar general y la integral prosperidad.

Evitar o proseguir en dichos modelos en nada deberían afectar los soportes fundamentales e irremplazables de la democracia, que también conocemos entre sus múltiples acepciones y definiciones como cualificada, categoría epistemológica que emerge del pensamiento de Otfried Höffe, que propone un  modelo de sociedad responsable dentro de una comunidad jurídica internacional que pueda  hacer frente a los desafíos planteados por el fenómeno de la globalización, en aras de consolidar una democracia representativa; es decir, a través de la formación de una comunidad cívica en el orden global. De ahí que necesario sea contribuir al estudio y desarrollo de su concepto con la finalidad de sustentar una alternativa teórica para construir el referido modelo dentro de la democracia participativa en el contexto de la hegemonía neoliberal de nuestra época.

Impone ello entonces enfoques distintos, agresivos si se quiere, en favor de una democracia participativa activa, para enfrentar todos los nuevos momentos con sus vicisitudes, con su avance en algunos casos del autoritarismo, incluidas las crecientes como desmedidas ambiciones de algunos mandatarios, que la dañan y perturban, lo que impone enfrentar esos nuevos momentos con sólidas estructuraciones, a efecto de salvaguardar de manera contundente la salud de la democracia en su conjunto; de ahí que invertir en democracia sea  políticamente correcto, ya que su consolidación nos permitirá para nuestro propio interés, vivir en paz, con seguridad, prosperidad, en lo que las alianzas deban ser el mayor activo con que cuente la ciudadanía, en lo que cabe trabajar con ahínco para consolidar las bases y aumentar su influencia.

Se trata de enfrentar desde la sana y positiva política los abusos, contrarrestar las acciones agresivas y coercitivas que surgen con permanencia para hacer retroceder la democracia con ataques que daño y perjuicio puedan hacerle. Importa que en este itinerario hagamos grandes cosas, hacer los posible para asumir los retos que menester fueren y buscar los liderazgos políticos más adecuados y convenientes que permitan mantenernos en democracia.