Editorial & Columnas
El corone de un negocio billonario
Por Víctor Rodríguez Fajardo
La Concesión de la vía, que inicialmente se concibió para conectar la ciudad de Ciénaga con Barranquilla, ha tenido varias modificaciones en el tiempo incrementando los trayectos que la componen e incorporando un valor agregado al territorio del Magdalena desde todo punto de vista; se espera que este tipo de desarrollo impacté a la población desde su conectividad hasta el fortalecimiento de todos los sectores productivos que aportan al incremento de la calidad de vida y al bienestar económico de los ciudadanos.
¿De dónde surge la concesión? De la figura que permite al Instituto Nacional de Vías (Ministerio de Transporte) ceder a los Departamentos, bajo estrictas condiciones y supervisión, la responsabilidad de desarrollar vías de comunicación de competencia nacional, promoviendo la inversión del sector privado en proyectos de alto impacto que solucionen mediante figuras económicas y de negocios “innovadoras” la carencia de recursos por parte del Estado para llevar adelante estos proyectos por sí mismos.
“El Departamento del Magdalena Suscribió Convenio Interadministrativo No 640 de 1992 con el Fondo Nacional de Vías por el cual el primero se obliga para con el segundo, a realizar mediante contrato de concesión de obra pública la rehabilitación, conservación, mantenimiento, explotación y operación de la calzada existente entre las ciudades de Barranquilla y Ciénaga…” Luego, modificaciones posteriores incorporaron otros trayectos que en su evolución adicionaron, tramos como la Yé de Ciénaga -Santa Marta (Glorieta de Mamatoco); Doble calzada a la vía alterna al puerto de Santa Marta (sector Quebrada del Doctor-Mamatoco) e inclusive incluyó el tramo que conecta a la ciudad de Santa Marta con MINCA y Campano la Tagua. Estas Cesiones de derechos para el Departamento se complementan con el manejo de las tarifas del Peaje en las carreteras Yé de Ciénaga Santa Marta, como el factor económico y atractivo con el cual inversores privados pueden ver interesante el aporte de sus recursos y convertir dicha inversión en un negocio productivo a mediano y largo plazo.
Con este contexto, el Departamento del Magdalena abre Licitación Pública con el fin de “seleccionar una persona o grupo de personas para celebrar un Contrato de Concesión que realice los estudios y diseños definitivos, la gestión predial, la gestión ambiental, financiación, construcción, mejoramiento, rehabilitación, operación y mantenimiento del proyecto de Concesión para la primera fase del plan vial del norte del Departamento del Magdalena, que comprende doble calzada de la carretera Yé de Ciénaga-Santa Marta” misma que en su evolución contractual incorporó los tramos de vías antes mencionados. Y que se materializó en el Contrato concedido a la Sociedad Ruta del Sol II S.A. de la que todos tenemos conocimiento.
Hoy nos vemos ante la realidad de la sabiduría de los abuelos. “No hay plazo que no se cumpla” el tiempo de la concesión llega a su fin, es inminente la toma de decisiones al respecto y las autoridades competentes y actores activos toman medidas y hacen cálculos y recálculos respecto al negocio para determinar si se prolonga la concesión existente o se somete a un nuevo proceso de Licitación- contratación. Lo que si se tiene claro es que los actores de este proceso superan al Gobernador y Concesionario como si se tratara de negocio privado. El Ministerio de Transporte, el instituto Nacional de Vías, el Departamento del Magdalena, y el Concesionario, son Actores activos en este proceso. Y cada uno de ellos con todo el esquema que le complementa desde su ámbito territorial y sus competencias; en el caso del ámbito Departamental, Asamblea Contraloría y demás órganos de control, tienen su parte de responsabilidad en este asunto.
Son varias las consideraciones que rondan el tema de la extensión a la concesión Ruta del Sol, de ambas partes: Por un lado, el Departamento se muestra urgido por resolver con relativa premura la logística de las obras que complementarán los viaductos que el Gobierno Central construirá para resolver de manera definitiva el impacto de la erosión costera sobre la actual vía Ciénaga-Barranquilla; una nueva modificación al contrato vigente, se presume, permitirá iniciar de manera casi inmediata con los preparativos para esas obras complementarias que implican la apertura a doble calzada de la vía actual y su conexión a los viaductos correspondientes. Mientras por su parte, los concesionarios se muestran interesados a esa alternativa y hasta aportan argumentos tan inesperados como contradictorios, como por ejemplo el no haber aún recuperado la inversión que se hizo a lo largo de todo el proyecto, estos entre otros temas de consideración son temas que han discutido entre la administración departamental actual y los concesionarios, dejando en los espectadores el sinsabor de ver una ruta tan altamente concurrida y utilizada, que con dos peajes en cada trayecto, no ha generado los recursos necesarios para satisfacer la inversión y de paso para generar utilidades y por otra parte la camisa de fuerza conque la administración pretende convencer a la ciudadanía que solo tiene esta única alternativa.
Las cifras, los informes, el desempeño de la concesión ¿se pretenden manejar como un asunto ajeno a la ciudadanía del Magdalena?, ¿Cuáles son las cifras que determinan la estadística de la vía? ¿Cómo ha evolucionado el incremento de peajes? ¿Cuándo y dónde la ciudadanía del Magdalena ha podido evaluar lo que produce esta vía? ¿Cómo se compone el peaje, que se cobra dos veces en cada trayecto de su recorrido? ¿Cuánto de este cobro corresponde a recursos de destinación específica como Sobre Tasa Ambiental o de Seguridad? Y ¿cuánto de ese recaudo se destina al Magdalena mismo? ¿Acaso Corpamag ha contado con estos recursos para desarrollar sus competencias? Y de lo que se recauda para seguridad ¿cuánto nos ha devuelto el gobierno nacional para mejorar la seguridad del Magdalena? Estas preguntas son solo unas cuantas de las que nos hacemos los Magdalenenses, ¿acaso somos ciegos a la pobreza que rodea la vía en los Municipios de Pueblo Viejo, Sitio Nuevo y Ciénaga?
El impacto de estas obras en el Departamento a estas alturas ya debería ser cuantificable, medible, palpable, esta vía debía producir a los municipios directamente relacionados mejoras en su afluencia turística, desarrollo del sector comercial, industrial, aumento en las fuentes de empleo, mejor acceso a los servicios de salud y educación,
Los números no pueden seguirse manejando a puerta cerrada, los recursos públicos son de interés público, y deben comunicarse transparentemente, ¿quién evalúa las cifras que hoy se reportan como insuficientes?, ¿cuál es el papel de la interventoría de la vía?, y ¿cuál es el papel de la contraloría con relación a dicha interventoría?, ¿acaso se ha auditado su trabajo?
Esta obra y su concesión de gran impacto, no ha impactado notoriamente el desarrollo de la población magdalenense, quien vela por los intereses de los Magdalenenses, esta no es una prerrogativa del Gobernador y el concesionario como si este fuera un tema aislado y privado.
Le recordamos al señor Gobernador que él no gobierna solo, tiene una estructura que respetar, una ciudadanía a la cual rendir cuentas, y una normatividad que le supera la cual debe ser considerada y acatada.
Le recordamos a la Honorable Asamblea Departamental del Magdalena que no pueden actuar como mirones de palo, La Asamblea, como órgano colegiado que representa los intereses de los ciudadanos como sujetos de derechos y deberes, es un actor fundamental para el logro del buen gobierno y la gestión del desarrollo de su departamento.
El papel de Las Asambleas Departamentales en la gestión pública para el desarrollo amerita el compromiso moral y social de Disponer, a iniciativa del Gobernador, la ejecución y conservación de obras públicas en el ramo de vías de comunicación en sus correspondientes Departamentos, mediante el sistema de concesión y Establecer las tarifas que hayan de pagar los usuarios del servicio de una obra concedida, en la cuantía que las mismas Asambleas determinen, teniendo en cuenta el costo de la obra y el plazo de explotación exclusiva del concesionario, y para confiar a este su recaudo, con el fin de que la remuneración del concesionario sea efectiva. Estas tarifas a su vez deben ser sujetas a la aprobación del Ministerio de Transporte.
Estas responsabilidades inherentes a la confianza depositada por el voto popular deben atenderse tanto por las Asambleas como por los Departamentos pues la responsabilidad es compartida y se encuentran sus funciones íntimamente ligadas. La gestión compartida, la vigilancia compartida, en el tema de concesión de vías son parte de sus competencias, todos los cuestionamientos plateados deben resolverse para la tranquilidad de los actores activos de este proceso de renovación de concesión, y cada una de las preguntas aquí planteadas serán objeto de un amplio desarrollo por parte del medio de comunicación OPINION CARIBE dentro de nuestra responsabilidad social con nuestros lectores.
Es importante que se guarde en la memoria de los magdalenenses que esta es una Vía Nacional, cuya obra y peajes han sido cedidas al Departamento, pero eso no significa que como vía nacional este exenta de la vigilancia y el control del gobierno central, la supervisión de la Superintendencia de Transporte debe consultarse y también vigilarse y todo el esquema de control nacional tiene que funcionar.
No puede ser que porque un privado haga un aporte, que no es gratuito, pues se cobra por la vía del peaje, este escape al control fiscal, para que no nos pase que ahora de crédulos, nos toque aceptar que, a pesar de la dinámica de la vía, todavía no han recuperado la inversión como están diciendo Departamento, Concesionario e Interventoría, y que sin mayor aclaración tengamos que aceptar como una información válida. Cuando a todas luces estas afirmaciones deben ser objetadas por instancias competentes y superiores.
Este es un negocio billonario que no se refleja en las finanzas de los entes territoriales que toca, Ciénaga, Pueblo Viejo, Sitio Nuevo no recogen un solo centavo para sus municipios a pesar de que en su territorio se maneja un negocio de altas magnitudes, ¿qué compensación puede haber en beneficio de una población como Pueblo Viejo del que todavía recordamos la tragedia que segó la vida de un grupo importante de sus pobladores? ¿por qué no se incluye dentro de los compromisos de compensación de la carretera, hacer un anillo vial que ingrese por el corregimiento de Tasajera o por el casco urbano de Palermo, beneficiando a la población, que no tiene una sola calle pavimentada y que hasta podría servir como una alternativa de desahogo cuando hay problemas en la vía?
Es urgente establecer una auditoría de estas cifras, porque a fin de cuentas se genera un compromiso, un pasivo por la inversión del privado, con cuyo conocimiento de los números, si vuelve a decir un concesionario que después de 25 o 30 años no ha logrado recaudar lo suficiente podamos evaluar esa apreciación, y no sea que con esta condición inalcanzable estemos alimentando una concesión a perpetuidad, y hasta ahora así ha sido, pues desde que comenzó la concesión, un solo grupo económico ha tenido el control absoluto y participación en las obras, sin que sea posible que ningún otro oferente o proponente pueda manifestar interés por esta vía, como si hubiéramos escriturado a perpetuidad una vía de la nación para un empresario.
La ubicación del peaje en el corregimiento de Palermo es dolosa para los habitantes del Magdalena, pues para transitar dentro del departamento del Magdalena por la vía de la prosperidad, hay que pagar peaje, no ocurre lo mismo con los empresarios, comerciantes, industriales de Barranquilla y el Atlántico que tienen bastantes intereses en el margen del Río Magdalena sobre el Departamento y que no pagan absolutamente un peso por la utilización del puente, o del uso de la zona franca de Palermo o el uso de la. Vía de la prosperidad; pero no es igual para el Samario, para el Cienaguero, para el Puebloviejero, pare el de Aractaca, para Fundación, para el de Zona Bananera, que tienen que utilizar una vía pagando peaje si quieren ir a la Zona Franca de Palermo o si quieren ir a la vía de la Prosperidad.
Se necesitan empresario con musculo financiero robusto que asuma el reto de mantener las vías de manera competitiva, pero a sabiendas que Navarro y su emporio lo son, no se traduce en vías como ya las disfrutan en el interior del país, hasta el software que utiliza su concesión en el prepago de los peajes es tan antiguo que no es practico. Este negocio por lo gigantesco de sus cifras debe ser trasparente mas cuando hay rumores de coimas en dólares de un millón por cada año de la ampliación de la concesión. El Magdalena no esta para nuevos escándalos, un concesionario único desde siempre nos recuerda el triste final que tuvo un candidato único a la gobernación, y que casualidad, es el mismo que firmó la actual concesión que se pretende ampliar 17 años más. Señor gobernador Carlos Caicedo, no repita los errores de sus antecesores, actúe con transparencia para que no parezca que aquí ¡hubo otro corone!
